lunes, 14 de octubre de 2019

Y POR ESO REGRESAS




Porque a veces escribo para sacudir los mástiles de todas las banderas o levantar un tifón que arranque del tirón todas las tejas de mi falda y otras no, otras sólo necesito llorar a gritos suspensivos disparando sollozos, puntos y mandarinas.

Ser oro en paño, hostia sagrada, gota de amor que cuelga del alambique de cualquier vagina que se precie de estar enamorada. Ser la tiniebla helada que borda oscuridades en tu alma, antes de desollarla para consumo humano.

Y porque a veces, después de ser batalla en las guerras del mundo, yo sólo necesito estar contigo así, como hace un rato, cuando le echaste sal a mi lenguado y me dijiste que a lo mejor el sexo oral supera en mucho la espiral gastronómica de la mayonesa Hellmann´s, nacida, según tú, en el averno más profundo para los verdaderos hombres infernales que quieren mojar pan.

Y nos reímos tanto (que malo es nuestro inglés)  y es esa risa juntos la que se parece tanto al amor de botijo, que bebemos de nuevo, y vamos a la cama a retozar imitando cabritas y delfines. Hacemos cochinadas de esas bonitas que saben a pesar (de los pesares), a dominó y sándalo de perfumar submarinos de lava.

Y entonces yo te miro y tú me miras y nuestro amor bendice las toneladas de escombro que nuestros besos han acumulado a lo largo de todos los siglos (Amén), y a lo mejor te digo que me gusta escribir mientras escarbas en los lugares esos que tú llamas tu reino y respondes contento que soy tu casa y que sin mí, a la primavera de todos los jardines le falta queso rayado para oler bien.

Y por eso regresas cuando te vas.
Y por eso te quedas cuando te alejas.

Isabel Salas

martes, 8 de octubre de 2019

CHALOTA



No siempre, 
cuando escribo,
quiero escribir poemas
membretados de amor.

Simplemente, sucede.

El amor brota
en las palabras con que describo
la amargura infinita,
del licor,
que destila la herida 
de mi alma rota.

Vives en cada gota
de sangre y de sudor.

Eres la eterna mota
que le clavó a mis ojos
el jugo de chalota
de tu amor impostor.

Y debe ser por eso,
por tanto dolor preso,
que a veces, 
cuando escribo
y mi alma se alborota, 
 se desata el estribo
de mi amor inconfeso
y se impregna mi verso
de llanto zurcidor.

Isabel Salas

jueves, 3 de octubre de 2019

GATO


Al gato blanco intentamos ponerle Drako, en honor a Drako Malfoy, pero mi madre fue incapaz de recordar ese nombre inglés y lo empezó a llamar el "blanco" para diferenciarlo de su hermano, al que llamaba "el otro".

Los dos llegaron a nuestra casa en estado de calamidad, con tiña, muchas pulgas y más hambre que miedo. Estaban raquíticos y asustados e ignoraban (entre otras miles de cosas), que habían llegado a nuestra vida con una noble misión, la de hacer que mi hija pequeña se olvidase un poco de las horas terribles que siguieron al atropellamiento de nuestro Cosqui, un tigrecito maravilloso y juguetón al que todos en casa, incluida nuestra perra Kika, amábamos. 

Aunque sé perfectamente que ningún animal sustituye a otro, no pude resistir intentar amenizar  la tragedia. Comprendo que cada mascota tiene su propia personalidad y su manera única de querernos, sin embargo, la muerte de Cosqui nos dejó a todas muy tristes, y pensé que una manera de paliar el disgusto sería adoptar otro gatito callejero que necesitase una familia. Cuando a unos niños se les muere una abuela u otro familiar no podemos salir a la calle a adoptar otro pariente, pero cuando pierden una mascota, sí se puede traer otra a casa que les haga sentir una alegría nueva. Esa sensación de novedad sirve para diluir un poco el desastre que nos llena el corazón ante la pérdida de un animal querido y en realidad sirve tanto para los niños cuanto para los adultos. 


