jueves, 22 de junio de 2017

MALA JUGADA



Hubiera sido magnífico nacer  con garantías e instrucciones de uso, así nadie nos estropearía por no saber usarnos.

Nacer sabiendo que el final feliz nos corresponde por derecho divino. No tener que sufrir con la tortura de la incertidumbre y poder sentir paz desde el mismo instante del primer aire entrando en nuestros pulmoncitos vírgenes.

Hubiera estado bien conocer los secretos de las sonrisas francas y poder ver siempre las miradas serenas del amor sincero, pero por lo visto, el Dios de la lotería cósmica tiene un pésimo sentido del humor y a veces ganan los malos.

Isabel Salas

domingo, 18 de junio de 2017

DOS ESTRELLAS


Tal vez un día,
si hay vida en las estrellas,
después de terminar nuestra jornada
y atravesar la hora de la muerte fría,
se agoten mis querellas,
se sosiegue mi alma alborotada
y podamos, al fin, 
los dos,
hallar la vía,
que sin contras ni pros,
inunde nuestras almas
de frescor y alegría.

Tal vez sepamos
encontrar la manera de querernos,
el modo de acercarnos,
un método infalible para hablarnos,
llorar y perdonarnos,
para quién sabe,
al fin,
poder amarnos.

Será bonito,
ser estrella contigo,
 conquistar un pedazo de cielo
y ser feliz, por fin,
a tu ladito.

Otras parejas,
mirarán nuevos cielos, cuando los dos 
nos hayamos marchado.

Otros amores,
llorarán su destino
aturdiendo a la luna 
con sus clamores.

Y yo, 
sin  lágrimas al fin,
para llorar tu ausencia,
seré luz encendida, 
gozando
tu presencia.

Isabel Salas

miércoles, 14 de junio de 2017

ODA A LOS HUEVOS PERUANOS



Tengo una cosa en mi mano, 
que nadie podrá creer,
es un huevo  peruano
que no es un cojón cualquier.

Peludo como un caniche, 
durito y arredondado
sabroso como el cebiche,
amo tenerlo a mi lado.

Este huevo inteligente
compañero y parlanchín,
es la envidia de la gente
y la flor de mi jardín.

Sonríe cuando le escribo
suspira cuando me voy,
Vivir sin él no concibo
por lo contenta que estoy.

Isabel Salas





martes, 13 de junio de 2017

LOS PLANES DE ELLA


Ella te tiene.

Eso cree la pobre,
que te tiene a sus pies
y en el gran futuro
de su plan burgués.

Lo cree y lo pregona
lo asume, lo engalana
y se ríe de mí 
con su risa burlona.

Cree que eres 
la guinda de su tarta,
el amor luzdeluna
que los males aparta.

Ella te tiene en fotos
en fiestas familiares,
en su presente rosa
y en los blancos veleros
que navegan sus mares.

A los ojos de todos
ella ganó,
y de todos los modos
la que se quedó fuera,
la perdedora,
soy yo.

Pero yo sé muy bien
quién es el sacapuntas de tu lápiz.
Sé donde miras
y hacia donde suspiras.

Quien vive en tus mejores versos
y que boca deseas
cuando deseas besos.

Sé cuantas veces
me llamas a escondidas
y cuantas noches
lloras mis despedidas.

Ella cree 
que es ella 
 la que te tiene.

Yo tengo otra opinión,
los planes mudan, 
se cambian, se renuevan,
pero los sueños, 
que es dónde vivo yo...
los sueños
no.

Los sueños
sólo mueren
cuando muere el amor.

Isabel Salas

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HIRVIENDO


Antes de escribir siento como las palabras dentro de mí se ponen a hervir.


Primero son caballos de letras que galopan en mi pecho y se agrupan poco a poco en sílabas, palabras o frases. Enseguida noto como mi corazón se acelera y se acompasa a ese trote cada vez más tambor que me paraliza  por fuera y me llena de ruidos y movimientos por dentro.

Parezco embobada, quieta...tal vez esa mirada perdida haga parecer que estoy desconectada, pero nada más lejos, en esos momentos estoy completamente enganchada al vendaval interno que me arrastra con él. Nace entonces la necesidad de escribir sobre algo que me molesta, o me gusta, sobre alguna boca de hombre de esas que he besado o mordido, sobre el futuro que sueño o el pasado que me invade y me salva como una yedra amiga que sujeta mis piedras para que yo consiga respirar sin desmontarme... o tal vez solamente escribir una frase que sea un libro entero el día en el que broten todas las otras frases que se necesitan para rellenar un libro de caballos.


