martes, 20 de agosto de 2019

EPOSTRACISMO


Todos deberíamos saberlo, pero casi nunca somos informados a tiempo de las cosas realmente importantes: las piedras que saltan más de seis veces cuando las lanzas al agua son mucho más poderosas que las estrellas fugaces. 

Eso sí, tienen de malo que hay que ser muy rápido para pedir el deseo justo entre la quinta y la sexta pirueta. Muy rápido o tener preparada una lista de deseos muy cortos para dispararlos en esos mágicos momentos, antes de que llegue un griego con su manía de ponerle nombre a todo y te fastidie  el esoterismo al informarte de que el nombre del arte de hacer las piedras rebotar sobre el agua se llama epostracismo y te quedes triste haciendo en tu mente juegos de palabras desagradables y relacionando ideas que huelen a enfermedad mental, a infección de alguna glándula o lo que es peor,  a ostracismo, ese cruel destierro al que condenaban en Grecia a las ostras, (que por lo que fuera), eran consideradas sospechosas o peligrosas para la sociedad.

O tal vez no eran ellas las desterradas y sí aquellos ciudadanos  forzados a retirarse de la vida pública, por motivos políticos o alguna cosa peor, los que aburridos, desengañados y frustrados se iban a jugar con piedras y a pedirles deseos.

Sabe Dios

Isabel Salas

jueves, 15 de agosto de 2019

SEMILLAS DE MAR



Otros traen las manos en los bolsillos, caramelos o monedas.


Algunos traen facturas del pasado, cicatrices dobladas entre los pañuelos, pastillas para dormir, para despertar, incluso para soñar o dejar de temblar, pero tú no, tú traías semillas de mar.

Tus pantalones abultaban y tu sonrisa más aún. Me miraste a los ojos mientras rebuscabas  con tu mano derecha en el bolsillo y al sacarla me pediste la palma de la mía.

- Ten cuidado, que no se caigan, hay que escoger muy bien dónde se planta un mar.

Tenías razón, las planté en mi corazón sin pensarlo demasiado y mientras estuviste conmigo, fue divertido jugar juntos en la olas y descifrar los susurros de las caracolas.

Lo malo es ahora, que te fuiste. No sé nadar sin ti y hay demasiada agua desbordándome.

Creen que son lágrimas.

Nunca vieron una semilla de mar mal plantada.

Isabel Salas



domingo, 4 de agosto de 2019

TIERRA PURA




Allí,  dentro del kaos interno que todos somos,  en medio del desorden de ruidos y lamentos, al lado de los gritos infernales de las dudas eternas, justo detrás del grupo de demonios hambrientos, consigo ver, que algunas personas por alguna razón, consiguen preservar un pedacito intacto, como el que tienes tú.

Un pedazo de algo donde no crece nada malo, el terreno sagrado dentro del espacio interno de algunas personas,  ese suelo perfecto al que llamo Tierra Pura y tú, lo tienes.

Tal vez lo tengan todos, pero lo dudo.

Es tan difícil conservarlo que muchos no lo consiguen. Se contamina por tantos motivos y tantas circunstancias, que llegar a  viejo preservar cada uno el suyo es una tarea casi imposible. Algunos lo consiguen, por suerte o por sabiduría, por habilidad o por azar, contra todo pronóstico, mantienen su pedacito de Tierra Pura para siempre.

Yo veo la tuya.

La veo como ven los niños los dulces de la confitería, a través del cristal, sabiendo que aunque no son suyos, existen, y tal vez un día, junten las moneditas que les permitan entrar a escoger el suyo.

Yo junto estrellas para ti, por si un día me dices que la puerta está libre, la entrada franca y que el cielo de tu Tierra Pura  necesita mis estrellas para brillar.

Isabel Salas




















jueves, 1 de agosto de 2019

MARABUNTA



Así como el cabello,
las riendas de sujetar por dentro,
se sueltan.

Se desbocan las penas
 y a desconsuelo suelto.
 lloramos.

Disgustos anarquistas
que sin licencia
nos inundan los ojos,
 con millones de lágrimas,
hechos manojos.

Decepciones
dolores, 
traiciones,
ausencia de colores.

Todo se junta.

Todo se desamarra
y observas, desde dentro,
la marabunta.

Son momentos que pasan,
como otros,
que también pasaron,

Tu lágrimas se juntan a las de otros
que también lloraron.

Y todo sigue igual
cuando te peinas,
secas tus ojos, 
y miras los despojos.

Isabel Salas