Nuestros dos gatitos pasaron su periodo de adaptación. Y aunque la Kika nunca los quiso ni jugó con ellos como hacía con Cosqui, los dos nuevos miembros de la familia se integraron y se fueron recuperando de sus heridas y enfermedades. Se convirtieron en dos preciosos gatos, uno Blanco y fofo de ojos dorados y el Otro, rayado de ojos verdes, aunque éste, infelizmente, nunca respiró bien y a los dos años terminó muriendo de una complicación en la clínica del veterinario de la esquina.



Desde que su hermano murió y hasta la llegada de la gatita Pandora años después, el gato Blanco pasó a ser llamado de Gato y a ese nombre respondía cuando lo llamábamos, y digo respondía porque él hablaba con nosotras de muchas maneras. Para solicitar educadamente que le abriesen una puerta o para pedir agua fresca emitía diferentes ruidos y gorgoritos, así como para saludar cuando volvíamos de la calle, despertarnos, avisar que quería cariños o protestar por los abrazos apretados de Hélène. Dominaba distintos maullidos que usaba con mucha paciencia y poseía una personalidad ingeniosa y didáctica gracias a la cual, nos entrenó pacientemente hasta que todos en casa aprendimos a entenderlo.


Esencialmente era un gato inteligente y bueno que conforme el tiempo pasaba iba creando más leyes y normas a las que nos adaptábamos los demás con la urgencia de agradarlo y hacerlo sentir mimado. 



A cambio de tanto cariño él nos regalaba, a veces,  una sesión de ronroneo en nuestro pecho, otras un canto gatuno que recordaba el arrullo de un pájaro y en ocasiones especiales una sonrisa. Sí, una sonrisa de delfín con la que nos hacía sentir especiales y dignos. Una sonrisa de felicidad, de que bien lo haces, de que a gusto estamos, que iluminaba la casa y secretamente me emocionaba como si alguien me acabara de premiar con el galardón galáctico del reconocimiento al amor felino.


El Gato tuvo problemas renales después que mi madre regresó a España y esporádicamente, experimentó algunos episodios de mucho dolor  cuando expulsaba sus piedrecitas. Después se recuperaba y volvía a brillar, hasta que la última vez, hace unos meses, no pudo, fue incapaz de recuperarse y murió.


Ha dejado un agujero en el alma de nuestro hogar, que no conseguimos cerrar. Kika y Pandora tienen cada una su papel único e irrepetible, pero no pasa un día en que no echemos de menos a nuestro Gato, a sus maullidos de amor y al cariño que nos regalaba a chorros. Estamos convencidas de que si hay un cielo para los gatos, él estará comodamente instalado en una nube mirando el paisaje, amando cada rayito de sol.

Y la nube contentísima de tener un invitado tan ilustre.

Isabel Salas

martes, 1 de octubre de 2019

BESO TRIGONOMÉTRICO



Trigonometría,
y el agotamiento.

Aquel beso en el parque
y la algarabía
del acoplamento.

Hora de dormir.

Tiempo de parar,
de desaturdir,
reconfigurar
y redefinir.

Hora de soñar.

Cromatografía
del derrumbamiento.

Aquel beso en el parque,
polarimetría
del consentimiento.

Hora de dormir.

Y ese beso,
que regresa vez tras vez
a decirme buenas noches.
con la misma calidez.

Y ese parque
y esa luz.

y de nuevo tu beso.

Charque
y cruz.

Isabel Salas

lunes, 23 de septiembre de 2019

DESTINO


En lo oscuro del útero, un corazón late por vez primera. El primero de miles de latidos, el único primer latido posible de cada corazón. 

A su lado, muy cerca, el dedo del destino espera. Es eterno y no late, vive sin estar vivo y nunca morirá, es apenas un dedo que toca corazones como quien acaricia paredes de vecinos al pasar.

Y espera.

Espera atento la señal inequívoca que lo hará decidir qué futuro tendrá el dueño del nuevo corazón. Unos latidos más, nuevos pulsos de vida libre. Melodía vital, tambor alegre de música que baila cantando una canción recién nacida.

