Pensaemas

domingo, 19 de julio de 2026

LAS DIEZ ENTRADAS MÁS LEÍDAS DEL BLOG


No sé si estas son las diez mejores entradas de mi blog pues me es muy difícil distribuir calidad y medallas entre mis escritos. Tal vez algún día os cuente cuales son las que más me gustan, independientemente de que tengan mayor o menor calidad literaria.

Sé que son las diez que más curiosidad han despertado, las que más ojos han recorrido y las que, por algún motivo, han conseguido que miles de personas se entretengan o se emocionen.

Hay de todo, como en la vida y como en este blog: amor, desamor, literatura, personajes, alguna provocación y asuntos que quizá habría sido más prudente dejar tranquilos si la prudencia hubiera sido uno de mis dones.

Aquí están las diez entradas más populares. Algunas llevan años recibiendo visitas, como el Reloj de comunión y otras, debo confesar que todavía me sorprende que hayan llegado tan lejos, como la de amor embotellado, no porque una historia de amor entre una esquizofrénica y un borracho crónico no pueda gustar sino porque me pareció que lo de los lacitos tal vez era demasiado increíble.

No sé qué buscaban quienes de casualidad (o no) llegaron a leerlas, ni si encontraron lo que esperaban o se sorprendieron para bien o para mal.A mí cada visita me deja igual de feliz y todas las agradezco.

Ahora te invito a ti curiosear.


domingo, 12 de julio de 2026

EL VÍNCULO


 

El vínculo entre madre e hijo es una realidad vital, corporal y anterior a cualquier institución. No ha sido creado por el derecho, por un juez, por un registro ni por una estructura familiar, sino que surge desde el cuerpo, la gestación, el parto, la lactancia, el reconocimiento del bebé y la relación directa entre madre e hijo.

Este vínculo no puede ser reemplazado ni anulado por categorías legales como “madre legal”, “madre adoptiva”, “madre de crianza” o similares. Esas figuras pueden existir como respuestas secundarias, pero no originan ni sustituyen el lazo primario entre madre e hijo







jueves, 2 de julio de 2026

Y LLEGAS TÚ







Ese esfuerzo inmenso
 por tejer palabras
 desaparece 
cuando tú apareces.

Llegas cerquita y el corazón,
indefenso,
sin necesidad 
de abracadabras,
ni permiso de dioses 
o de jueces,
saca los versos del cajón, 
los perfuma de incienso
y hace un ramito 
con flores de poesía
para alegrarte el día.

Isabel Salas

domingo, 28 de junio de 2026

TRISTE SIN TI




Quería escribirte a ti.
Unas palabras exclusivas, pensadas y saboreadas solo para ti. Que al leerlas sintieses que se te clavan con un veneno que sólo a ti te afecta.
Flechitas con reproches mudos que te abran las carnes y por el agujero de esas brechas puedas mirar el abismo. Que tiembles. Que notes como el mundo se cimbrea sin terremotos ni vientos.
Quería también colarme en tu cabeza y poner la música alta. Aturdirte. Joderte con el jaleo y luego irme taconeando y dejar la puerta abierta.
Quería tener el poder de poder pensar en ti sin tener que taparme la boca para no llamarte. Poder saber que existes aunque en tu mundo yo no exista y poder convencer a mi corazón de que estamos bien.

No bien jodidos, sino bien de bien, de salud y de todo.
De estado, de cerca y de lejos.

Quería poder matarte y poder tenerte vivo al mismo tiempo. Mirarte dormido sin mirar los relojes. Matarte otra vez y después bañarnos.
Comer
Comernos.
Beber
Bebernos.
Besar
Besarnos
Escribir....
Escribirte.
Escribirte las palabras asesinas que matan kilómetros y después dormir enroscados como las serpientes de los farmacéuticos.
Con los ojitos cerrados y las palabras calladas.

Isabel Salas

viernes, 19 de junio de 2026

EN CHINO SE PIENSA MEJOR


Rafael Rodriguez se despierta en una habitación que le resulta extraña. Mira a su alrededor. Como en cualquier relato de terror, todo parece normal. Una cama con cabecero de cuero sobre la cual se acaba de despertar,  unos muebles, las mesitas de noche y el resto de los objetos habituales de cualquier dormitorio. Sin embargo, no reconoce el lugar. No recuerda haber estado allí antes ni sabe cómo ha llegado.No sabe si un cuarto dentro de un apartamento o la habitación de algún  hotel.

