Pensaemas

sábado, 22 de agosto de 2026

DESPEDIDAS


Todavía no sé si me gustan las despedidas,
ni cuantas manos tienen.
No sé.

Las despedidas son como arroz con leche.
Te comes la tacita 
sin contar los granos ni las manos.

Aún no sé decir si me gustan o no.
Cada segundo que me das,
 sé que me gusta porque me gustas.

Cada beso y cada mano,
cuando me buscas
y cuando te despides.

Y me quedo pensando 
si  tienes muchos besos y dos manos
o a veces,
al despedirnos,
haces la magia inversa
de tener muchas manos
y dos besos.
Uno con lengua que me das al llegar
y otro con alma, 
con olor a canela, que me regalas,
cuando te vas.

Isabel Salas


viernes, 21 de agosto de 2026

EL RUIDO DEL AGUA




El ruidito del agua del río, te obliga a parar. Te hace dejar de correr por unos momentos y te pones a mirar como corre él.

Ese ruido que corre lleno de agua.
Esa agua que corre llena de ruidos.

Un ruido  de aguas milenarias que han visto de todo, desde lenguas de dinosaurios hasta los cascos de los caballos de los hunos, han visto miles de niños nadando y han mirado a los ojos de los vikingos y de los mamuts. 

Son todos los ruidos, de risas , mugidos, juegos y muerte que escucho cuando escucho el jaleo del agua del río. Por eso me paro y lo miro. Lo miro y lo escucho. Porque un día me llevará a mí también. Mis ruidos se irán con los otros y la canción del río tendrá una parte mía que alguien escuchará mirando el agua cuando yo ya no esté.

Me paro para que me mire bien y me coja el tono. Me aprenda, me entienda y un día...me cante. 

Del libro
EL CANARIO Y LA MÁQUINA DE COSER 
2015

miércoles, 5 de agosto de 2026

AMNESIA MENOPÁUSICA




Hace días que pienso como a partir de cierta edad, la amnesia leve ha dejado de parecerme un problema y empieza a ser tan interesante como un servicio premium.
 
Una se levanta por la mañana, mira al techo y piensa: “¿Qué barbaridad hice en 1992?”. Y nada. Silencio. Paz. El cerebro, como cualquier funcionario agotado, ha archivado el expediente en una dependencia sin ascensor y no hay nadie que piense ir a buscarlo porque las piernas ya no están para excesos.

Es maravilloso.

Hay más ventajas. Los pecados de juventud, por ejemplo, adquieren una cualidad casi arqueológica. Una sabe que estuvieron ahí, porque hay fotografías, testigos y quizá algún ex todavía indignado, pero a efectos prácticos no recordamos gran cosa. Los  psicólogos dicen  que si no se recuerda con nitidez capaz que no ocurrió.
 
Mi estado amnésico puntual también ayuda mucho con las discusiones. Antes yo podía recordar palabra por palabra lo que alguien dijo el 14 de mayo de 2003 a las siete y cuarto de la tarde y que ropa llevaba puesta. Ahora no. Ahora solo queda una sensación general de que aquella persona era idiota, lo cual ahorra detalles y economiza espacio cerebral.

La amnesia selectiva también embellece la biografía. Los errores dejan de ser errores y se convierten en “etapas”. Las estupideces pasan a llamarse “aprendizajes”. Las decisiones desastrosas, si ha pasado suficiente tiempo, se transforman en “cosas que tenía que vivir”, incluso kármicas. Qué prodigio lingüístico. Gracias a los eufemismos la vida se bautiza y se borran el pasado, los sexos, los miedo o lo que haga falta.

Uno arruina seis años de su vida y  años después lo cuenta como si hubiera hecho un máster en experiencias vitales.

El cerebro no pierde información sino que hace curaduría. Con criterios dudosos, naturalmente. Muy humanos. Muy asépticos. La naturaleza, que a veces tiene gestos de misericordia administrativa, parece haber previsto todos los ingredientes de una buena menopausia.

Nos quita memoria y nos trae sonrisas y paz

jueves, 30 de julio de 2026

INTERCAMBIO



Hicimos un trato la noche y yo. 
Yo le cedí mi corazón para alumbrarte 
y ella la luna para seducirte.
Ahora tengo una luna para amarte
y ella un corazón para escribirte.

Isabel Salas

BUENA CARA

  
Al mal tiempo, buena cara,
y a los malos maridos
a los banqueros malos 
y a los ciegos cupidos.

A los festejos sin algazara,
una sonrisa,
y a los mosquitos con sus zumbidos,
sonrisa y media, 
mientras recuentas las once varas de la camisa, 
y aprendes a reírte, sin demasiada prisa,
de la tragedia.

Y a tantos puños 
que nos muelen a palos,
una de cal, otra de arena
y el suave brillo
de tu melena.

Sin ironía, una bella sonrisa 
que acabe con la risa
de la maldita hiena

Y que tu buena cara
brote en la fuente clara
del agua pura de tu alma buena
y perfume tu pena
con el aroma dulce
de la azucena.


Isabel Salas

domingo, 12 de julio de 2026

EL VÍNCULO


 

El vínculo entre madre e hijo es una realidad vital, corporal y anterior a cualquier institución. No ha sido creado por el derecho, por un juez, por un registro ni por una estructura familiar, sino que surge desde el cuerpo, la gestación, el parto, la lactancia, el reconocimiento del bebé y la relación directa entre madre e hijo.

Este vínculo no puede ser reemplazado ni anulado por categorías legales como “madre legal”, “madre adoptiva”, “madre de crianza” o similares. Esas figuras pueden existir como respuestas secundarias, pero no originan ni sustituyen el lazo primario entre madre e hijo







jueves, 2 de julio de 2026

Y LLEGAS TÚ







Ese esfuerzo inmenso
 por tejer palabras
 desaparece 
cuando tú apareces.

Llegas cerquita y el corazón,
indefenso,
sin necesidad 
de abracadabras,
ni permiso de dioses 
o de jueces,
saca los versos del cajón, 
los perfuma de incienso
y hace un ramito 
con flores de poesía
para alegrarte el día.

Isabel Salas

domingo, 28 de junio de 2026

TRISTE SIN TI




Quería escribirte a ti.
Unas palabras exclusivas, pensadas y saboreadas solo para ti. Que al leerlas sintieses que se te clavan con un veneno que sólo a ti te afecta.
Flechitas con reproches mudos que te abran las carnes y por el agujero de esas brechas puedas mirar el abismo. Que tiembles. Que notes como el mundo se cimbrea sin terremotos ni vientos.
Quería también colarme en tu cabeza y poner la música alta. Aturdirte. Joderte con el jaleo y luego irme taconeando y dejar la puerta abierta.
Quería tener el poder de poder pensar en ti sin tener que taparme la boca para no llamarte. Poder saber que existes aunque en tu mundo yo no exista y poder convencer a mi corazón de que estamos bien.

No bien jodidos, sino bien de bien, de salud y de todo.
De estado, de cerca y de lejos.

Quería poder matarte y poder tenerte vivo al mismo tiempo. Mirarte dormido sin mirar los relojes. Matarte otra vez y después bañarnos.
Comer
Comernos.
Beber
Bebernos.
Besar
Besarnos
Escribir....
Escribirte.
Escribirte las palabras asesinas que matan kilómetros y después dormir enroscados como las serpientes de los farmacéuticos.
Con los ojitos cerrados y las palabras calladas.

Isabel Salas