jueves, 29 de junio de 2017

LA LUNA Y EL CANARIO


Un poquito de humor
para no caer
en el desconsuelo,
ni en la desesperación  
ni al suelo.

Y un tantito de amor
que nos haga volar,
lo suficiente para creer 
que podemos sanar.

Lo bastante para crecer,
o criar a los hijos,
y crear los poemas que han de morir,
un día,
hayan vivido o no,
como tú
muriendo a cada rato
o como yo.

Jugar a hacer ruidito de rana,
curando heriditas
que sanen mañana.

Lograr ser capaz
las veces que haga falta
para lograr
ganar una medalla por tenaz.

Mirar los ojos
que nos miran sin miedo
y aprender a olvidar las traiciones de otros 
que sin dudarlo, 
nos hicieron llorar.

Ser pajarito,
sonreírle a la luna,
comerse el desespero,
tragarse el grito.

Ser agua de laguna,
o gota de rocío
y siempre siempre 
afinar,
para al final,
cantar bonito.


Isabel Salas

Del libro

TE CONTENGO





miércoles, 28 de junio de 2017

GLORIA FUERTES Y JAVIER MARÍAS


Interesante, a mí que me encanta Gloria Fuertes, no me molesta que a Javier Marías no le guste, y hasta le doy la razón en una cosa, es verdad que hay una cierta tendencia entre las feministas más extremistas a intentar hacer creer que cualquier cosa hecha o dicha por una mujer hay que valorarla más porque fue una mujer quien la hizo que por lo excelente que pueda ser.

Ahora voy a explicar yo porqué creo que ese no es el caso. Feminista o no, me gusta Gloria Fuertes, y no digo "la poesía de Gloria Fuertes", porque ella me gusta entera, y no por ser mujer, me gusta por ser ella. Me gusta hasta su voz, tan suya, tan llena de noches sin dormir y tan de bruja buena.

Me gusta la manera increiblemente dulce que tiene de poner en tres renglones una historia entera, dibujando delante de mí un escenario completo, donde cada personaje cuenta su historia de dolor con pocas letritas y consigue así que leer tres poemas te llenen tanto como tres capítulos de otros libros menos poderosos.

Gloria Fuertes me enseñó a leer con lágrimas en los ojos y puedo entender, sin embargo, que a otras personas no les guste, porque amar la poesía es comprender que el amor entre lector y poeta es un lazo invisible que brota como cualquier amor apuntando adonde quiere y lo mismo hace que te guste Espronceda como que te aburra Neruda.

Si yo escribo poesía, es en parte gracias a ella entera, a sus horas en la televisión explicando cosas que otros mayores no abordaban, a su ropa rara que yo como niña no sabía interpretar ni como símbolo de opción sexual ni como nada, simplemente, según lo veía, Gloria Fuertes se vestía así.

Me fui haciendo grande y con doce o trece, aprendí alguna cosa sobre las lesbianas, que se enamoran de otras mujeres y que algunas se  visten con estilo masculino. Pensé durante algunos meses que todas eran escritoras hasta darme cuenta de mi error.

Seguí creciendo y cierta vez leí Poeta de guardia con un amigo en la playa. Hasta ahora no sé si en parte nos hicimos amigos por haber leído este libro juntos o ya nos queríamos y por eso no nos importó llorar como dos tontos, con el trasero húmedo de la arena fría de antes de anochecer, mientras leíamos y nos emocionábamos.

Cuando tuve hijas las enseñé a amar la poesía de Gloria Fuertes y tal vez un poco de su esencia también. Mis hijas son feministas y jamás las he escuchado defender que algo hecho por otra mujer sea superior o bueno solamente por ser obra de unas manos o una mente femeninas.

Tal vez no son extremistas o tal vez respetan el trabajo bien hecho sea quien sea quien lo haga, y tal vez, ojalá, hayan aprendido que la poesía no se mide, ni se valora por ser hombre o mujer quien la escribió, que puede gustarnos Machado o no, Gloria Fuertes o no, pero ni Machado gusta a sus lectores por ser hombre, ni los admiradores de Gloria Fuertes la valoramos por ser mujer, en eso Javier Marías, sí está equivocado.