De pronto, suena el teléfono. Es un teléfono fijo que se encuentra a su lado en la mesita.

Rafael lo descuelga.

—¿Aló?

Al otro lado de la línea, alguien empieza a hablarle sobre una reunión cancelada y las llaves de un coche. Rafael escucha y responde en chino con toda naturalidad. Mantiene una breve conversación tratando de explicar que no sabe a que llave se refieren y cuelga.

Entonces se queda pensando.Cada vez está más preocupado.

Él no habla chino.

¿Cómo es posible que haya entendido lo que le decían? ¿Y cómo ha podido responder en un idioma que no conoce?

Empieza a buscar su teléfono móvil. Lo encuentra, abre la agenda y llama a un amigo y en cuanto Humberto atiende le explica atropelladamente:

—Mira lo que me ha pasado. Estoy en un sitio raro. No sé ni cómo he llegado hasta aquí. Me he despertado en una habitación que no conozco. No sé si esto es una casa o un hotel, porque todavía no he salido de la habitación. Pero es que, además, me han llamado al teléfono fijo, que hace años que no tengo uno, por cierto, y me han hablado en chino, ¡y yo lo he entendido todo y he respondido en chino! No sé si me creerás.

Su amigo contesta con toda tranquilidad:

—Claro, todos hablamos chino ahora.

—¿Cómo que todos hablamos chino ahora? ¿Ahora cuándo? ¡Yo ayer no hablaba chino!

Silencio al otro lado.

—Bueno, espérate —añade—. Ya te llamo. Necesito ver dónde estoy.

Cuelga.

Empieza a examinar la habitación con más atención. Encuentra unos libros escritos en chino. También hay instrucciones de algunos aparatos, todas en chino.

Sale de la habitación y descubre que está en un apartamento. No es un cuarto de hotel. Recorre el apartamento y observa que todo parece ser chino. Los cuadros, las cortinas, hasta la nevera es de una marca china. Los demás electrodomésticos también. Los libros, las etiquetas, el insecticida y el champú, todo está en chino.

Se mira en el espejo del baño.

Se observa detenidamente.

No es chino. Sigue siendo el mismo hombre blanco de siempre. Ojos marrones, tz clara, cabellos castaño y la misma edad que ayer.

No entiende qué ha pasado. No sabe dónde está ni cómo ha llegado allí. No comprende por qué todo a su alrededor es chino ni por qué él mismo puede hablar un idioma que hasta ayer desconocía.

Se queda mirando su reflejo y finalmente dice mirándose a los ojos:

—Debe ser una distopía.

jueves, 18 de junio de 2026

DESPUÉS DEL VIAJE

 

Ha sido un viaje muy interesante e intenso. Málaga quedó atrás hace apenas unas semanas y, sin embargo, todavía la siento cerca. Me he traído un pedacito de su cielo en el corazón, como siempre que voy.

Unos cuantos  días mediterráneos de luz,  amigos, familia, encuentros, entrevistas, y conversaciones alrededor de Materfiesto. 

Fueron pocos días, es verdad. Apenas el tiempo justo para presentar un libro que es mucho más que un libro para mí. Después  Zaragoza. Allí pasé lindos momentos con una de mis amigas más queridas, su hija y su yerno. Y en seguida Barcelona, donde tuve la oportunidad de charlar en el local de Plural 21 con amigos, conocidos y gente nueva que se acercó gentilmente a escucharnos.

De Barcelona a Escocia para pasar unas semanas con mi hija mayor y mi yerno. Acampada en una playa, paseos por Edimburgo, compras, paseos en Glasgow, ratos en familia y la oportunidad de volver el agua de Escocia que es sin dudas la mejor que he bebido en mi vida.

Todo junto ha sido simplemente maravilloso.

Quiero contaros que presentar Materfiesto en Málaga, mi ciudad natal, y hacerlo además en El Pimpi, tuvo algo de círculo que se cierra. No solo por el lugar, ni por la gran emoción de regresar con mi séptimo libro bajo el brazo, sino porque esta presentación marca para mí el final de una etapa muy importante de mi vida. Una etapa dura a ratos, lluminosa y combativa en otros momentos, pero necesaria. Una etapa que me transformó como madre, como mujer y como escritora.

