Me gusta recordar las navidades,
los veranos nadando en la piscina,
el puesto de castañas de la esquina
y mi infancia vivida entre ciudades.
Obviando las comunes salvedades,
Málaga es mi balcón de golondrina,
Antequera, amor y adrenalina,
Álora, procesiones y cofrades.
Confieso que me pierdo en los recuerdos,
buscando entre sus nieblas asidero
donde poder mi jábega ancorar.
Igual hacen los locos que los cuerdos.
La infancia es nuestra forja de herrero
que nos enseña el arte de bogar.
Isabel Salas