El dedo se acerca y con él, el resto de las manos del destino que toman al pequeño corazón mientras llega la señal. Y por fin, después de unas decenas de latidos, llega uno vibrante, diferente, musical. El destino marcará otro ser, escogido entre miles y la emoción lo embarga.

Antes de hablar debe esperar a que las lágrimas abandonen sus ojos y su garganta. Con delicadeza extrema abre sus labios y pronuncia dulcemente las palabras fatales que colocarán grilletes eternos al pequeño corazón:

– “Tus ojos brillarán con la luz de la luna y sabrán ver lo oculto y lo aparente. Sabrás amar y ser amado, pero raramente coincidirán ambas cosas. Apenas por gloriosos instantes conocerás el amor en plenitud, pero bastarán para que él sea
parte de ti.

Tu piel será capaz de descifrar los mensajes del viento y tus palabras llegarán tan lejos como el más fuerte vendaval. Tendrás el don de escuchar los olores de las flores y oler el perfume de las caricias. Tus lágrimas estarán hechas de lava de volcán y tu risa de nubes blancas.

Sabrás mirar, oler, tocar, hablar y amar. Podrás sentir en ti, cada uno de los giros del planeta, escucharás sus gritos y sus risas, serás parte de ellos.

Todo será parte de ti.

Serás Poeta.”

Isabel Salas

martes, 17 de septiembre de 2019

DECISIONES



Cada día me gustan más las encrucijadas, esas posibilidades desdobladas que de pronto la vida me regala cuando casi no recuerdo el olor de las sorpresas.

Esos momentos, anticipadores de derrotas aún no nacidas, en que una brisa templada llega desde la esquina del universo que queda justo detrás del valle de las promesas rotas, cerca de los inviernos sin leña, y me rodea como un abrazo.

Cuando el guionista de mi vida recobra su sentido del amor y despliega ante mí un abanico de alternativas repleto de promesas y caminos sombreados por árboles frondosos que esconden una decisión debajo de cada hojita.

La primavera decide disfrazarse de maleteros abarrotados y noches de vino tinto para alterar mi sangre por enésima vez. Calma mi alma sin que parezcan importarle las nuevas arrugas ni las últimas lesiones. Me invita de nuevo a soñar con las alegrías que se esconden en la penumbra de cada nueva curva y cada futura decisión.

Todo es posible de nuevo.

Otra vez es primavera y el regalo es estar vivo para poder elegir.

Isabel Salas

domingo, 8 de septiembre de 2019

ODA A LOS HUEVOS PERUANOS



Tengo una cosa en mi mano, 
que nadie podrá creer,
es un huevo  peruano
que no es un cojón cualquier.

Peludo como un caniche, 
durito y arredondado
sabroso como el cebiche,
amo tenerlo a mi lado.

Este huevo inteligente
compañero y parlanchín,
es la envidia de la gente
y la flor de mi jardín.

Sonríe cuando le escribo
suspira cuando me voy,
Vivir sin él no concibo
por lo contenta que estoy.

Isabel Salas





miércoles, 4 de septiembre de 2019

AHORA



Ahora que no estás,
nada está igual que cuando estabas.
Ni  los muebles del cuarto,
ni el árbol de la puerta, ni yo,
 ni nada.

Ni mis ojos tristes 
que ahora lucen grises,
ni mi piel dorada,
que perdió calor,
y ahora brilla helada.

Ahora que te has ido, 
inventé maneras nuevas de beber,
otras maneras de dormir
y de comer.

Ya no miro el reloj para ver que hora es.
Ya no busco tu mano
 para andar en lo oscuro.

Ahora yo maldigo este mundo al revés,
huyo de lo cercano 
que me recuerda a ti
y me alejo buscando otro aire 
que no te conozca,
más limpio, 
más puro.

Ahora, cuando quiero reír
y tu risa no está para reír conmigo, 
prefiero desistir.

No soporto escucharla , 
trato de acostumbrarme pero no lo consigo, 
me suena hueca,
cuando apagada, brota
de mi garganta seca.

