Todavía no sé si me gustan las despedidas,
ni cuantas manos tienen.
ni cuantas manos tienen.
No sé.
Las despedidas son como arroz con leche.
Te comes la tacita
sin contar los granos ni las manos.
Aún no sé decir si me gustan o no.
Cada segundo que me das,
sé que me gusta porque me gustas.
Cada beso y cada mano,
cuando me buscas
y cuando te despides.
Y me quedo pensando
si tienes muchos besos y dos manos
o a veces,
al despedirnos,
haces la magia inversa
de tener muchas manos
y dos besos.
Uno con lengua que me das al llegar
y otro con alma,
con olor a canela, que me regalas,
cuando te vas.
Isabel Salas
