sábado, 24 de agosto de 2019

LA DUDA



Me gusta imaginarte así,
caminando helado por un lugar hostil,
pedregoso, hosco,
inhóspito bañil.

Tus zapatos mojados, 
tus pies fríos,
tus ojos blindados,
tus hombros caídos.

Y en centro del alma
la duda eterna, 
palpitante,
del que habría pasado,
de haber tenido enjalma
y mano tierna
en aquel cruel instante
en el que haberme  amado
pasó de ser posible
a ser la opción averna.

Isabel Salas 









jueves, 15 de agosto de 2019

SEMILLAS DE MAR



Otros traen las manos en los bolsillos, caramelos o monedas.


Algunos traen facturas del pasado, cicatrices dobladas entre los pañuelos, pastillas para dormir, para despertar, incluso para soñar o dejar de temblar, pero tú no, tú traías semillas de mar.

Tus pantalones abultaban y tu sonrisa más aún. Me miraste a los ojos mientras rebuscabas  con tu mano derecha en el bolsillo y al sacarla me pediste la palma de la mía.

- Ten cuidado, que no se caigan, hay que escoger muy bien dónde se planta un mar.

Tenías razón, las planté en mi corazón sin pensarlo demasiado y mientras estuviste conmigo, fue divertido jugar juntos en la olas y descifrar los susurros de las caracolas.

Lo malo es ahora, que te fuiste. No sé nadar sin ti y hay demasiada agua desbordándome.

Creen que son lágrimas.

Nunca vieron una semilla de mar mal plantada.

Isabel Salas



domingo, 11 de agosto de 2019

PARA EL CAMINO


Ahora que me voy, dime otra vez que me quieres, aunque sea mentira. Dímelo como antes, como cuando creías quererme y lo decías tan convencido, que sin querer y sin quererme, nos convencías al sol, a las estrellas y a mí.

Una vez más, chiquita, sin muchos requisitos, así como te salga. Yo sé que no me quieres, pero aún así me gusta oírlo, sabes. Una vez más, para el camino, para cuando esté lejos y me haga falta y nadie me lo diga, ni siquiera de broma o sin querer, como lo hacías tú.

Dímelo bajito, envuelto en papel de bocadillo. Un te quiero en cajita "de viaje", que me lo pueda llevar para comérmelo cuando apriete el hambre de ti y el vacío del corazón haya llenado mi barriga y sienta que me muero.

Un te quiero de esos que me quitan la angustia, que me llenan de luz, que me dejan temblando y hacen que mi corazón deje de llorar aunque sea un ratito.

Ya me estoy yendo, aunque no lo parezca. Cada día más lejos me voy. Me alejo a paso firme, sabiendo que es lo que deseas y lo que me conviene. Me lo explicaste y lo entendí. No estoy en tus planes y nunca estuve, fui sólo un baile en medio de tu fiesta, un beso más entre miles de besos mejores que los míos.

Lo sé, ya lo entendí. Intento obedecer aunque no lo parezca.

Me voy a cachos. Mal. Volviendo a ratos por si te arrepientes, pero me voy. A la velocidad que puedo irme, sin ganas pero andando. 

Ten en cuenta que hay partes mías que aún no me devolviste. Busca bien ahí entre tus cosas, y cuando las encuentres, mételas en la cajita de mi te quiero para el camino, quién sabe así, consiga irme de verdad y para siempre como quieres y como me conviene.

Quién sabe.

Quién sabe, si me ayudas un poco, lo consiga.

Isabel Salas



jueves, 1 de agosto de 2019

MARABUNTA



Así como el cabello,
las riendas de sujetar por dentro,
se sueltan.

Se desbocan las penas
 y a desconsuelo suelto.
 lloramos.

Disgustos anarquistas
que sin licencia
nos inundan los ojos,
 con millones de lágrimas,
hechos manojos.

Decepciones
dolores, 
traiciones,
ausencia de colores.

Todo se junta.

Todo se desamarra
y observas, desde dentro,
la marabunta.

Son momentos que pasan,
como otros,
que también pasaron,

Tu lágrimas se juntan a las de otros
que también lloraron.

Y todo sigue igual
cuando te peinas,
secas tus ojos, 
y miras los despojos.

Isabel Salas