Mis palabras dejan de trotar y se convierten en bolitas de agua como las que hierven en el fondo de la olla antes de convertirse en café y empiezan a quemar el alma inmortal que inventamos hace miles de años para que llore ella por las cosas que jamás deberían herirnos pero que ya lo hicieron.

Y mi alma, cuando hierve, sólo puede apagarse de dos formas, ardiendo entre los brazos del ser amado hasta el agotamiento o escribiendo.

Seres amados, no digo yo que falten, pero no siempre sé donde los puse, sin embargo escribir... está siempre a la mano. Puedo hacerlo con hambre, con amor, con hastío, puedo hacerlo sentada, a la luz de la luna o con los pies clavados en el agua del río. Escribo porque escribo, como respiro o cuento mariposas, porque es así que puedo organizar, perdonar, entender, olvidar y amar todas las cosas.

Agua caliente, versos valientes y muchos caballos salpicando en mi pecho palabras y canciones.

Lágrimas hirviendo en la olla del alma.

Escribir como un rito, como la forma bella de transformar un grito en un suave poema.


Isabel Salas

martes, 30 de mayo de 2017

CÁNCER, VIOLENCIA Y GÉNERO


Cada vez encuentro más comentarios en las redes sociales reclamando del diferente trato que se le da a la violencia cuando es ejercida contra la mujer.

Algunos hombres, y muchas mujeres también, alzan su indignada voz, cuestionando la idoneidad o no de las definiciones que catalogan a la violencia tradicionalmente ejercida contra la mujer como "violencia de género", "violencia doméstica" o "violencia machista", entre otras posibilidades.

El argumento que más se repite contra estas nomenclaturas, es que la violencia en sí misma no tiene género y  tanto puede ser ejercida contra hombres o contra mujeres. Enseguida se esgrimen otras razones, aparentemente muy  científicas, que parecen especialmente diseñadas para ridiculizar el feminismo y a las feministas y otras, igualmente perversas, para utilizar las falsas denuncias que muchas mujeres emplean contra sus maridos, para demostrar el alto grado de violencia que esas calumnias suponen y como es enorme el número de hombres que sufren debido a ello.

Hablemos de esto entonces, empezando por el final y terminando con eso de que la violencia es ejercida igualmente contra mujeres y hombres.

Por un lado, la injuria o la falsa denuncia debería ser uno de los crímenes más castigados, lo cometa quién lo cometa, pues no sólo perjudica, como en este caso al hombre, víctima de una esposa sin escrúpulos, sino que perjudica a millones de mujeres maltratadas. Ellas, temiendo la opinión pública que pone en duda la veracidad de las alegaciones de tantas víctimas genuinas, por culpa de esas falsas denuncias, se callan y no se atreven a denunciar.

Es un tema muy grave, pero no debería traerse a colación cuando se habla específicamente de violencia ejercida contra la mujer, porque es un crimen diferente. Es como si ante la queja de un colectivo que reclama de la falta de recursos en el sistema público de salud para realizar tomografías, alguien trajese a colación el tema de que algunas personas abusan de los rayosX fingiendo lesiones o accidentes que no han acontecido para tener un comprobante que les permita faltar una tarde el trabajo. 

Son dos cosas diferentes y como tal deben ser tratadas. Sin quitarle importancia al fraude que los mentirosos o las calumniadoras provocan, tanto al ministerio de sanidad, como a los maridos injuriados, son crímenes diferentes a golpear o matar a una mujer.

En segundo lugar, el tema de atacar a las mujeres feministas, aprovechando que el asunto es violencia contra la mujer, tildándolas a todas de feminazis o asesinas de hombres es dañino y patético. Es cierto que hay colectivos extremistas dentro de cualquier grupo, y es verdad que algunas mujeres, dan tanto miedo como los machistas cuando se ponen a hablar de exterminar a los hombres o promover un mundo libre de machos donde las mujeres se reproduzcan usando técnicas de clonación. Aún así, querer minimizar una realidad tan triste como la violencia contra la mujer usando argumentos como esos, es como querer impedir que los musulmanes viajen a países de mayoría de cristiana porque posiblemente sean terroristas, absurdo e injusto.

