Ceuta la mal defendida,
frontera de mar bravío,
cércante moros y huestes
en este agosto sombrío.
De migrantes disfrazados,
mezclados con el gentío,
entran soldados y hombres
asustando al mujerío.
Invaden plazas y playas
en un total saquerío.
Asustan a los caballas
con su chulo desafío.
Por su rey utilizados,
con falaz palabrerío,
piensan que vuelven a "casa"
usando el libre albedrío.
Sánchez finge que no es nada
y, derrochando tronío,
prioriza su bronceado:
vacaciones sin desvío.
Él merece descansar;
ardiente vino este estío.
¡Que los ceutíes esperen!
¡Que se aleje el chusmerío!
Vecinos llorando a gritos:
¡Institucional vacío!
Niños sin ir al colegio;
¿Confinamiento tardío?
España sale a la calle
para demostrar hastío.
La derecha se aprovecha.
Suelto está el macho cabrío.
Álora mira al Estrecho
con su mejor atavío,
apoyando a sus vecinos
con valor y señorío.
Primer romance de España,
versado con poderío;
Álora abraza a Ceuta,
huyendo del zaherío.
Un romance le regala
sin temor ni escalofrío.
¡Cuando un compatriota abraza
el alma llena de brío!
No se vende, se defiende
Ceuta, pueblo con trapío.
Mientras el moro te anhela,
desde el Hacho, te sonrío.
Isabel Salas
Córdoba, 4 de septiembre del 2026
Este poema, como muchos podrán darse cuenta, está escrito como un romance fronterizo contemporáneo con versos octosílabos, rima asonante en los pares y una temática de frontera, conflicto y defensa de una ciudad.
Su punto de partida es el célebre romance «Álora la bien cercada», uno de los romances fronterizos más conocidos del Romancero viejo. Aquel poema narra un episodio bélico en torno a Álora y convirtió a la localidad en símbolo literario de frontera. Por eso «Ceuta, la mal defendida» nace como una inversión deliberada de aquella fórmula tradicional que todos aprendimos en la escuela y que a nosotros, los perotes, nos llena de orgullo.
El final une además a Álora y Ceuta mediante un detalle geográfico que me causó cierta ternura cuando me enteré. Hace tiempo, conversando con una amiga de Ceuta, descubrí que ambas ciudades tienen un Monte Hacho. El «Hacho» desde el que la voz poética sonríe a Ceuta es el mío, el de Álora, pero la coincidencia con el Monte Hacho ceutí crea un juego simbólico al que no me pude resistir.
Álora y Ceuta unidas por la frontera, la memoria, el romance y la actualidad más rabiosa
tú que estás en par del río,
cercóte el Adelantado
una mañana en domingo,
de peones y hombres de armas
el campo bien guarnecido;
con la gran artillería
hecho te habían un portillo.
Viérades moros y moras
subir huyendo al castillo;
las moras llevan la ropa,
los moros harina y trigo,
y las moras de quince años
llevaban el oro fino,
y los moricos pequeños
llevan la pasa y el higo.
Por encima del adarve
su pendón llevan tendido.
Allá detrás de una almena
quedado se había un morico
con una ballesta armada
y en ella puesto un cuadrillo.
En altas voces diciendo
que del real le han oído:
-¡ Tregua, tregua, Adelantado,
por tuyo se da el castillo!
Alza la visera arriba
por ver el que tal le dijo:
asaetárale a la frente,
salido le ha al colodrillo.
Sácole Pablo de rienda
y de mano Jacobillo,
estos dos que había criado
en su casa desde chicos.
Lleváronle a los maestros
por ver si será guarido;
a las primeras palabras
el testamento les dijo.