Aún así, le mando un poema que tal vez tampoco le guste, pero es un poemita corto, en el que expreso el poder que tiene la poesía de encontrarte, no siempre a través de cualquier poeta, pero sí de los adecuados para cada persona que se expone a vivir.

Y Gloria Fuertes tal vez sea de las pocas personas que no solo fue encontrada por la poesía, sino que supo ser brújula para que muchos niños y adultos la encontráramos también.





jueves, 22 de junio de 2017

NO ME GUSTA EL PRINCIPITO


No me gusta el principito,
aunque muchos insinúen
que es un libro muy bonito.

Lo he leído varias veces
y no consigo entender 
qué belleza se me escapa
cuando me empeño en leer
ese montón de sandeces.

He intentado abrir mi mente,
he tratado de ser buena,
he querido comprender 
lo que ese niño demente
empeñado en su faena
intenta hacerme creer.

Y no consigo tragarlo, 
tengo amigos que lo adoran
y no paran de elogiarlo,
pero yo sigo en mis trece, 
sin entender qué valoran
en un libro, que parece,
hecho para vomitarlo.

Algunas cosas francesas
están sobre valoradas,
mujeres, quesos, perfumes
vinos, falos o promesas,
nos llegan en oleadas,
siendo que allá como aquí,
sueles carecer al fin
de aquello que más presumes.

El libro del niño ñoño
saturado de clichés,
me tiene hasta el mismo moño,
no sólo por ser francés.

Es aburrido y falaz,
gris, dogmático y burgués,
monótono, ineficaz,
del derecho y del revés
ácido como el agraz.

Isabel Salas









MALA JUGADA



Hubiera sido magnífico nacer  con garantías e instrucciones de uso, así nadie nos estropearía por no saber usarnos.

Nacer sabiendo que el final feliz nos corresponde por derecho divino. No tener que sufrir con la tortura de la incertidumbre y poder sentir paz desde el mismo instante del primer aire entrando en nuestros pulmoncitos vírgenes.

Hubiera estado bien conocer los secretos de las sonrisas francas y poder ver siempre las miradas serenas del amor sincero, pero por lo visto, el Dios de la lotería cósmica tiene un pésimo sentido del humor y a veces ganan los malos.

Isabel Salas

domingo, 18 de junio de 2017

TODO ESO TENGO


Tengo una flor para ti.

Un libro.
Una canción.
Tengo una risa sin prisa.
Una selva con león.

Una arena,
una luna.
Una pena.

 Una estrella.
Una mirada
Una llamada.

Tengo una cama.
Un collar
Una escalera,
Un suspiro.

 Tu nombre escondido.

Mis ganas
Mi fuerza.
Mi llanto,
Mis canas.

 Todo eso tengo
¿Te cabe?





Isabel Salas











DOS ESTRELLAS


Tal vez un día,
si hay vida en las estrellas,
después de terminar nuestra jornada
y atravesar la hora de la muerte fría,
se agoten mis querellas,
se sosiegue mi alma alborotada
y podamos, al fin, 
los dos,
hallar la vía,
que sin contras ni pros,
inunde nuestras almas
de frescor y alegría.

Tal vez sepamos
encontrar la manera de querernos,
el modo de acercarnos,
un método infalible para hablarnos,
llorar y perdonarnos,
para quién sabe,
al fin,
poder amarnos.

Será bonito,
ser estrella contigo,
 conquistar un pedazo de cielo
y ser feliz, por fin,
a tu ladito.

Otras parejas,
mirarán nuevos cielos, cuando los dos 
nos hayamos marchado.

Otros amores,
llorarán su destino
aturdiendo a la luna 
con sus clamores.

Y yo, 
sin  lágrimas al fin,
para llorar tu ausencia,
seré luz encendida, 
gozando
tu presencia.

