viernes, 17 de enero de 2020

VERANO


Un verano de mucha paz, con la posibilidad de estar revisando el próximo poemario y el final de la novela.

Hace tiempo que no empezaba un año con tan buenas expectativas y a pesar de que no todo lo que nos rodea está como nos gustaría en casa, todas sentimos que soplan buenos vientos y tenemos ganas de ir viendo como se suceden los próximos acontecimientos.

Tiempo de cosechar algunos buenos frutos y de dejar que otras cosas caigan por su propio peso. De ejercitar la paciencia adquirida y de imprimirle velocidad a lo que puede ser acelerado.

De tomar el sol, de descansar en la sombra y de agradecer por tanta protección y tantas maravillas. De escuchar música, de cocinar, de dejar que la Kika duerma bajo mi cama aunque no haya tormenta y de mimar a Pandora que cada día me saca una sonrisa (como mínimo) desde que llegó a nuestra vida.

Un buen verano, y muchas ganas de que todo salga tan bien como parece.

jueves, 9 de enero de 2020

UCRANIA


Durante esta última semana, alguien ha entrado trece veces desde Ucrania, (supongo que es la misma persona que ha entrado varias veces, ya que sería aún más extraordinario que trece diferentes ucranianos hubieran entrado a leerme).

Recuerdo que en el cole aprendí algo sobre la fertilidad de las tierras ucranianas, y que gracias a ello, en algún momento de la historia, Ucrania fue considerada el granero de Europa. Me llamó mucho la atención ese dato y hasta hoy lo recuerdo, como eso de que Mesopotamia significa tierra entre ríos o que la macedonia de frutas nada tiene que ver con Alejandro Magno aunque él era el rey de aquel lugar. Con más de cincuenta años, confundo a veces los datos y los hechos que hace tanto tiempo aprendí, pero hoy, fue lo primero que me vino a la cabeza cuando vi en las estadísticas del Blog las visitas que habían entrado desde allá, caramba, el granero de Europa.

Una entrada podría ser accidental, algo puramente fortuito, pero trece significan que alguien estuvo interesado y paseando entre las publicaciones un buen rato, y eso siempre me emociona mucho. Después de cinco años  y cuatro meses de vida bloguera aún disfruto como algo extraordinario que personas de tan diferentes lugares entren cada semana a leer mis poemas, mis cuentos y las cosas que publico.


No sé si eres un hispanohablante que vive por allá, un ucraniano que estudia español o alguien que vivió en Sudamérica. Sea como sea quiero desearte feliz año y agradecerte tus visitas. Justo ayer se cayó el avión ucraniano con ciento setenta y seis personas en Irán. Los investigadores intentan averiguar cómo sucedió el accidente, (si es que fue accidente)  y los que alguna vez viajamos en avión, imaginamos por un momento cómo debieron ser los últimos minutos de esos pasajeros y sentimos el corazón apretado.

El contraste entre la belleza de la poesía y la terrible realidad del accidente, entre mi alegría por tus visitas y la tristeza por los fallecidos y sus seres queridos, me hizo escribirte este post. Es, al mismo tiempo,  un saludo y un sentido pésame, una celebración de la vida y un adiós a los que perdieron su vida ayer.

Es también un convite para que vuelvas siempre y una manera de expresarte el deseo sincero de que, al saber que noté tu presencia, te sientas abrazado o abrazada. No nos conocemos pero tú me lees y yo recibo las notificaciones del blog que me hablan de tus visitas, nunca hemos hablado pero sí nos hemos comunicado. Mi impulso fue escribirte hoy estas palabras y con sinceridad, espero que te sientas tocado por ellas.

Un gran abrazo
                            
                                                                                         Isabel💜

miércoles, 8 de enero de 2020

CULPA MÍA



Quizás fue culpa mía.

Quise ver en tus ojos
el brillo de todos los ojos
 y todas las estrellas,

 En tus sonrisas
el calor de todas las bocas
y todas las hogueras.

En tu corazón,
de agua y acero,
quise ver el espacio infinito,
donde esconderme, renacer,
y comenzar de cero.


Quise que fueras
lo que siempre quise,
sin poder entender,
que eso
es imposible.

Fue culpa mía
no ser capaz de ver
la realidad.

Fue culpa de mis ojos
que no supieron ver
y de mi alma
que te quiso querer.

Sin preguntar,
sin esperar,
sin conocer.

Sin aceptar
que tú no me querías,
ni me querías querer.