Materfiesto nació de  mi convicción de que el vínculo entre madres e hijos no puede ser tratado como una pieza administrativa, ni repartido, ni corregido, ni intervenido sin comprender antes su raíz vital.  

Por eso quiero agradecer, de corazón, las reseñas que han acompañado este libro y que han sabido leerlo con atención, con respeto y con hondura.

Gracias al diario AS que publicó la reseña titulada “Materfiesto, el manifiesto de Isabel Salas en defensa del derecho de las madres”, de Carlos Cariño. En ella  se recogió la presentación en El Pimpi y se destacó el sentido político, jurídico y vital del libro.

Gracias también a Café Montaigne, por la reseña “La realidad y el poder - A propósito de Materfiesto. Política disruptiva con voz de madre”, por Tomás Salas. Una lectura generosa y profunda sobre el libro, su título, su carácaterfiesto-el-manifiesto-de-isabel-salas-en-defensa-del-derecho-de-las-madres-f202604-n/?utm_source=chatgpt.comASter de manifiesto y su voluntad de ruptura frente a lo establecido.

Y gracias a Ibone Olza, por leer Materfiesto y compartir su mirada. Encontrareis su texto publicadoel 1 de mayo de 2026 en su web, bajo el título “MATERFIESTO: política disruptiva con voz de madre, de Isabel Salas”, donde lo define como un libro necesario y contundente, breve, bien escrito, y capaz de sintetizar cómo se construyen los mandatos patriarcales que siguen gobernando el mundo.  

Un honor leer lo que ella escribió y cómo lo escribió.

No sé si una autora puede pedir mucho más que eso: que su libro sea leído de verdad. No solo mencionado o fotografiado junto a una taza de café sino leído con pensamiento, con sensibilidad y con esa forma de atención que hoy parece casi una especie en peligro de extinción.

Hoy, tras asimilar todo lo vivido en los últimos meses, siento que Materfiesto ya ha salido al mundo.

Ya no está solo en mis manos. Ahora pertenece también a quienes lo leen, lo discuten, lo recomiendan, lo subrayan, lo cuestionan o lo hacen circular. Y eso, para una escritora, es una forma de felicidad bastante seria. Aunque intento escribirlo con una sonrisa y sin perder la humildad, tengo que confesar que también me siento muy orgullosa sin que se sienta contradictorio.

Por último quiero deciros que con esta presentación en Málaga cierro una etapa que ha durado diez años.

No cierro lo vivido, porque lo vivido nos acompaña siempre. No cierro tampoco las causas que defiende este libro, porque siguen abiertas y son urgentes. Pero sí siento que algo en mí puede descansar. Algo ha sido dicho. Ha encontrado su forma. La mejor forma que he sabido darle. 

Y desde este lugar, desde mi casa en Argentina, en mi querida Córdoba, siento que puedo volver a mis otros temas literarios y a mis personajes. Como dirían algunos, recuperar mis obsesiones narrativas.

Volver a esa zona de la escritura a la que llamo Pensaemas.

Gracias a quienes estuvieron en Málaga.
Gracias a quienes leyeron.
Gracias a quienes reseñaron.
Gracias a quienes acompañaron.
Gracias a quienes comprendieron que Materfiesto no era solo un libro más, sino una forma de poner en palabras una verdad que llevaba demasiado tiempo esperando.

Lo agradezco de corazón.

Y ahora sí, concluyo esta etapa con alegría, alivio, gratitud y con muchas ganas de seguir escribiendo.

Isabel Salas
Argentina, junio de 2026

martes, 9 de junio de 2026

HUELE


El aire huele a lluvia
y mi piel huele a ti.

La casa huele a llanto
y mi cama a ti,
mi pelo,
mis uñas,
yo, 
a ti.

Y duelen las cosas
que a ti me huelen.

La lluvia duele, 
mis manos duelen,
duelen mis ojos, 
duele mi alma,
y todo lo que duele,
huele,
a la ausencia de ti.

Me duele mucho amor,
me huele tanto,
me duele el aire,
y todo
tanto,
tan mucho...
huele
y todo 
duele.

