Pensaemas

martes, 2 de junio de 2026

BUSCAR A LORCA


Otra vez escucho que van a buscar a Lorca y sin poder evitarlo lloro.

Un poeta muerto está tan muerto como un albañil muerto si lo pensamos bien, sin embargo el hecho de que sus palabras aún vivan en el corazón de tantos y suenen en tantas bocas lo deja un poco más vivo que a otros muertos, más de todos y más mío, porque yo tenía once años la primera vez que leí Yerma y comprendí que la había escrito para mí.

Si a eso le sumamos que no se murió solo, sino que lo mataron por ser homosexual, como a otros los mataron por ser anarquistas o por ser rojos o republicanos, su cadaver parece cada vez menos muerto, como si el tiempo que le faltaba por vivir se hiciera macizo y pesara en el aire.

Si me descuido, casi lo oigo gritar, o llorar, o preguntar porqué. Y si me dejo llevar empiezo a sentir miedo y en mi pecho, un puño con ruidito de reloj, apretado por la angustia.

No puedo imaginarme sus últimas horas, pero sí el susto que estaría pasando, su impotencia, su frustración. Desconsuelo y entereza a ratos y derrumbe a otros.

Por el corazón de un poeta pueden desfilar todos los sentimientos en menos de tres segundos, y el suyo, sin duda, conocía todos los matices de las emociones humanas, así que aquellas horas preso y maltratado debieron ser la ecatombe de los desfiles.

Dicen que van a empezar a buscarlo, que van a escarbar buscando unos pozos en los que tal vez lo encuentren.

Ojalá así sea.

No creo en eso de descansar en paz, pero sí creo en la paz que da la justicia bien hecha.

Vengo de un país que fue dividido por una guerra civil que dicen que ha sido de las peores que el mundo ha conocido.

Vengo de una familia en la que "los rojos" mataron gente por ser monja y "los fachas" mataron al hemano de mi abuelo paterno por ser empleado en la Roda. A otros los desaparecieron y ni sabemos quien lo hizo y a todos nos marcó durante generaciones el dolor de las abuelas relatando su versión de lo vivido.

A las monjas las quemaron. Habían entrado casi niñas en  clausura y cuando ya eran viejas, se formó el follón de la guerra y la superiora en Málaga las mandó a su puebo donde estarían supuestamente más seguras. No fue así, entraron una noche, en la casa donde estaban viviendo con otra señora y un señor que creo que era hermano de su madre, las arrastraron a la calle y las mataron y las quemaron, o a la inversa, nunca lo supe con detalle, y yo, que tengo una tendencia rara a juntar cosas que no parecen juntables, siempre las junto a ellas en mi memoria con Lorca.

Cuando vienes de una familia que ha sufrido tanto en una guerra civil y te vas haciendo grande,  los gritos de las monjas quemadas se parecen demasiado a los de los poetas muertos, al menos si eres una niña rara con tendencia a llorar y escribir.

No sé si eran gritos a todo volumen o cerraron la boca y no les direron el gusto a sus asesinos de escucharlos y se los tragaron, o si las monjas rezaron y el poeta pensó sus últimos versos esperando el tiro al lado del pozo, o al revés, él rezó y ellas recordaron unos versos de cuando eran chiquitas antes de ser monjas.

Cuando se habla de memoria histórica y de la necesidad de dar sepultura a los cuerpos rojos desaparecidos en cunetas y pozos, hay voces que se levantan en contra de eso, pero yo levanto la mía a favor de "mi" memoria histórica, y me parece justo que así como mis monjas tienen una tumba con su nombre, mi poeta también la tenga, y como él todos los banderilleros, conserjes, putas y republicanos de las cunetas.

Eso no cambia nada, pues muertos seguirán, pero trae cierta paz a la memoria de quien desea todos los muertos bien enterrados.

Hubo dolor en los dos lados, mucho, demasiado.

Gente buena que murió por culpa del fanatismo y la intransigencia de otros, pero yo sólo puedo pensar que  las heridas de tanta sangre se empezarán a cerrar de verdad cuando todos tengamos donde poner unas flores o llorar una lágrimas a nuestros muertos, sean del lado que sean y Lorca, por ser quién es, por ser de todos, por ser mío, simboliza para mí muchas cosas que merecen una preciosa lápida con unos versos, una flor y un adiós bonito a la luz del día.


Isabel Salas


viernes, 29 de mayo de 2026

A CHORROS



Hablar contigo
es levantar mi falda,
y sin pudor,
mostrarte  mis enaguas.

Es beber en los ríos,
del ruido de tu risa
y nadar en los lagos
nacidos en las fraguas
de volcanes bravíos.

Aguas termales,
que sanan,
una a una, 
mis heridas mortales.

Hablar contigo
huele a castaña asada 
en esquina de pueblo.

Tiene la consistencia del hombro amigo,
el tacto suave de la paz sagrada
y es el perfecto abrigo
que con tu amor
 amueblo.

Por eso, siempre,
 quiero hablarte 
y que me hables.

Por eso vengo 
a susurrar bajito
que mi forma de amar,
es escucharte.