Isabel Salas

domingo, 5 de enero de 2020

NOCHE DE REYES



Muchas felicidades a todos  los que gentilmente entráis en el blog, compartís las entradas con vuestros amigos y me mandais en privado comentarios o preguntas. A todos vosotros mis más sinceros agradecimientos por ese constante apoyo a mi trabajo y mis deseos de Paz y Salud para todos nosotros. 

Que el 2020 sea el mejor año que hayamos vivido hasta hoy. 

No sé vosotros, pero yo siempre he disfrutado mucho la Noche de Reyes, incluso cuando me enteré de que eran los padres e incluso cuando me mudé a lugares donde no se celebra. Les gusta más entregarles los regalos a los niños en Navidad que en enero y fingen que los trae Papá Noel, con sus renos, en vez de los tres Magos con toda aquella corte de pajes, camellos y la elegante parafernalia que la realeza sabe imprimirle a todos sus actos. En el fondo creo que todos saben que los tres Reyes tienen más poder, aunque sólo sea por el simple hecho de ser tres contra uno 😋💙, pero pocos lo reconocemos en voz alta.

Tengo que confesar que yo sigo escribiendo mentalmente, cada año, mi carta a los Reyes y todavía trato de convencerlos de que "he sido muy buena" y deben traerme todo lo que les pido como premio. Nunca me hacen demasiado caso, pero no desisto, (los que me conocen saben que hacerme desistir de algo es casi imposible). Sigo intentando ser buena y sigo buscando cada mañana de Reyes unas cajas con regalos al lado de mis zapatos. En las de mañana espero encontrar todo lo que les pedí para mis hijas, para vosotros y para mí.

Un gran abrazo y espero que este año sigan todos por aquí con buen humor y ganas de compartir poesía y amistad.

Besos



viernes, 27 de diciembre de 2019

ESPACIO


Desde que era un espermatozoide escalando la vagina de mi madre estoy luchando con algo o contra alguien. Recuerdo aquella incertidumbre al llegar a lo alto y tener que escoger si giraba a la derecha o a la izquierda, mientras veía a los otros tomar la decisión sin dudarlo. Sin embargo yo, no conseguía arrancarme para ninguno de los dos lados. Paré y respiré.

Me imaginé llegando  cerca de él y cómo ese óvulo soñado se abriría para mí porque era a mí a quien esperaba desde los siglos de los siglos, cuando el Big Bang determinó las leyes del universo, decidiendo a que velocidad viajaría la luz o cuantos oxígenos se tienen que juntar con un hidrógeno para hacer agua. Hice lo que más tarde aprendí que se llama "mentalizar". Intuitivamente, guiado por la sabiduría ancestral que te conecta a la verdad vital.

Funcionó. En pocos segundos arranqué sin ninguna duda y con todas mis fuerzas tomando el camino de la izquierda, pero no estaba solo, me acompañaban toda la alegría del mar y de las estrellas, toda la generosidad de la cáscara de la semilla  y todo el deseo acumulado en los testículos de mi padre desde que su madre lo gestó. Era mi momento, yo lo sabía y corrí hacia mi destino con mis brazos abiertos mientras sentía el primer latido del corazoncito que había brotado en mí  en la última curva. En realidad era sólo medio corazón pero ya latía como uno entero, presintiendo que pronto concluiríamos nuestro último viaje en solitario. 

Cuando llegué había unos treinta millones de compañeros cabeceando contra mi óvulo, pero él era impenetrable para todos ellos, era mío y sólo para mí se abriría cuando sintiera mi toque.

Desde la distancia lo contemplé, lo admiré y lo amé como sólo alguien con medio corazón sabe hacer y así que nació en mí la seguridad de que él me adivinaba la presencia empecé a acercarme. Al principio cuidadoso, con gran cautela que en seguida se transformó en rauda firmeza para finalmente terminar convirtiéndose en desbocada zambullida. Cuando atravesé aquella pared de piel que al sentirme se abrió como horas antes se había abierto mi madre al toque de mi padre, supe por primera vez como es la alegría de regresar a casa.

Mi entrada fue espectacular y el recibimiento apoteósico. Fui abrazado con el abrazo sagrado que sólo la muerte deshará cuando me transforme en polvo, ese abrazo nupcial tantas veces recreado en los rituales de casamiento del mundo entero. Un abrazo del que el alma siente falta desde que nace, anhelado por muchos seres toda la vida sin que algunos por desgracia, tengan la dicha de volverlo a sentir.