Isabel Salas

martes, 2 de junio de 2026

BUSCAR A LORCA


Otra vez escucho que van a buscar a Lorca y sin poder evitarlo lloro.

Un poeta muerto está tan muerto como un albañil muerto si lo pensamos bien, sin embargo el hecho de que sus palabras aún vivan en el corazón de tantos y suenen en tantas bocas lo deja un poco más vivo que a otros muertos, más de todos y más mío, porque yo tenía once años la primera vez que leí Yerma y comprendí que la había escrito para mí.

Si a eso le sumamos que no se murió solo, sino que lo mataron por ser homosexual, como a otros los mataron por ser anarquistas o por ser rojos o republicanos, su cadaver parece cada vez menos muerto, como si el tiempo que le faltaba por vivir se hiciera macizo y pesara en el aire.

Si me descuido, casi lo oigo gritar, o llorar, o preguntar porqué. Y si me dejo llevar empiezo a sentir miedo y en mi pecho, un puño con ruidito de reloj, apretado por la angustia.

No puedo imaginarme sus últimas horas, pero sí el susto que estaría pasando, su impotencia, su frustración. Desconsuelo y entereza a ratos y derrumbe a otros.

Por el corazón de un poeta pueden desfilar todos los sentimientos en menos de tres segundos, y el suyo, sin duda, conocía todos los matices de las emociones humanas, así que aquellas horas preso y maltratado debieron ser la ecatombe de los desfiles.

Dicen que van a empezar a buscarlo, que van a escarbar buscando unos pozos en los que tal vez lo encuentren.

Ojalá así sea.

No creo en eso de descansar en paz, pero sí creo en la paz que da la justicia bien hecha.

Vengo de un país que fue dividido por una guerra civil que dicen que ha sido de las peores que el mundo ha conocido.

Vengo de una familia en la que "los rojos" mataron gente por ser monja y "los fachas" mataron al hemano de mi abuelo paterno por ser empleado en la Roda. A otros los desaparecieron y ni sabemos quien lo hizo y a todos nos marcó durante generaciones el dolor de las abuelas relatando su versión de lo vivido.

A las monjas las quemaron. Habían entrado casi niñas en  clausura y cuando ya eran viejas, se formó el follón de la guerra y la superiora en Málaga las mandó a su puebo donde estarían supuestamente más seguras. No fue así, entraron una noche, en la casa donde estaban viviendo con otra señora y un señor que creo que era hermano de su madre, las arrastraron a la calle y las mataron y las quemaron, o a la inversa, nunca lo supe con detalle, y yo, que tengo una tendencia rara a juntar cosas que no parecen juntables, siempre las junto a ellas en mi memoria con Lorca.

Cuando vienes de una familia que ha sufrido tanto en una guerra civil y te vas haciendo grande,  los gritos de las monjas quemadas se parecen demasiado a los de los poetas muertos, al menos si eres una niña rara con tendencia a llorar y escribir.

No sé si eran gritos a todo volumen o cerraron la boca y no les direron el gusto a sus asesinos de escucharlos y se los tragaron, o si las monjas rezaron y el poeta pensó sus últimos versos esperando el tiro al lado del pozo, o al revés, él rezó y ellas recordaron unos versos de cuando eran chiquitas antes de ser monjas.

Cuando se habla de memoria histórica y de la necesidad de dar sepultura a los cuerpos rojos desaparecidos en cunetas y pozos, hay voces que se levantan en contra de eso, pero yo levanto la mía a favor de "mi" memoria histórica, y me parece justo que así como mis monjas tienen una tumba con su nombre, mi poeta también la tenga, y como él todos los banderilleros, conserjes, putas y republicanos de las cunetas.

Eso no cambia nada, pues muertos seguirán, pero trae cierta paz a la memoria de quien desea todos los muertos bien enterrados.

Hubo dolor en los dos lados, mucho, demasiado.

Gente buena que murió por culpa del fanatismo y la intransigencia de otros, pero yo sólo puedo pensar que  las heridas de tanta sangre se empezarán a cerrar de verdad cuando todos tengamos donde poner unas flores o llorar una lágrimas a nuestros muertos, sean del lado que sean y Lorca, por ser quién es, por ser de todos, por ser mío, simboliza para mí muchas cosas que merecen una preciosa lápida con unos versos, una flor y un adiós bonito a la luz del día.


Isabel Salas