Y para terminar volvemos casi al inicio: realmente la violencia no tiene género. En principio es la acción o el efecto de emplear la fuerza física o la intimidación moral contra otros, y esto realmente puede suceder en todos los ámbitos. 

Podemos encontrar violencia policial, violencia del estado contra sus ciudadanos, tortura en cárceles políticas, violencia social ejercida por los ricos y poderosos contra los pobres, violencia en las escuelas, entre alumnos o entre profesores y alumnos en ambos sentidos, violencia contra ancianos tanto en sus casas como en residencias, contra los emigrantes, contra los refugiados o contra los homosexuales. Puede ser una violencia racista o producto de la xenofobia, puede ser ejercida contra  los vagabundos, contra los indios, puede partir de ciertos grupos religiosos contra los ateos, o de los sádicos contra los animales por poner ejemplos variados.

Cada una de las personas que sufre o ha sufrido violencia en cualquiera de sus formas es una víctima con sus características especiales así como como cuando hablamos de cáncer, cada enfermo de cáncer tiene un tipo específico, y no es lo mismo ni se trata igual un cáncer de pulmón  que otro de corazón.

No es lo mismo si el paciente es anciano, es un niño, o una mujer embarazada, si  tiene dinero para tratarse en los mejores hospitales o carece de esos medios, y es completamente diferente si lo detecta avanzado o en sus inicios. Existen además casos como el cáncer de próstata o de mama, que me sirven de ejemplo para lo que quiero argumentar a continuación.

El cáncer de mama por lo que sé, y debido a que todos tenemos mamas, puede afectar del mismo modo a hombres y mujeres, aunque estas últimas lo sufran en mayor porcentaje. El de próstata, sin embargo, sólo afectaría a los hombres ya que nosotras no tenemos próstata y aunque he leído por ahí algo referente a una glandulita que algunos  médicos llaman de "próstata femenina" y que al existir también es susceptible de enfermar de cáncer en un momento determinado, en general se admite popularmente que el cáncer de próstata es algo eminentemente masculino y a ese punto es al que voy.

Por cuestiones médicas y culturales existen campañas dirigidas específicamente a hombres y mujeres cuando se habla de esos dos cánceres específicos en las diferentes campañas con que se abordan ambos casos.

Por una parte, cuando se dirigen a los hombres, al hablar de los exámenes de próstata se intenta quitarle importancia al examen de toque rectal  al que el paciente será sometido en el hospital, pues para muchos hombres ese acto médico es casi un acto homosexual que los avergüenza y al que se resisten debido al tabú que rodea la penetración anal y por otra, cuando se hacen campañas dirigidas a las mujeres para hablarles de una posible mastectomía se les intenta subir la autoestima y recordarles de muchas maneras que su condición femenina no debe verse afectada por esa amputación que para muchas es casi peor que la muerte cuando se enfrentan con la situación en una primera toma de contacto con la posibilidad de que esto suceda.

Por eso, a pesar de que el cáncer de mama y el de próstata (suponiendo que esa glándula femenina pueda ser considerada oficialmente como próstata femenina en un futuro) puedan afectar a hombres y a mujeres, entendemos y aceptamos que se realicen diferentes campañas que aborden el tema con sus implicaciones especiales y a nadie se le ocurre comentar debajo de un post que recomienda que los varones mayores de cincuenta acudan regularmente a examinar su próstata, alguna cosa diciendo, sí pero la oncología infantil también existe, o sí pero el cancer es de todos, dejemos de hablar de la postata, y hablemos del cáncer en general.

Sería una grosería, algo inapropiado, una impertinencia innecesaria y sin disculpa que perjudicaría el objetivo de la campaña y desviaría la atención de su objetivo. Sin embargo, es cada día más común encontrar entre los comentarios que piden atención a las señales de violencia contra la mujer, comentarios como los mencionados al inicio de este texto.

Me molesta mucho que eso suceda, y aunque sé que la violencia así como el cáncer, no tiene género, entiendo que tanto el cáncer de próstata o la violencia contra la mujer son temas concretos dentro de un asunto más amplio y que sean tratados por separado de los otros cánceres y violencias me parece necesario y eficaz.