Pasé después de eso, nueve meses de aventuras no exentos de luchas. El padre de mi madre falleció a los dos meses de mi formación y ella de tanto disgusto casi me perdió, tuvo que guardar reposo hasta que cesaron los sangramientos que advertían de un posible aborto. Aunque fui testigo en primera fila, en realidad, aquella guerra, con la que tanto aprendí, era de ella y la ganó,

Consiguió salvar su embarazo y nací yo, una niña.

Con el tiempo he concluído que quizás el susto de casi perderme y lo mucho que lloró mi madre por la muerte de mi abuelo, me afectaron en cierta manera y me hicieron más asustona y sentimental de la cuenta, mucho más llorona y con una fuerte tendencia a escribir y a soñar que  ha sido mi manera de enfrentar otros desafíos que a lo largo de los años necesité superar.

Sin embargo, una cosa es verdad, yo fui una niña muy buena, de esos bebés que casi no lloran y no dan trabajo. Sonreía a todo el mundo, decía adiós con mi manita de bebé y me embobaba con cualquier mosca volando como si fuera una avioneta de playa anunciando el fin del mundo en su pancarta.

Para resumir, y entrar en el asunto del día, os diré que nací, crecí y me reproduje. Aún no me he muerto, no por falta de oportunidades, simplemente no ha llegado mi hora y aquí sigo en la carretera, bastante damnificada aunque en muchos modos mejor, conforme voy siendo el conejillo de Indias dónde la vida testa cada dos por tres eso de "lo que no te mata te hace más fuerte". 

Para tratar de superar mi tendencia al susto le fui echando coraje a todo y ahora soy bastante valiente aunque sigo llorando por todo lo llorable que me pasa y no parece que los años me hagan más resistente al llanto sino menos. Me encuentro feliz a veces, cansada otras, hay situaciones que me hacen sentir victoriosa y otras que me dejan muy triste debido a las dificultades por las que he tenido que pasar, o estoy pasando. 

He conocido los dos lados de la moneda, he sido llevada por los brazos de algún que otro hombre a pasear al lado oscuro de la luna y conozco los tres lados del amor:  ya me amaron y amé, que es el mejor lado, ya amé sin ser amada y también fui amada sin saber ni poder corresponder. Por eso no me enfado cuando amo y encuentro que mi amor rebota como una bola en un muro, y es de eso que quería hablar pero me puse a divagar como me pasa a veces. Quería hablar sobre el amor y como yo lo entiendo pues si alguien se interesa en mí, a partir de ahora,; le pediré su email, le enviaré este desangelado documento sobre mis aventuras intrauterinas y sólo después de haberlo leído le daré la oportunidad de seguir avanzando en sus intenciones de cortejo, sea su objetivo sexo o amor.

Si lo que quiere es sexo, me parece bien. No hay ningún problema. Pero que sea un buen sexo, sin términos precoces y sin traumas de anteriores relaciones. El sexo puro y duro como Dios manda y sin aspavientos, ascos raros o medias tintas.

Es como ir al dentista, me encanta el dentista con amor, pero si es sin amor y necesito un dentista al menos que sea buen dentista aunque no me ame. No quiero servir de campo de pruebas.

Pero si lo que quiere es amor la cosa se complica. Me encanta el amor y estoy dispuesta bajo unas mínimas condiciones que he definido cuidadosamente para dejarlas claras y que no me diga nadie que no me expliqué. 

Son pocas.

En principio no quiero que se me acerque nadie que ya tenga en su vida otras mujeres, sean una o varias. No digo esto por afán de protagonismo, es algo que siempre pregunto y os puedo asegurar que a veces me mienten. Acordaos de cuando me encontré al óvulo rodeado de compañeros y como tuve que prepararme para llegar a mi objetivo y atravesar aquel enjambre de competidores. Ya he pasado por eso y no quiero más, si alguien me quiere que aparte todo lo que no soy yo y me de un lugar a su lado así como lo yo haré. Compartiendo amigos, planes, ideas, y todo lo que compartimos con quienes queremos. A la luz del día y sin miedos.

Prefiero alguien que esté solo, incluso que lleve solo un buen tiempo y no recién salido de una relación, pues cansa mucho escuchar las eternas lamentaciones de lo mucho que querían a la anterior etcétera y tal. Puestos a pedir quiero alguien que ya se haya quedado sin mocos  y sin lágrimas y tenga ganas de amar y ser amado de nuevo y con cojones. Sin disculpas de porqué aún no puede amar o explicaciones de como tal vez nunca lo consiga de tan herido que está.