Ahora que te fuiste
y te llevaste todo lo llevable,
hago un recuento exacto 
de cuanto me mentiste.

Recuerdo tu manera entrañable 
de decirme "te quiero",
 y el último y cruel acto
con que te despediste

Ahora que el amor,
dijiste,
ya no es más amor,
en nombre de los sueños  que soñamos un día, 
para evitar dolor,
y traer alegría,
podemos ser amigos y escapar del horror
de perder para siempre
la mutua compañía.

Sin saber responder, ni como reaccionar
ahora que dijiste lo de "Não nos perder",
te confieso amor, 
que prefiero no verte,
no escucharte, no olerte, 
que te vayas lejos,
muy lejos,
y me dejes solita 
para poder llorarte.

Isabel Salas





domingo, 1 de septiembre de 2019

IDEM


Me tocas, me miras,
 me comes,  me bebes.
Me respiras.

Me besas, me tienes,
me arrullas, y a veces
me hieres.

Me hueles, me cantas,
me aplastas, me elevas.
Me encantas.

Me cielas, me lunas,
me nubes, me aires.
Me acunas.

Me corres, me llamas,
me tragas, me frenas.
Me amas.

Te idem.
Te llamo, te amo.


Isabel Salas

sábado, 24 de agosto de 2019

LA DUDA



Me gusta imaginarte así,
caminando helado por un lugar hostil,
pedregoso, hosco,
inhóspito bañil.

Tus zapatos mojados, 
tus pies fríos,
tus ojos blindados,
tus hombros caídos.

Y en centro del alma
la duda eterna, 
palpitante,
del que habría pasado,
de haber tenido enjalma
y mano tierna
en aquel cruel instante
en el que haberme  amado
pasó de ser posible
a ser la opción averna.

Isabel Salas 









jueves, 15 de agosto de 2019

SEMILLAS DE MAR



Otros traen las manos en los bolsillos, caramelos o monedas.


Algunos traen facturas del pasado, cicatrices dobladas entre los pañuelos, pastillas para dormir, para despertar, incluso para soñar o dejar de temblar, pero tú no, tú traías semillas de mar.

Tus pantalones abultaban y tu sonrisa más aún. Me miraste a los ojos mientras rebuscabas  con tu mano derecha en el bolsillo y al sacarla me pediste la palma de la mía.

- Ten cuidado, que no se caigan, hay que escoger muy bien dónde se planta un mar.

Tenías razón, las planté en mi corazón sin pensarlo demasiado y mientras estuviste conmigo, fue divertido jugar juntos en la olas y descifrar los susurros de las caracolas.

Lo malo es ahora, que te fuiste. No sé nadar sin ti y hay demasiada agua desbordándome.

Creen que son lágrimas.

Nunca vieron una semilla de mar mal plantada.

Isabel Salas



domingo, 11 de agosto de 2019

PARA EL CAMINO


Ahora que me voy, dime otra vez que me quieres, aunque sea mentira. Dímelo como antes, como cuando creías quererme y lo decías tan convencido, que sin querer y sin quererme, nos convencías al sol, a las estrellas y a mí.

Una vez más, chiquita, sin muchos requisitos, así como te salga. Yo sé que no me quieres, pero aún así me gusta oírlo, sabes. Una vez más, para el camino, para cuando esté lejos y me haga falta y nadie me lo diga, ni siquiera de broma o sin querer, como lo hacías tú.

Dímelo bajito, envuelto en papel de bocadillo. Un te quiero en cajita "de viaje", que me lo pueda llevar para comérmelo cuando apriete el hambre de ti y el vacío del corazón haya llenado mi barriga y sienta que me muero.

Un te quiero de esos que me quitan la angustia, que me llenan de luz, que me dejan temblando y hacen que mi corazón deje de llorar aunque sea un ratito.

Ya me estoy yendo, aunque no lo parezca. Cada día más lejos me voy. Me alejo a paso firme, sabiendo que es lo que deseas y lo que me conviene. Me lo explicaste y lo entendí. No estoy en tus planes y nunca estuve, fui sólo un baile en medio de tu fiesta, un beso más entre miles de besos mejores que los míos.