Me molestaría igual si debajo de un post que alerta contra la violencia racista,  alguien desviase el asunto para hablar de la violencia contra los homosexuales, o bajo un texto que defiende el derecho de los animales a no ser usados en test de laboratorio para productos cosméticos, alguien hablase de las corridas de toros. Son temas diferentes dentro de un contexto mayor y todos igualmente importantes.

Realmente es verdad, ni las víctimas de violencia, ni las del cáncer, ni las crías de foca matadas a palos para convertirse en abrigos son escogidas por su género, pero cuando hablamos específicamente de violencia contra la mujer, o contra los niños o contra los ancianos es de eso que hablamos y tratar de contaminar el asunto hablando de falsas denuncias, accidentes de tráfico o cualquier otro tipo de asunto es una grandísima falta de respeto, que no suelo ver cuando se tocan esos temas.

Solamente cuando el tema es VIOLENCIA CONTRA LA MUJER, se llame así o se llame como se llamé, violencia doméstica, de género o machista, es que veo el gallinero alborotado mezclando canales con canelones y tratando de arrimar el ascua a las sardinas equivocadas.

Isabel Salas




lunes, 29 de mayo de 2017

TE CONOZCO


Conozco cada uno de tus gritos.
Contigo, uno a uno,
los grité.

Conozco sus olores,
y la sangre que mana
de sus colores.

Entiendo dónde nacen
y qué dicen, 
lo que te hacen
al brotar
y porqué lloran
cuando maldicen
al gritar.

Sé más que tú 
de ellos,
y de dónde vinieron.

Sé 
hacia dónde caminan
al deslizarse
por la pista de hielo
donde patinan,
y sé, 
porque los conozco,
que no tienen blancura.

Son la negrura,
de tu locura.


Isabel Salas




lunes, 15 de mayo de 2017

FUMATA BIANCA


Es verdad que me gustan
varias cosas de ti.

La manera procaz
con que abordas asuntos
que alborotan y asustan.

Y esa forma eficaz, 
que tienes,
sin alardes,
de señalar la llaga
y poner los difuntos en cuarentena,
en cuanto vas y vienes,
de la zeca a la meca
subiendo terraplenes
bajo la luna llena,
o visitando harenes, 
después de haber salido.
santificado,
de un templo azteca.

Y esa sonrisa franca,
llena de estrellas impredecibles,
que me regalas gratis,
sabiendo que no hay saldo
en mi tarjeta visa, 
ni puchero en mi caldo
y que mis alimentos,
son perecibles.

Y ese brillo en los ojos
a veces indoloro
y otras flotando inerte,
rielando entre despojos,
en tu piscina
saturada de cloro.

Y me gusta también
esa manera suave 
con que dices mi nombre, 
untándolo en tu pan, 
mientras no dices ven,
ni me hablas sobre agua
ni me ofreces tu llave.

Pero quitas mi sed,
me quemas en tu fragua
me llevas a volar
y vuelvo a ser capaz de pilotar, 
de nuevo,
la desahuciada nave
que quiere regresar.

Y me gustan, 
por fin,
el tronco bendecido por tu hacha,
sacrificado para ser palanca,
y esa copa 
que brinda y emborracha,
con la que izas, a la salud de Odin,
el rayo vengador,
de tu fumata bianca.

Isabel Salas

miércoles, 3 de mayo de 2017

A CHORROS



Hablar contigo
es levantar mi falda,
y sin pudor,
mostrarte  mis enaguas.

Es beber en los ríos,
del ruido de tu risa
y nadar en los lagos
nacidos en las fraguas
de volcanes bravíos.

Aguas termales,
que sanan,
una a una, 
mis heridas mortales.

Hablar contigo
huele a castaña asada 
en esquina de pueblo.

Tiene la consistencia 
del hombro amigo
y el tacto suave de la paz sagrada.

Es el perfecto abrigo
que con tu amor amueblo.

Por eso,
siempre,
 quiero hablarte 
y que me hables.

Por eso vengo 
a susurrar bajito
que mi forma de amar,
es escucharte.

Nunca escatimo.
rompo el cerdito de mis ahorros
y me lo gasto todo
en escucharte a chorros.

