Pensaemas

jueves, 15 de enero de 2026

COLORES DEL PASADO


La tecnología nos permite, entre otras cosas maravillosas, recuperar los colores de una fotografía antigua. Lamentablemente, no nos permite recobrar la salud, la juventud ni todos los años que han pasado desde el día en que se hizo esa misma fotografía hasta hoy.

En esa foto estoy en un patio de Álora, hace aproximadamente cincuenta y dos años. Jamás habría podido imaginar en aquel momento todo lo que la vida me tenía reservado, de bueno y de malo. Ni tampoco que podría asomarme a ese mismo patio desde Argentina y verme niña posando para la posteridad.

Lo más lejos que mi imaginación conseguía llevarme en aquella época era a Irlanda, no porque me interesara demasiado conocer aquellas misteriosas tierras, sino porque tenía unos amigos a los que sus padres mandaban allí de intercambio para que aprendieran inglés. Yo también quise ir durante años, pero mis padres jamás lo permitieron.

Más tarde, en la adolescencia, empecé a soñar con vivir en Argentina porque me parecía un lugar de posibilidades infinitas, donde las artistas famosas iban y triunfaban. Y aunque yo no tenía ninguna intención de ser artista ni folklórica, sí me parecía un lugar maravilloso para vivir. Supe, o creí entender que la pampa era un extenso llano y en mi mente repetía algo así como "allí está lleno de llanos" hasta que me entraba risa.

Después de dar muchas vueltas, de pasar más de veinte años en Brasil y un par de ellos en Uruguay, hoy vivo en Argentina y realmente me encanta. No sé si considerarlo un triunfo folclórico, pero lo siento como un deseo concedido.

Seguramente no voy a vivir otros cincuenta años para comparar mis sueños de hoy con la realidad de dentro de otro medio siglo. Tampoco necesitaré que la inteligencia artificial le ponga colores a ninguna foto porque hoy todas las fotografías son en color. Pero me causa mucha ternura mirar esa foto y entender que ninguna niña puede visualizar lo que la vida le tiene deparado.
 
Esa misma vida que nos trae a Argentina por caminos inesperados y nos permite conocer nuevos patios y nuevas flores.