Lo sé, ya lo entendí. Intento obedecer aunque no lo parezca.

Me voy a cachos. Mal. Volviendo a ratos por si te arrepientes, pero me voy. A la velocidad que puedo irme, sin ganas pero andando. 

Ten en cuenta que hay partes mías que aún no me devolviste. Busca bien ahí entre tus cosas, y cuando las encuentres, mételas en la cajita de mi te quiero para el camino, quién sabe así, consiga irme de verdad y para siempre como quieres y como me conviene.

Quién sabe.

Quién sabe, si me ayudas un poco, lo consiga.

Isabel Salas



jueves, 1 de agosto de 2019

MARABUNTA



Así como el cabello,
las riendas de sujetar por dentro,
se sueltan.

Se desbocan las penas
 y a desconsuelo suelto.
 lloramos.

Disgustos anarquistas
que sin licencia
nos inundan los ojos,
 con millones de lágrimas,
hechos manojos.

Decepciones
dolores, 
traiciones,
ausencia de colores.

Todo se junta.

Todo se desamarra
y observas, desde dentro,
la marabunta.

Son momentos que pasan,
como otros,
que también pasaron,

Tu lágrimas se juntan a las de otros
que también lloraron.

Y todo sigue igual
cuando te peinas,
secas tus ojos, 
y miras los despojos.

Isabel Salas





miércoles, 24 de julio de 2019

HABLAR Y AMAR


Después de amarnos 
me llenas de palabras,
de frases, 
de caricias,
de dedos en mi pelo.

Siempre es así.
Yo me quedo escuchando,
las cosas que me dices
y más que eso,
imaginando
 cómo 
y por qué las dices.

Cosas aleatorias que vienen a tu boca,
sin que tú mismo
sepas porqué las cuentas.

Son hilos de cometa 
que cosen cicatrices
cuando tú me las dices.

Heridas tuyas,
viejas heridas que se abren al hacer el amor,
y que los hombres cosen
de esa manera,
contando a su mujer, entre caricias,
dónde nace el dolor.

Pongo atención en todo,
en tus ojos, 
en el músculo de tu brazo,
que sabe agarrar fuerte 
y sabe ser gentil.

En la voz que usas 
para contarme las cosas que me cuentas,
después de amarme.

Voz de secreto a voces.
De mírame.

Voz de besos cansados,
voz especial de intimidad.

Hablar después de amar,
en realidad,
es lo mismo que amar,
y las palabras, 
lo mismo que besar.

Isabel Salas

miércoles, 10 de julio de 2019

TAN ASÍ


Hay una luna absurda hoy, casi llena, casi redonda.


Parece una monedita antigua que un niño  antiguo sujetó mientras caminaba recorriendo la muralla china, por el lado de fuera, y la desgastó, restregándola contra ella. Así deformada parece abollada, caída y magullada o a lo mejor no, soy yo que me siento así y sin querer al mirarla la veo con mis ojos que sirven de espejo a mi alma caída y abollada como una moneda desgastada porque un niño malo la raspó jugando y  me la desgastó sin preocuparse qué pasará después, si alguien me aceptará así, tan casi entera, pero tan completamente incompleta.

No sé si el banco de lunas las cambia por otras nuevas, si admite lunas así como mi alma, tan heridas y tan tristes, tan casi llenas, tan casi enteras, casi tan las de siempre pero tan  faltándoles la tajadita de melón que nos dejaba redondas y perfectas antes que se inventasen las paredes, las rozaduras y los niños malos.

No sé que pasa cuando miro a la luna y veo que le falta el mismo cacho que me falta a mí y nos miramos ella yo tan así, tan con ganas de llorar y tan queriendo brillar con todas las fuerzas y que no se note mucho el abollado que deforma el brillo y lo deja tan así... tan poco redondo. 

Isabel Salas

jueves, 4 de julio de 2019

POESÍA DADARRIMADA


Antimeter 
sin golpear.