Isabel Salas

martes, 2 de mayo de 2017

TÚ SUEÑA, YO COBRO


Los que siempre se forran, ya se han forrado vendiéndole a los gordos cosas para adelgazar o ropa para obesos, les da lo mismo, a los borrachos les venden bebidas o clínicas de desintoxicación, indistintamente, según se presenten las cosas, a los fumadores, tabaco, pipas, papel de liar o libros para dejar de fumar.

A los que se aman, les ofrecen vestidos de boda, viajes de miel y divorcios, abogados, terapias de pareja y todo lo que se te ocurra, a las putas, bolsitos dorados, cepillos de dientes y tinte para el pelo primero, después, dientes postizos, pelucas y batitas de guata.

Todos somos un negocio y siempre hay un cabrón vendiéndonos algo.

Y ahora, además, las hadas madrinas del siglo XXI abren agencias de viajes o editoras, y te ayudan a cumplir tus sueños, que para eso nacieron. Nunca el mundo conoció tantos empresarios solidarios. Me imagino a sus dueños en el cole hace veinticinco años cuando la maestra preguntaba que iban a ser de mayores y la cara de gilipollas que se le debía quedar a la pobre mujer cuando ellos contestaran: hada madrina, agente de viajes o editor.

En el caso de las editoras que nacen como setas cada semana y que son lo que más conozco, porque no tengo dinero para soñar con viajes, escogen un equipo de altruistas comerciales que trabajan siguiendo todos el mismo patrón, primero te localizan en los grupos donde los aspirantes a escritor publican sus creaciones y te dejan mareado llenándote de elogios, después te cobran un huevo por una maquetación mediocre y una tirada de pocos o muchos ejemplares según tengas de lana, más tarde le venden cuarenta libros a tus cuarenta parientes y se van a buscar otro soñador dispuesto a pagar por ver su libro editado.

Tú te quedas con los libros que sobraron, te compras un muñeco vudú de Paulo Coelho y haces un trato con el diablo para que te ponga en contacto con un buen vendedor. 

Un vendedor de libros, no uno de sueños.

No el que "mereces", sino el que necesitas.

Isabel Salas





lunes, 1 de mayo de 2017

EDUCADA


Tragar,
ingerir, 
devorar, engullir.

A veces con ganas
y otras,
muchas,
por no tener las fuerzas,
necesarias, 
para huir.

Y así,
 trago palabras,
respuestas,
semen,
y otras cosas impuestas.

Aunque me quemen
las ganas de escupir
y prefiriera
esputar, blasfemar,
maldecir
o mandar a la mierda.

Salir por la tangente,
murmurando,
y girar a la izquierda,
renegando.

Así soy yo,
cuando soy educada,
bonita, urbana,
necrosada.

Vistiendo de seda
a la mona de pana.

Pero otras veces,
me olvido de las formas,
me cago en el acuario 
donde guardas tus peces,
me río de tus dioses,
y me burlo del tono
con que gritas tus preces.

Así soy yo,
unas veces muy buena,
y otras, 
mejor.

Isabel Salas

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sábado, 29 de abril de 2017

EL MAYOR DE TODOS



Dicen que nuestro planeta está lleno de posibles grandes hombres, y él, sin duda, hubiera sido el rey de todos ellos, si los frustrados del mundo hubieran decidido escoger un líder: La mejor y más viva encarnación del "pudo haber sido y no fue" que jamás se vio.

Se llamaba Juan Luciano, y nadie sabía en que curvas del camino se habían ido tronchando una a una, todas las posibilidades perdidas de parecer, a los ojos de todos, el genio que él creía ser cuando cerraba los suyos y se miraba a sí mismo en el espejo ampliado su ego.

Se estrenó en la vida siendo un pésimo hijo, pero convencido de que podría haber sido el mejor de todos, caso su madre lo mereciese. El mal concepto que tenía de ella lo hicieron maltratarla sin piedad, de todas las formas posibles, y según fueron pasando los años, por el mismo motivo, fue despreciando sucesivamente, la posibilidad de ser el mejor amigo, el mejor hermano, el mejor novio, el mejor marido o el mejor jefe, ya que nadie era lo suficientemente bueno para justificar el esfuerzo que él debería invertir para cumplir tan loable objetivo.

