martes, 29 de enero de 2019

REFRANES



Hay gente que detesta los refranes, sin embargo, a mí, me encantan. Con algunos estoy de acuerdo y con otros no, claro, pero siempre me gusta leerlos.

Conocí a un tipo que decía detestarlos, en realidad eso no era sorprendente porque el pobre infeliz lo detestaba todo. Creo que nunca conocí a nadie más rencoroso y capaz de acumular tantos sentimientos negativos por todo. No le gustaba yo, por supuesto, ni mi compañía ni nada mío.

No le gustaba mi familia, ni la gente en general, empezando por su propia madre y terminando con el resto de la humanidad. Aunque hay que reconocer que era completamente democrático y justo jodiendo a la gente, a todos nos trataba igualmente mal y de todos decía cosas terribles e inventaba calumnias sin pudor.

Se consideraba por encima de todos y de todo.

Se tenía a sí mismo por una especie de genio superior con el poder de herir sin que nadie pudiera defenderse de sus arrebatos de ira, sus golpes o sus insultos. No respetaba las promesas, ni la palabra dada, porque nadie merecía el esfuerzo de portarse decentemente con él. Era un vil  y mediocre maltratador y por supuesto bebía y usaba drogas para hacer aún más detestable su compañía.

Hoy, después de muchos años sin saber de él, supe que aún no se suicidó aunque era la amenaza preferida con que asustaba sus hijos cuando intentaba manipularlos para que hicieran lo que él deseaba. No me sorprendió porque jamás lo vi cumplir una sola de sus promesas, así como no me llamó la atención saber que está solo, más solo que jamás estuvo, que sigue bebiendo y que sigue odiando a la humanidad, posiblemente más que nunca también, pues sus víctimas se fueron y ya no tiene a quien joder.

Está jodido, que no es lo mismo que estar jodiendo como diría el gran Cela.

Un maltratador sin víctimas es como un jardín sin flores o una noche sin estrellas, una cosa sin sentido aunque, por supuesto, con explicación.

Tal vez él sí se sorprendería si leyera algunos refranes.

Lo ayudarían a entender qué pasó con las estrellas y las flores y por qué los hijos y su mujer se fueron. Por si acaso me lee, le recomiendo reflexionar sobre uno en particular:

QUIEN SIEMBRA VIENTOS, RECOGE TEMPESTADES.


Isabel Salas


domingo, 20 de enero de 2019

AMOR NUEVO


...Y ella, que pensaba que ya no sabría  repetir las mismas palabras de amor, comprendió que no hacía falta. 

Aprendió que un nuevo amor hace brotar palabras nuevas nunca antes emitidas. Otros modos de mirar nacieron en sus  ojos, sus manos inventaron  nuevas caricias y el corazón  latió  con un ritmo desconocido que hizo bailar a la sangre con otros pasos.

Todo era nuevo y cuando ella abrió su boca para expresar su amor, fue la primera sorprendida con el torrente de palabras recién nacidas que iluminaron los ojos de él.

Fue lo único viejo de aquel amor novato:  El fuego ancestral que ilumina la mirada del hombre que se siente amado.

El fuego de siempre, encendido por ella, por primera vez, con su amor de siempre, renovado para él.

Isabel Salas

jueves, 10 de enero de 2019

CONVERTIRSE EN OCÉANO


"Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo. Mira para atrás, a todo el camino que recorrió, a las cumbres, las montañas, al largo y sinuoso camino  que abrió a través de selvas y poblados, y ve frente a sí un océano tan grande, que entrar en él sólo puede ser desaparecer para siempre. Pero no hay otra manera. El río no puede  volver. Nadie puede volver. Volver atrás es imposible en la existencia. El río necesita aceptar su naturaleza y entrar en el océano. Solamente entrando en el océano se diluirá el miedo, porque sólo entonces sabrá el río que no se trata de desaparecer en el océano, SINO DE CONVERTIRSE EN OCÉANO”

                                                                                    Khalil Gibran

Poeta, pintor, novelista y ensayista libanés nacido en Bisharri, Líbano, el 6 de enero de 1883 y fallecido el 10 de abril de 1931. Gibran Kahlil también es conocido como el poeta del exilio.


sábado, 5 de enero de 2019

NO ESPERO

Yo no estoy esperando a la muerte.
Me va a pillar sin arreglar,
con la cama sin hacer.


Tampoco estaba esperando a la vida.
Me pilló de improviso.
Y aquí estoy, viviendo.

Yo lo único que espero 

es, que cuando me dicen que me esté quietecita 
que no va a doler...
sea verdad,
y no duela.


Isabel  Salas





jueves, 3 de enero de 2019

LA FOTO INVENTADA


Piensa en algo que no pasó pero que te habría encantado que hubiera pasado. Piensa fuerte, recréalo en tu mente, ponle los colores, la temperatura, la hora ideal. Puedes ponerle hasta olores o ruidos.

Sin miedo.


Paséate por el momento vívelo, siente las sensaciones que hubieras sentido si eso que estás imaginando hubiera pasado y cuando lo tengas todo perfecto, tírale una foto al momento.

Guárdala con otros momentos en tu mente.
Y espera.


Sigue con tus cosas. Cuando pasen algunos años y te pongas a buscar entre los recuerdos la vas a encontrar. Tal vez para entonces tu mente vieja se habrá hecho un lío y no sabrá distinguir lo verdadero de lo inventado. Te llevarás una gran alegría al mirar esa foto. Sentirás de nuevo lo que sentiste cuando viviste aquellas horas. Aquella temperatura, aquellos olores volverán a tu mente.


escucharás el ruido de fondo y podrás tocar los colores.

Te sentirás de nuevo feliz con la misma felicidad que sentiste en aquel momento. Para eso son las fotos. para poder revivir instantes vividos.


Dónde sea, dentro o fuera.


Inventados o no

Isabel  Salas