No vengo a hablar de todo. Vengo a hablar de las madres: de las hembras humanas que gestan y paren, y de las consecuencias políticas, jurídicas y culturales de esa realidad.
También me gustaría que prestaras especial atención a la idea de “jurisdicción materna”. No porque diga solamente que la madre importa, sino porque plantea que el vínculo entre madre e hijo constituye una realidad vital anterior al derecho, algo que el Estado no crea. Más bien al contrario: cuando interviene, muchas veces absorbe, fragmenta o administra ese vínculo. En ese punto, el libro deja de ser solo una crítica cultural y entra en un terreno mucho más hondo.
Las madres no tenemos que conformarnos con pedir reformas. No es suficiente exigir que mejoren protocolos o sean ampliados derechos dentro del mismo esquema. En Materfiesto abrimos nuevas discusiones sobre de quién es la soberanía sobre ese vínculo originario. Para algunos esto será incómodo, para otros radical y otros lo verán singular.