Isabel Salas

miércoles, 14 de junio de 2017

ODA A LOS HUEVOS PERUANOS



Tengo una cosa en mi mano, 
que nadie podrá creer,
es un huevo  peruano
que no es un cojón cualquier.

Peludo como un caniche, 
durito y arredondado
sabroso como el cebiche,
amo tenerlo a mi lado.

Este huevo inteligente
compañero y parlanchín,
es la envidia de la gente
y la flor de mi jardín.

Sonríe cuando le escribo
suspira cuando me voy,
Vivir sin él no concibo
por lo contenta que estoy.

Isabel Salas





martes, 13 de junio de 2017

LOS PLANES DE ELLA


Ella te tiene.

Eso cree la pobre,
que te tiene a sus pies
y en el gran futuro
de su plan burgués.

Lo cree y lo pregona
lo asume, lo engalana
y se ríe de mí 
con su risa burlona.

Cree que eres 
la guinda de su tarta,
el amor luzdeluna
que los males aparta.

Ella te tiene en fotos
en fiestas familiares,
en su presente rosa
y en los blancos veleros
que navegan sus mares.

A los ojos de todos
ella ganó,
y de todos los modos
la que se quedó fuera,
la perdedora,
soy yo.

Pero yo sé muy bien
quién es el sacapuntas de tu lápiz.
Sé donde miras
y hacia donde suspiras.

Quien vive en tus mejores versos
y que boca deseas
cuando deseas besos.

Sé cuantas veces
me llamas a escondidas
y cuantas noches
lloras mis despedidas.

Ella cree 
que es ella 
 la que te tiene.

Yo tengo otra opinión,
los planes mudan, 
se cambian, se renuevan,
pero los sueños, 
que es dónde vivo yo...
los sueños
no.

Los sueños
sólo mueren
cuando muere el amor.

Isabel Salas

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HIRVIENDO


Antes de escribir siento como las palabras dentro de mí se ponen a hervir.


Primero son caballos de letras que galopan en mi pecho y se agrupan poco a poco en sílabas, palabras o frases. Enseguida noto como mi corazón se acelera y se acompasa a ese trote cada vez más tambor que me paraliza  por fuera y me llena de ruidos y movimientos por dentro.


Parezco embobada, quieta...tal vez esa mirada perdida haga parecer que estoy desconectada, pero nada más lejos, en esos momentos estoy completamente enganchada al vendaval interno que me arrastra con él. Nace entonces la necesidad de escribir sobre algo que me molesta, o me gusta, sobre alguna boca de hombre de esas que he besado o mordido, sobre el futuro que sueño o el pasado que me invade y me salva como una yedra amiga que sujeta mis piedras para que yo consiga respirar sin desmontarme... o tal vez solamente escribir una frase que sea un libro entero el día en el que broten todas las otras frases que se necesitan para rellenar un libro de caballos.


Mis palabras dejan de trotar y se convierten en bolitas de agua como las que hierven en el fondo de la olla antes de convertirse en café y empiezan a quemar el alma inmortal que inventamos hace miles de años para que llore ella por las cosas que jamás deberían herirnos pero que ya lo hicieron.

Y mi alma, cuando hierve, sólo puede apagarse de dos formas, ardiendo entre los brazos del ser amado hasta el agotamiento o escribiendo.

Seres amados, no digo yo que falten, pero no siempre sé donde los puse, sin embargo escribir... está siempre a la mano. Puedo hacerlo con hambre, con amor, con hastío, puedo hacerlo sentada, a la luz de la luna o con los pies clavados en el agua del río. Escribo porque escribo, como respiro o cuento mariposas, porque es así que puedo organizar, perdonar, entender, olvidar y amar todas las cosas.

Agua caliente, versos valientes y muchos caballos salpicando en mi pecho palabras y canciones.

Lágrimas hirviendo en la olla del alma.

Escribir como un rito, como la forma bella de transformar un grito en un suave poema.


Isabel Salas