jueves, 4 de agosto de 2016

LA ANTIMUSA



La pobre niña rica,
con su piel blanca,
quiso ser musa,
pero es miedica,
(demasiado borrica)
y un poco manca.

Mala con avaricia, 
culera, retorcida
y no sabe escribir
la palabra "caricia".

La pobrecita
creyó que era muy fácil
poner colores
a las hojas del árbol
de los poemas.

Y la maldita
que se creyó tan grácil,
se lo ha cargado
con su tierna manita.

Lo dejó en blanco y negro
seco, sin hojas,
muerto
como rabia sin perro.

Y el poeta
  hueco y podrido
se sube la bragueta
y vuelve a la poesía.

Allí las musas
son pobres y groseras
pero acarician,
suspiran risas
y encienden las hogueras
con sus sonrisas.

Isabel Salas











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