Vivió engañándose a sí mismo y cuentan las malas lenguas que, borrachera tras borrachera, se fue burlando de los demás recordándoles que eran ellos, mediocres amigos, pésimas novias o detestables esposas quienes no merecían la pena ni el sacrificio para que él, pudiera ser el excelente esposo, novio, hermano o camarada que, sin duda, sabría ser.

Cegado por su soberbia no supo reconocer ninguna de las oportunidades que la vida, generosamente y con admirable insistencia, le fue brindando.  Nadie se quedó  a su lado el tiempo suficiente para comprobar si realmente él conseguiría ser el mejor en algo, y todos se fueron alejando, poco a poco, convencidos de que era el peor en muchas categorías.

Ninguna de las mujeres que pasaron por su vida, permaneció a su lado el tiempo suficiente para apreciar esas dotes secretas que él con tanto celo guardaba, solamente una, nunca sabremos si la más ingenua o la más valiente, aceptó darle el hijo que él tanto deseaba y fue precisamente ella, la que más tiempo sufrió sus rabietas y su arrogancia.

Esperó más que ninguna persona junto a él, convencida de que Juan Luciano no dejaría pasar la gran oportunidad de ser el mejor padre del mundo y trató, suavemente,  de recordarle muchas veces que el mejor padre sabe educar a su hijo y hacerlo feliz, cuidarlo, amparalo y hacerlo sentir seguro. Ella insistía en que para que todo eso se realizara era imprescindible que también la madre se sintiera segura y feliz y esperaba que el pobre necio lo comprendiese antes de que su paciencia se terminara.

Durante años, él se burló de ella y de sus patéticos esfuerzos por ganar unas migajas de cariño, nunca supo entender la nobleza de su corazón ni sus buenas intenciones, trató de ridiculizarla a los ojos del hijo y con el tiempo, maquinó un plan para irse con él, abandonando a la mujer estúpida y ridícula que según él, sólo había servido para darle el hijo tan deseado.

Cuando el niño cumplió los diez años empezó a mover las últimas fichas de su juego diabólico. Estaba dispuesto a abandonar a la inútil aquella a su suerte y demostrarse a sí mismo y a todos que sería el mejor padre del mundo, viviendo con su hijo lejos de la influencia de aquella gorda estúpida y haciendo de él, el hijo perfecto.

Se creía tan inteligente que en ningún momento pensó que su plan pudiera fallar. Unas semanas antes del viaje que había planeado, su mujer se fue llevándose a su hijo con ella.

El viejo Juan Luciano aún no entiende, tantos años después, como aquella burra pudo ser más lista que él, más rápida y más maquinadora. Nunca entendió que ella sólo se dejó llevar por su corazón y no tenía ningún proyecto elaborado. Simplemente le dijo a su hijo, que no soportaba más vivir cerca de su padre, y que se quería marchar, que podía escoger quedarse con él si pensaba que estaría mejor que con ella, pues él tenía más dinero y mejores condiciones de darle cosas que ella no podría ofrecerle.

El niño escogió irse con ella y ella se lo llevó.

Ella dudaba mucho poder llegar a ser la mejor madre del mundo, lo único que podía prometer era intentarlo y ser lo mejor posible dentro de sus posibilidades, pero esa promesa no fue hecha a las prisas para convencer al niño de irse con ella, la había hecho en silencio diez años antes cuando lo tomó en sus brazos por primera ve y le dio su primer beso.

El mayor estratega de todos los tiempos, el mejor padre posible, se volvió a quedar en la cuneta de las posibilidades y pasó el resto de su vida reviviendo en su mente la vida que dejó de vivir porque nadie mereció ser testigo de tanta perfección.

Dicen que en los bares donde suele sentarse a beber horas y horas sin hablar con nadie, lo oyen llorar, a veces, cuando articula la única frase coherente de su intermitente borrachera mientras levanta su copa y se desea salud:

- Al mayor gilipollas de todos los tiempos.

Isabel Salas

Te invito a conocer mi otro blog y saber un poco más de mí, de los libros que ya tengo publicados y de los próximos proyectos.