Desfallecer.
Arrinconar
sin esperar.

Antisocial,
antihumedad,
antesdeayer.

Redescubrir 
la gravedad
antinormal
de amanecer.

Y soportar,
sin importar,
la soledad
de despertar.

Isabel Salas


martes, 2 de julio de 2019

DEJAR DE CREER


Dejar de creer
es mucho peor 
que dejar de querer.

Más eficaz, 
más cruel, 
más letal,
mucho más poderoso.

Dejar de quererte
vendrá con el tiempo
pero tus mentiras
mataron mi fe
y nada que digas 
hará que yo pueda
volverte
a creer.

Isabel Salas

lunes, 24 de junio de 2019

VIOLACIONES PUNITIVAS


Puedo entender la alegría por la reciente condena de la manada. La comparto y creo que es una pequeña prueba de que el sistema judicial está dejando, (muy poquito a poco), de ser tan parcial y patriarcal como casi siempre me parece cuando acompaño sentencias que tienen que ver con violencia o violaciones de mujetes y niños.

Está comprobado que los violadores, los pederastas y los maltratadores no tienen rehabilitación y creo que habría que sentenciarlos a cadena perpetua y dejar de perder el tiempo reinsertando a unos canallas que cuando salen de prisión vuelven a violar y a golpear.

Sin embargo, dicho esto, no comparto ese sadismo que observo en algunos comentarios cuando celebran las violaciones que esos cinco imbéciles, posiblemente, sufrirán en prisión. 

Si esas violaciones suceden, será por culpa del mismo sistema que permite el porno que deforma la mente de nuestros niños, incentiva y ampara la prostitución como un trabajo más, se burla de las chicas que son violadas tras ser drogadas con cualquier mierda, ridiculiza las denuncias de una mujer tras años de violencia a manos de su marido o ignora los pedidos de socorro de los niños (hijos de maltratadores y pederastas), alegando que son mentiras que la madre les inculcó.

Y es contra ese sistema que yo estoy luchando.

¿De verdad queremos que los violadores sean violados? Entonces legislemos para eso. Con valentía. Salgamos a las calles a pedir una reforma del código penal que contemple esa solución y hagamos de la violación punitiva una acción legal practicada por verdugos sindicalizados.

Hasta que ese día llegue (si llega) me repugna la idea de incentivar y aplaudir que unos reclusos violen a otros como muchos y muchas piden hoy a los presos de Sevilla. Se leen comentarios en las redes que, con pocas variaciones y resumiendo, quieren que les revienten el culo a los de la manada.

¿Dentro de unos meses les pediremos a ellos que hagan lo mismo con el próximo violador? ¿Dejarán entonces de ser villanos para convertirse en héroes? ¿Deberemos aplaudirles entonces?

Yo he sufrido violencia y por desgracia también sé lo que es vivir en un ambiente de terror doméstico. No deseo que nadie, bajo ninguna circunstancia, se vea obligado a vivir con miedo o se vea sometido con golpes y amenazas a hacer lo que otro desea.

Para mí la pérdida de la libertad es castigo suficiente, aunque repito, sí preferiría perpetua que unos cuantos años, ya que todos sabemos que quedarán en libertad en mucho menos tiempo con las rebajas y los beneficios.

No soy feminazi como dicen los estúpidos cuando insultan a las mujeres que defienden sus derechos. Soy feminista. Ni siquiera creo en la justicia pero soy valiente y cuando crea que hay que golpear a alguien no pediré a los presos que lo hagan por mí. Buscaré la manera de hacerlo yo misma.

Que esta sociedad está enferma es evidente y yo ni siquiera sé si tiene cura. Sí creo, sin sombra de duda, que necesitamos una visión feminista del mundo y nuevas soluciones que promuevan una revolución social, económica y legal que nos proporcione un mundo mucho más justo para todos y todas.

En ese mundo nadie pedirá a los presos que se violen entre sí para atender las ansias de venganza de una sociedad cobarde e hipócrita.

