Pensaemas
sábado, 31 de enero de 2026
REQUISITOS
lunes, 26 de enero de 2026
MATERFIESTO
No vengo a hablar de todo. Vengo a hablar de las madres: de las hembras humanas que gestan y paren, y de las consecuencias políticas, jurídicas y culturales de esa realidad.
También me gustaría que prestaras especial atención a la idea de “jurisdicción materna”. No porque diga solamente que la madre importa, sino porque plantea que el vínculo entre madre e hijo constituye una realidad vital anterior al derecho, algo que el Estado no crea. Más bien al contrario: cuando interviene, muchas veces absorbe, fragmenta o administra ese vínculo. En ese punto, el libro deja de ser solo una crítica cultural y entra en un terreno mucho más hondo.
Las madres no tenemos que conformarnos con pedir reformas. No es suficiente exigir que mejoren protocolos o sean ampliados derechos dentro del mismo esquema. En Materfiesto abrimos nuevas discusiones sobre de quién es la soberanía sobre ese vínculo originario. Para algunos esto será incómodo, para otros radical y otros lo verán singular.
jueves, 15 de enero de 2026
COLORES DEL PASADO
En esa foto estoy en un patio de Álora, hace aproximadamente cincuenta y dos años. Jamás habría podido imaginar en aquel momento todo lo que la vida me tenía reservado, de bueno y de malo. Ni tampoco que podría asomarme a ese mismo patio desde Argentina y verme niña posando para la posteridad.
Lo más lejos que mi imaginación conseguía llevarme en aquella época era a Irlanda, no porque me interesara demasiado conocer aquellas misteriosas tierras, sino porque tenía unos amigos a los que sus padres mandaban allí de intercambio para que aprendieran inglés. Yo también quise ir durante años, pero mis padres jamás lo permitieron.
Más tarde, en la adolescencia, empecé a soñar con vivir en Argentina porque me parecía un lugar de posibilidades infinitas, donde las artistas famosas iban y triunfaban. Y aunque yo no tenía ninguna intención de ser artista ni folklórica, sí me parecía un lugar maravilloso para vivir. Supe, o creí entender que la pampa era un extenso llano y en mi mente repetía algo así como "allí está lleno de llanos" hasta que me entraba risa.
Después de dar muchas vueltas, de pasar más de veinte años en Brasil y un par de ellos en Uruguay, hoy vivo en Argentina y realmente me encanta. No sé si considerarlo un triunfo folclórico, pero lo siento como un deseo concedido.
Seguramente no voy a vivir otros cincuenta años para comparar mis sueños de hoy con la realidad de dentro de otro medio siglo. Tampoco necesitaré que la inteligencia artificial le ponga colores a ninguna foto porque hoy todas las fotografías son en color. Pero me causa mucha ternura mirar esa foto y entender que ninguna niña puede visualizar lo que la vida le tiene deparado.