NAVAJA EN ARGENTINA



Otro libro llega a Argentina gracias a Pilar Cesana

viernes, 28 de abril de 2017

CAJA

Un gato tarda tres días en perdonarte que lo hayas metido en una caja de mudanza, pero si lo metes con su manta favorita, en sólo dos días ya vuelve a mirarte. Lo hace con una mirada impregnada de reproche infinito de gato salido de caja de mudanza. Decepcionado, desengañado, contrariado, desencantado ... pero te mira.

Y tú, convencido, prometes nunca más hacerlo.

Isabel Salas

martes, 25 de abril de 2017

ALGUNAS COSAS


Algunas cosas,
al dejar de doler,
son peor que el dolor.

Son la evidencia 
de lo mortal
que es el amor.
De lo letal
que es la traición.

Algunas cosas
cuando no duelen,
matan igual
que cuando hieren.

Son una rosa seca
que ya no huele, 
pero aún así...
saberla muerta,
duele.

Como el amor aquel
que yo,
 por ti sentía,
que se murió,
matándome un poquito,
cuando aún
dolía.

Isabel Salas





jueves, 20 de abril de 2017

ETERNO


-  Ya leí todos tus libros
-  ¿...Y?
-  Ahora quiero que me leas a mí y que me hagas parte de ellos.
-  ¿Quieres inspirarme?
-  Quiero que me respires, me aprendas y me ames.
-  Quieres que mi mirada te haga inmortal
-  Deseo que tu amor me haga eterno.


Isabel Salas

sábado, 15 de abril de 2017

EN LO OSCURO



Cierro los ojos,
despacio, 
dulcemente,
y allí estás tú,
respirando escondido,
en las sombras más negras
y heladas,
de mi mente.

Aún vivo,
todavía latente,
como un dolor eterno
dispuesto a no dejar de palpitar
mientras el corazón, 
no mande a los pulmones,
parar de respirar.

Y me quedo tan triste,
cuando te veo,
y duele tanto,
saberte entre las sombras
donde puedo sentirte,
y aún sin tocarte,
respirarte
y olerte

Yo,
que quise quererte,
a plena luz del sol,
hoy sólo puedo amarte,
cuando cierro los ojos
y te encuentro en lo oscuro
del callejón del alma
donde no brilla día
ni luna, ni farol.

Pura negrura,
oscuridad total,
amor herido, perra locura,
reencuentro que sueña ser letal,
pero es cobarde,
inepto, ineficaz,
y al final no nos mata,
ni nos consuela. 
No desata,
ni cura.

Isabel Salas






miércoles, 5 de abril de 2017

EL SIMULACRO


Aprender a engañar a los demás fue el camino de mentiras que lo llevó a escalar, paso a paso, la cumbre del cinismo. Cuando por fin consiguió engañarse a sí mismo y empezó a creerse sus propias mentiras, su corazón, derrotado, dejó de latir y comenzó a fingir al igual que su dueño.

Ya no latía, entró en el clima de simulacro

El ruido que salía de él, parecía el ruido común de cualquier reloj de corazón, así, como las palabras de amor que pronunciaba o escribía el hombre a quién había servido, parecían ser palabras de amor sincero a los ojos del mundo.

Sólo dos ojos lloraban la muerte en vida de aquel poeta, pues sólo ellos sabían ver el disfraz con el que él envolvía sus últimas poesías. Dos ojos decepcionados, creados para leer verdades, sonreír con los versos de amor y emocionarse con la belleza de la sinceridad que enciende la llama de los poetas.

Dos ojos que sabían escuchar los latidos que palpitan en cada letra de poema y que cuando dejaron de escuchar los suyos, se cerraron despacio tratando de contener las lágrimas.

Cuando una musa llora, lloran la vida y la poesía entera.

... y hasta los corazones, que ya no laten, lloran con ella.

Isabel Salas




domingo, 2 de abril de 2017

VERDES BEATOS


Hay un pueblo empinado,
lleno de cuestas,
al pie de un monte anclado.

Allí viven personas eruditas,
algunas son honestas,
muchas modestas
y otras,
infelizmente,
están marchitas.

Se secaron sus flores
cansadas de lucirse
desplegando colores,
pues en el pueblo
los grandes analistas
del amor y el dolor
reniegan del perfume multicolor
y sólo ven el verde,
único tono,
que desde el trono
del rey de los colores,
el corazón les muerde.

