viernes, 14 de septiembre de 2018

(Fragmento) SHIBARI



Tenía un nombre, unos padres, un trabajo con el que ganaba su dinero y amigos, libros, una casa, un coche. No había nada extraordinario en su vida, ni en él, para quien sólo juzga las cosas por las apariencias sin mirar la esencia. Así son la mayoría de las personas y eso hace con que las personas extraordinarias puedan pasar desapercibidas para la gran masa. Lo que es un gran consuelo pues los seres extraordinarios se mantienen seguros cuando el rebaño ignora que existen.

Fragmento de SHIBARI

Isabel Salas

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