viernes, 29 de julio de 2016

MESA SUCIA



Mi amor es un banquete completo lleno de cosas buenas, manjares, bebidas, frutas, vinos, lindas mantelerías, la más fina cristalería, el pan mejor horneado, carne, pescado y todo lo que puedas desear.

En un impulso espontáneo quise darte una sorpresa y llegué a tu casa feliz con todo preparado. Sólo te pedí una cosa, que limpiaras la mesa y extendieses los manteles para comer.

No pudiste hacerlo porque tu mesa estaba llena de trastos inservibles y sucios, algunos libros, ropa usada y fotos viejas.

Las miraste indeciso y me dijiste:

- Deja, comemos en el suelo.

No.
No quiero.

Mi comida, mi cariño y el tiempo dedicado a cocinar tan variados platos exigen una mesa, unas sillas, un mantel extendido y que nos sentemos cómodos para disfrutar de todo, de la compañía, del trabajo bien hecho, de la calidad de la comida y uno del otro en paz, sin prisa y sin pasado.

En calma espero sin exigirte nada que decidas que quieres, si limpiar la mesa y comer o pedirme que me de la vuelta para no volver.

Isabel Salas

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, cotidiano y casero como todo lo que escribo.

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  2. Por nada del mundo comería en el suelo con semejante despliegue, mantel incluído.

    Un placer leerte, Isabel.

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    1. Ni yo, no hago ciertas concesiones ni lucho por conquistar un espacio al lado de nadie, quien me quiera que haga sitio.

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