martes, 19 de junio de 2018

DESOBEDIENCIA DE LEYES INJUSTAS




Enfrentar las terribles y crueles consecuencias que siguen a la denuncia de malostratos o abuso, es la pesadilla que miles de niños, niñas y mujeres enfrentan cuando,  tras la separación, la madre se atreve a denunciar. 

No importa que la denuncia se refiera a violencia física o sexual contra ella o los niños, ante esta situación pueden suceder dos cosas diferentes, por un lado, la familia puede encontrar amparo en las leyes de violencia machista y en los mecanismos de protección que éstas aseguran, porque los golpes son evidentes, existen grabaciones de los actos violentos, la violación ha dejado marcas en los hijos, o simplemente un buen abogado o un asistente social sensato consiguen activar los sistemas de protección que existen para las víctimas de violencia intrafamiliar, doméstica, machista o de género, nomenclatura que varía según el país del que hablemos. En esos casos la afortunada familia es aislada del agresor permitiendo que todos se recuperen en paz, sin obligarlos a tener contactos ni visitas con él, ni a la madre ni a los hijos.

Pero como en las películas de terror, o en las peores pesadillas, también puede suceder todo lo contrario. No hay grabaciones, la madre tardó en denunciar las palizas por el miedo que tenía del compañero, o los abusos sexuales en los hijos o en las hijas no dejaron material genético, ya que muchos abusadores se cuidan mucho de provocar desgarros vaginales o anales para no auto incriminarse.

El sistema no está preparado para casos así, y sucede que ante la ausencia de pruebas físicas, se pone en duda la palabra de las víctimas. No importa que toda la familia narre la misma historia y se refieran con el mismo miedo a los años de sufrimiento que pasaron, algún psicólogo dirá que lo prepararon todo para mentir al unísono y perjudicar al papá.   No importará que todos coincidan en lo que cuentan, alguien alegará que la madre vengativa y resentida se lo inventó todo y los niños ahora no saben lo que dicen y por último, alguien dirá, usando la falsa enfermedad que se inventó un pedófilo norteamericano llamado Richard Gardner, allá por los años ochenta, que están todos enfermos, que la madre y los niños necesitan ser tratados con psicotrópicos y los hijos deben ir a vivir con el papá y ser separados para siempre de la madre.

Y esto, que parece absurdo, surrealista, cruel y perverso, está sucediendo hoy día, en pleno 2018, ante el silencio cómplice de una sociedad desinformada y unos profesionales que lejos de estudiar y entender de dónde salen esas teorías absurdas, las aplican sin responsabilizarse del daño que hacen a los niños a las niñas y a sus madres.

Ante la falta de pruebas, es lógico que un hombre no pueda ser condenado a ir a la cárcel, pero esa misma falta de pruebas no significa que el crimen no se haya cometido. De hecho muchos maltratadores que no pudieron ser condenados cuando golpearon a su primera esposa, lo serán cuando golpeen a la segunda o a la tercera, o la maten, ya que el padrón se repetirá para siempre y  alguna vez, con suerte, alguien tendrá las pruebas.

Sin embargo, la misma falta de pruebas contra los agresores, se está usando para condenar  a los niños a convivir con sus torturadores, sin piedad y sin derecho a apelación. Ante ese panorama muchas mujeres se plantean desobedecer las leyes y las sentencias que las obligan a entregar a sus hijos. 

Hoy, miles de mujeres están encarceladas en decenas de países, por haberse negado a entregar a sus hijos a padres a los que odian y temen. Algunas lo  son cuando los niños les suplican que no permitan las visitas de fin de semana o los escondan para no tener que ir a cumplir los días de convivencia con el progenitor, en casos de custodia compartida impuesta.

Esas mujeres ante la imposibilidad de explicar a sus hijos que no les permiten protegerlos, prefieren desobedecer e ingresar en prisión, pues así al menos, les demuestran a sus hijos que ellas hicieron todo lo posible, y que prefirieron ir a la cárcel que acatar la cruel sentencia de entregarlos.

Son las afortunadas, pues otras son separadas de sus hijos cuando la policía entra a buscarlos en la escuela para entregarlos al papá, o son llevados a la fuerza de madrugada cuando en su domicilio irrumpen fuerzas policiales armadas y se los llevan para nunca más verlos. Esas madres no imaginan que mentira les cuentan a sus hijos cuando ellos preguntan porqué mamá no viene a buscarme o porqué mamá ya no me llama o me quiere.

En un mundo tan lleno de tensiones políticas, crisis financieras, desastres naturales, drogas y delincuencia, el dolor de estos niños y madres, pasa completamente desapercibido. Siempre habrá quien recurra a la burla fácil,  quien intente sembrar la duda sobre la veracidad de las denuncias o quien hable del dolor del padre inocente falsamente acusado.

Estoy hablando de los casos que son verdad, y es de estos niños y de sus madres que necesitamos discutir urgentemente y buscar  la manera de protegerlos. Estos niños no son osos polares flotando a la deriva,  ni mariposas en extinción, ni los hijos de locas mentirosas, son niños que sufren al obligarlos a vivir o convivir con padres violentos y necesitan ayuda.

No hablamos de falsas víctimas, hablamos de verdaderas víctimas que no tienen más que su palabra  para contar lo que les pasó, madres e hijos que no tuvieron la inteligencia de grabar los abusos, ni la suerte de algún vecino denunciara los gritos o los golpes que se escuchaban. El único patrimonio realmente importante de la humanidad, son los niños. Las murallas, las estatuas, las ruinas y todos patrimonios culturales de la humanidad, pierden el sentido si no hay humanidad que los aprecie y lo que estamos permitiendo al omitir el socorro a estos niños y sus madres, es completamente deshumano.

Termino con una frase de Mario Quintana, "La felicidad bestializa, solamente el sufrimiento humaniza a las personas", y mi deseo de que el sufrimiento ya haya sido suficiente para humanizar los mecanismos de protección de estos niños.

Isabel Salas







12 comentarios:

  1. Buena recomendación ...

    Saludos
    Mark de Zabaleta

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  2. Seria y descriptiva nota, que pone sobre el tapete un tema que pareciese que gran parte de la sociedad se niega a aceptar que ocurre,y mucho más frecuentemente que lo que se supone. Ciertamente se necesitan muchas Rosa Parks en el mundo.

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    1. La violencia intrafamiliar es, a pesar de los grandes estragos que produce en la mayoría de las familias, un gran tabú hasta hoy.

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  3. Si no fuera por ti y por tu lucha jamás habría tomado conocimiento de esta realidad. Es una vergüenza.

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    1. Lo que está pasando en el mundo con estos niños y sus madres no tiene perdón

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  4. Terrible realidad, la desconocía por completo. Muchas gracias por la información.

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  5. Muy interesante,sabía de estas historias,pero no sabía cómo se identificaban estos hechos, gracias por la interesante información

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  6. La realidad, cruda y salvaje, invisibilizada completamente, oculta bajo las togas de jueces machistas, que permiten que medicos y sicológicos aprovechen estos dramas sociales para hacer negocio, porque esto es un negocio, cobran a pedófilos y golpeadores adinerados por conclusiones privadas que los favorezcan ante las declaraciones de los menores y sus madres.

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    1. Y lo más repugnante es que se esconden bajo la inmunidad la pseudo-ciencia para hacer lo que les da la gana, destrozando la vida de miles y miles de niños y riéndose de sus denuncias.

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