Otras tonalidades allí no existen,
ni el negro del temor,
ni la blanca pureza,
que obviando bendiciones,
abre sin miedo,
de par en par, 
sus piernas al amor.


Allí,
la pasión roja
de la sangre caliente,
del tinto de rioja
o del otoño 
que le pinta con besos
los labios a la hoja,
no está bien vista, 
ni siquiera
si la pintas, la cantas
o la escribes
con tu alma artista.

Poemas de colores
con la alegría 
del trágico amarillo,
metáforas moradas
y azulados hiatos,
hieren y ofenden 
la falta de arcoiris,
de los beatos.


Isabel Salas

miércoles, 29 de marzo de 2017

ALMANAQUE



Un almanaque es, según el diccionario, una publicación anual.

Contiene la información, bien organizada, de algunos temas determinados y ordenados según el calendario. Lo mismo podemos encontrar datos astronómicos que diversas estadísticas, días festivos con los labios pintados, que informaciones sobre los movimientos del sol y de la luna o sobre los próximos eclipses, pero siempre me ha hechizado la palabra almanaque por otro motivo, el detalle de llevar incorporado la palabra “alma”.

Cuando era adolescente imaginaba que el alma de cada año se diferenciaba de otras almas de otros años para cada persona, debido, precisamente, a esas fechas importantes y a la manera en como eso interfería en cada vida. Que no es lo mismo que tu cumpleaños caiga en luna llena, que en noche negra de luna nueva, o entre semana, para que tus amigos en el cole te tiren de las orejas, que en domingo. Que no es igual que tu hermano regrese de un viaje en pleno eclipse que en medio de un solsticio, y todo cambia si tu muela se cae un trece martes o un viernes dieciséis, en pleno día de san Rufino.

Y después, me dejaba llevar por mi imaginación y jugaba con la idea de que Naque era el nombre secreto y mágico de cada año en la Lengua Verdadera, esa que se hablaba antes de que nacieran las otras tras el enfado de Dios cuando lo de la Torre de Babel. Inventaba tonterías como que si supiéramos descifrar las señales, entenderíamos la esencia de cada año y seríamos felices, en plena armonía con nuestro destino. Me pasaba horas leyendo la letra chiquita donde dice qué santo se va a celebrar cada día y miraba los dibujos de las fases de la luna tratando de leer en aquellas esferitas blancas o negras el futuro inmediato disfrazado de galleta bi color.

Ahora que soy grande ya no hago esas cosas.

Ahora me distrae más leer el pasado en las piedras del río y vuelvo a soñar, pero con entenderlo, descifrarlo, asimilarlo. Me paso horas imaginando que también tiene alma o al menos guarda pedazos de la mía.

De nuevo busco recetas de entendimiento y reconciliación con los cumpleaños y los regresos, las partidas y los partos, los silencios y los gritos que han dibujado en cada una de las márgenes del río mi vida, unos surcos que son arañazos de tiempo y de destiempo, a veces caricias, otras heridas, pero surcos artistas al fin y al cabo, pintores, dibujadores y a veces escritores de esos que escriben con la letra roja que entra con sangre y sale, saladita, por los ojos, convertida en llanto.

El almanaque que ahora de verdad me importa, el de los festejos que ya pasaron, los besos que di y los cumpleaños que celebré con quienes de verdad me importaba celebrar.

En una de esas lineas hay una niña que se hizo amiga mía cuando yo tenía ocho años y ella nueve. Con ella he charlado hace unas horas, cuarenta y dos años después de haber iniciado esa amistad y las dos hemos dicho antes de despedirnos, lo mucho que nos queremos. No diré que esas cosas no me hacen llorar, sería una mentira inexplicable y sin necesidad. Esas lágrimas bonitas también tenían un poquito del alma de las dos niñas que las dos fuimos, de las dos mujeres en que nos hemos convertido ambas, y de las dos viejas que un día seremos, si todo sale bien.

A mis casi cincuenta ya no busco la forma de acariciar el Naque para leer destinos en las lunas a medias, ahora, lo que me gusta es abrazar amigas, conversar y decirles que me gusta ser parte de los dibujos que el tiempo arañó en su río.

En la foto preciosa que acompaña este texto, tal vez tú no lo veas, pero yo sé muy bien, que una de las rayitas, se llama Maripaz.

Isabel Salas