Nunca escatimo.
rompo el cerdito de mis ahorros
y me lo gasto todo
en escucharte a chorros.

Isabel Salas

miércoles, 20 de mayo de 2026

CHALOTA



No siempre, 
cuando escribo,
quiero escribir poemas
membretados de amor.

Simplemente, sucede.

El amor brota
en las palabras con que describo
la amargura infinita,
del licor,
que destila la herida 
de mi alma rota.

Vives en cada gota
de sangre y de sudor.

Eres la eterna mota
que le clavó a mis ojos
el jugo de chalota
de tu amor impostor.

Y debe ser por eso,
por tanto dolor preso,
que a veces, 
cuando escribo
y mi alma se alborota, 
 se desata el estribo
de mi amor inconfeso
y se impregna mi verso
de llanto zurcidor.

Isabel Salas

lunes, 11 de mayo de 2026

EDUCADA


Tragar, ingerir, 
devorar, 
engullir.

A veces con ganas 
y otras, 
muchas, 
por no tener las fuerzas,
 necesarias, para huir. 

Y así, trago palabras, 
respuestas, 
semen, 
y otras cosas impuestas.

Aunque me quemen 
las ganas de escupir
 y prefiriera esputar, 
blasfemar, 
maldecir 
o mandar a la mierda. 

Salir por la tangente, 
murmurando, 
y girar a la izquierda, 
renegando. 

Así soy yo, 
cuando soy educada, 
bonita,
urbana, 
necrosada. 

Vistiendo de seda 
a la mona de pana. 

Pero otras veces, 
me olvido de las formas, 
me cago en el acuario 
donde guardas tus peces, 
me río de tus dioses, 
y me burlo del tono 
con que gritas tus preces. 

Así soy yo, 
unas veces muy buena, 
y otras, 
mejor.

Isabel Salas

Del libro
PAGINARIO

sábado, 2 de mayo de 2026

I- LIMITADA



Nací 
para tocar las nubes,
despeinarlas, mullirlas,
abrazarlas
y conocer el nombre
de todos los querubes.

Crecí, amé, viví
y vivo cada día
sin conocer barreras.

Defiendo lo que amo,
lucho por lo que es mío
y aprendo con las fieras
a custodiar la orilla
que circunda mi río.

El Fuego me ha quemado
y aún me quema.
Sabe quién soy
y junto a mí blasfema.

El Agua me ha lavado
y conmigo ha reído
al arrancarme el lodo
del último pecado.

El Aire me sonríe,
es parte de mi risa
me ama y me acaricia 
con sus besos de brisa.

La Tierra, casa y madre
me protege y me acuna
con canto de caladre 
y mirada de luna.

Nací para vivir
amar y ser amada
para ser libre y fuerte
y disfrutar la suerte
de ser
I- Limitada.

Isabel Salas








sábado, 25 de abril de 2026

SANACIÓN


Hay silencios completos,
totales,
quietos.

Silencios necesarios,
salvadores,
voluntarios.

Momentos de omisión,
de volver a empezar,
de sanación.

Hay espacios vacíos
donde el alma se cura,
y olvida la locura.

Con nuevos bríos.
perdona desatinos
y vuelve a la cordura.

Son momentos sagrados
de mutis por el foro,
y  sutiles agrados.

Son mudez y afonía,
son baúl del tesoro.

Agua que poro a poro,
te restaura las fuerzas
y mata la agonía.

Isabel Salas



miércoles, 15 de abril de 2026

CRECE



Todo crece alrededor.
La ciudad, las sombras
los asombros,
el dolor.

Crecen cosas debajo,
a destajo.
El pasto, el abismo
el hierbajo, 
el mutismo.

Y hay cosas encima, 
crujiendo,
y otras al lado, 
creciendo,
haciéndose tan grandes
tan inmensas,
dejando el corazón tan apretado
de espantos y de ofensas.

Y crecen los hijos
las distancias, las uñas.
Las seguridades
se vuelven acertijos 
cuando la oveja negra
se transforma en artuña.

Y algunas, (las peores)
crecen adentro
(en cámara de horrores).
La rabia, el estupor
y el miedo domador
que quiebra el baricentro

Y todo crece
y crece
 Todo se estira,
se alarga, se engrandece
me aplasta,
(y sin piedad)
me asusta
y me enloquece.


Isabel Salas

miércoles, 8 de abril de 2026

OCHO BOLAS





Un día se acabarán mis días y me terminaré.
Dejaré espacio libre para el próximo.
También le dejo un beso.

Le dejo el aire y las montañas,
para que respire,
le cedo mi asiento en el cine,
mi sombra en la parada,
mi silla en la biblioteca
para leer los libros que un día fueron míos.

Mi lugar en la fila del mercado,
mi toalla en la playa.
Yo estaré muriendo y él naciendo.

Cantará las canciones que yo también canté,
se bañará en mi mar,
jugará con mis olas.
Pedirá los helados como yo,
de todos los sabores
y tendrá como yo,
los cojones,
de pedir ocho bolas.



Isabel Salas