Cómo podía imaginarme
que las alas rotas vuelan tan alto,
que las manos de uñas rotas
acarician mejor
o que las bocas partidas por mil golpes
saben besar como ninguna.
Nadie me dijo
que las velas rotas
que las velas rotas
de los barcos fantasma
saben atravesar los mundos
y nadar entre sueños.
Mi corazón roto
aprendió a dar cariño perfecto,
mis ilusiones rotas
han aprendido a brillar con las luciérnagas
y ya no queman.
Vuelan.
Como podía imaginar
que romperse es bueno para escribir poemas,
para quererte
y para besar.
Soy el lobo de Caperucita.
Vuelo mejor, nado mejor
beso mejor.
Quién lo diría...
Que mi sonrisa de alma rota
parece nueva
y canta por alegrías.
Isabel Salas