martes, 20 de agosto de 2019

EPOSTRACISMO


Todos deberíamos saberlo, pero casi nunca somos informados a tiempo de las cosas realmente importantes: las piedras que saltan más de seis veces cuando las lanzas al agua son mucho más poderosas que las estrellas fugaces. 

Eso sí, tienen de malo que hay que ser muy rápido para pedir el deseo justo entre la quinta y la sexta pirueta. Muy rápido o tener preparada una lista de deseos muy cortos para dispararlos en esos mágicos momentos, antes de que llegue un griego con su manía de ponerle nombre a todo y te fastidie  el esoterismo al informarte de que el nombre del arte de hacer las piedras rebotar sobre el agua se llama epostracismo y te quedes triste haciendo en tu mente juegos de palabras desagradables y relacionando ideas que huelen a enfermedad mental, a infección de alguna glándula o lo que es peor,  a ostracismo, ese cruel destierro al que condenaban en Grecia a las ostras, (que por lo que fuera), eran consideradas sospechosas o peligrosas para la sociedad.

O tal vez no eran ellas las desterradas y sí aquellos ciudadanos  forzados a retirarse de la vida pública, por motivos políticos o alguna cosa peor, los que aburridos, desengañados y frustrados se iban a jugar con piedras y a pedirles deseos.

Sabe Dios

Isabel Salas

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