No me interesa ese tipo de gente, yo tengo mis propios traumas también y como dicen en España, me los envaino y una vez superado el miedo inicial me lanzo sin reservas a nadar en la piscina de quién sea, pero ya no quiero nadar en piscinas sucias, con poca agua o vacías, como una a la que me tiré hace poco y me rompí la frente en el suelo.

Estoy dejando todo escrito y bien claro y espero que no se haga largo leerlo. Esta semana, a pesar de lo complicada que ha sido, también se ha presentado bastante romántica y llena de proposiciones honestas y deshonestas en portugués y en español.

No estaba mi barro para hacer muñequitos pero como sé que soy una gran  especialista en sobrevivir a hostilidades variadas, pronto estaré preparada para el siguiente capítulo y he querido hacer una extensa recopilación de daños al mismo tiempo que una declaración de intenciones y expectativas que espero se entienda bien.

Si alguien se queda con dudas que me las mande por escrito, responderé en un plazo razonable.

Si alguien se queda con ganas después de esto será que al menos le caigo bien.

Y si alguien se ha quedado con la boca abierta, que la cierre. Las avionetas de playa, como los teléfonos y las calculadoras, las hacen cada vez más chicas y se pueden tragar una con pancarta y todo, como si fuera una mosca.

Yo me tragué recientemente una azul y morada con rayas amarillas que decía "Soy tuyo no lo dudes" y todavía siento el sabor de insecto en la boca.


Isabel Salas

Del libro NAVAJA DE LLAVERO, 2016

Disponible en AMAZON




jueves, 19 de diciembre de 2019

ARDILLA Y FLOR (AMARILLA)


 Y he aquí,
que en medio de la hecatombe, 
una ardillita de Viena,
antes que mi alma se combe
doblada por el dolor,
me obsequia con una escena
que a los perversos humilla
cuando acerca su mejilla
a la una magnífica flor
que simboliza el dolor
que a nuestro siglo
mancilla.

Entre cambios de gobiernos,
elecciones, votaciones,
terremotos, desconciertos
corrupción y vacaciones, 
esta ardillita ejemplar
con su gesto peculiar
nos recuerda que abrazar, 
besar, oler, disfrutar
acariciar y mecer,
son sinónimos de amar.

Isabel Salas

martes, 10 de diciembre de 2019

ROTO COMO NUEVO


Cómo podía imaginarme 
que las alas rotas vuelan tan alto,
que las manos de uñas rotas 
acarician mejor
o que las bocas partidas por mil golpes 
saben besar como ninguna.

Nadie me dijo 
que las velas rotas 
de los barcos fantasma
saben atravesar los mundos 
y nadar entre sueños.

Mi corazón roto 
aprendió a dar cariño perfecto,
 mis ilusiones rotas 
han aprendido a brillar con las luciérnagas
y ya no queman.
Vuelan.
 Como me podía imaginar 
que romperse es bueno para escribir poemas,
para quererte,
para besar.

Soy el lobo de Caperucita.
Vuelo mejor, nado mejor
beso mejor. 

Quién lo diría...
Que mi sonrisa de alma rota
parece nueva
y canta por alegrías.

Isabel Salas

sábado, 7 de diciembre de 2019

TODO



FOTO: Juliako Bernal       http://www.juliako.es/


Mi corazón quiere todo.
Quiere quererte,
y quiere
que te quieran mis ojos y mi boca.
Quiere que yo te quiera
de cualquier modo
y a mi sangre convoca,
gota a gota
para vencerte.

Quiere ganar la guerra,
donde quien gane
logrará tenerte.

Por eso 
discutimos
mi corazón y yo.
Las treguas incumplimos
los acuerdos rompemos.
Los dos
sufrimos.

Yo por querer quererte 
con cuidado,
y  él 
porque quiere que con cuerdas y besos,
te amarre a mi lado.

Él quiere
 que yo quiera quererte 
pese a todo.
A pesar de las dudas,
de los miedos,
y las
incertidumbres.

 Quererte,
por encima del miedo de perderte, 
de pasados,
heridas, óxidos 
y herrumbres.

Lo quiere todo
ese corazón mío, que conmigo 
discute
cuando de ti huyo.
Muerde y grita, 
que sí, 
que ya fue mío,
pero ahora
por así quererte,
es tuyo.


Isabel Salas