Quería escribirte a ti.
Unas palabras exclusivas, pensadas y saboreadas solo para ti. Que al leerlas sintieses que se te clavan con un veneno que sólo a ti te afecta.
Flechitas con reproches mudos que te abran las carnes y por el agujero de esas brechas puedas mirar el abismo. Que tiembles. Que notes como el mundo se cimbrea sin terremotos ni vientos.
Quería también colarme en tu cabeza y poner la música alta. Aturdirte. Joderte con el jaleo y luego irme taconeando y dejar la puerta abierta.
Quería tener el poder de poder pensar en ti sin tener que taparme la boca para no llamarte. Poder saber que existes aunque en tu mundo yo no exista y poder convencer a mi corazón de que estamos bien.Unas palabras exclusivas, pensadas y saboreadas solo para ti. Que al leerlas sintieses que se te clavan con un veneno que sólo a ti te afecta.
Flechitas con reproches mudos que te abran las carnes y por el agujero de esas brechas puedas mirar el abismo. Que tiembles. Que notes como el mundo se cimbrea sin terremotos ni vientos.
Quería también colarme en tu cabeza y poner la música alta. Aturdirte. Joderte con el jaleo y luego irme taconeando y dejar la puerta abierta.
No bien jodidos, sino bien de bien, de salud y de todo.
De estado, de cerca y de lejos.
Quería poder matarte y poder tenerte vivo al mismo tiempo. Mirarte dormido sin mirar los relojes. Matarte otra vez y después bañarnos.
Comer
Comernos.
Beber
Bebernos.
Besar
Besarnos
Escribir....
Escribirte.
Escribirte las palabras asesinas que matan kilómetros y después dormir enroscados como las serpientes de los farmacéuticos.
Con los ojitos cerrados y las palabras calladas.
Isabel Salas
Isabel Salas
