domingo, 22 de marzo de 2015

RISAS

Ella no esperaba esa respuesta, y aunque sabía que no debía reírse, no lo pudo evitar. Soltó una carcajada y enseguida se quedó calladita para no darle más cuerda a aquel desalmado.
Hacía años que sabía que las faldas de las mujeres se levantan con risas, lo que no sabía era si aquel prototipo de conquistador lo sabía.


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