En ese mundo los hijos de maltradores no serán obligados a convivir con alcohólicos y violentos, las víctimas serán escuchadas con respeto sin importar su edad y los pocos curas que queden irán presos por violar niños, como su dios debería mandar.

Por ese mundo lucho.

Isabel Salas

martes, 18 de junio de 2019

FLORIDA RIMA



Niña,
siéntate bien.
Junta las piernas.

Las señoritas que se comportan,
usan sostén,
saben callarse,
nunca contestan, 
jamás replican.

Las niñas buenas
saben  guisar.

Aprenden a servir
grandes almuerzos
y hacen centros de mesa
con coles y mastuerzos.

Nunca denuncian jueces,
jamás follan por gusto.
Comentan sus preñeces,
y eliminan el susto
aguantando el aliento 
y contando memeces.

Yo no salí tan buena.
Yo no me quedo quieta.

No guardo cuarentenas 
ni ofrezco otra mejilla.
Te mando a hacer puñetas,
levanto mi barbilla 
y me cago en tus muertos.

Inicio una guerrilla,
y me junto con tuertos.

Y a quien me subestima
y a quien me da por lerda,
los envío a la mierda,
con mi cuidada prosa 
o mi florida rima.

Isabel Salas

miércoles, 12 de junio de 2019

CARTA DE AMOR



Me gusta saber que aún vivo en tu memoria, hace que me sienta bonita de nuevo, sonriente, juguetona, suave y feliz. Me reconcilia con el mundo, me ilumina por dentro y vuelvo a sentir esa gratitud cantarina  que me habitaba cuando eras parte de mi vida.

Dicen que los grandes amores son eternos, y debe ser verdad, porque yo también siento que aún vive dentro de mí el mismo sentimiento que me inspirabas. No está menos resplandeciente ni más ajado, está intacto, igual de precioso, idéntico a como era y a como sé que será cuando pasen más meses y más años.

Las circunstancias nunca estuvieron de nuestro lado y sin embargo tuvimos la suficiente sabiduría para amarnos de aquella manera inesperada, improvisada y sin promesas que nos permitió ser parte uno del otro durante el tiempo aquel que duró lo que tal vez nunca debería haber empezado.

Recuerdo el primer beso, y sin embargo no recuerdo el último, recuerdo tu olor y el tacto de tu pelo, tu sonrisa, tu altura y el color de tus ojos, pero olvidé otras cosas menos importantes como lo último que hablamos, que ropa llevabas o que día era.

Cuentan que los grandes amores son para siempre, y pase lo que pase siguen vivos mientras estemos vivos nosotros y debe ser verdad. No recuerdo haberte dicho nunca que te quiero, al menos no con palabras aunque sé que mis ojos te lo gritaron más de una vez y mi piel te lo demostraba cada vez que la tocabas, sin embargo, recuerdo una vez, en mi patio, en que casi te lo dije y antes de que terminara de abrir la boca me pusiste un dedo en los labios para que no lo hiciera. 

Los dos fingimos no notar mis lágrimas cuando me dijiste que no me enamorara, que no eras bueno y yo, que no tuve el valor de decirte que ya era tarde, me he preguntado muchas veces, que habría pasado si ese día te lo hubiera dicho en vez de hacerte caso. Me gustaría saber que habría pasado si en vez de llorar te hubiera dicho que ya te quería.

Escuché que los grandes amores son imborrables y el mío por ti, hubiera merecido pasar a la posteridad con un "te quiero" al menos. Un "te amo" chiquito, de esos que casi no se oyen pero impregnan el alma con su eco para poder oírlos el día de mañana, y que nos calienten cuando la soledad nos haga sentir el frío maldito de la ausencia.

Dicen tantas cosas de los grandes amores... y ninguna se parece a las que digo yo cuando tu nombre se acerca a mis labios y me quedo con ganas de dejarlo salir, para saborearlo una vez más como lo hacía antes de besarte.

No entiendo mucho de grandes amores, pero sé que te quiero como siempre te quise. No sé si mi amor es grande como deben ser los grandes amores esos tan comentados. Dicen que son infinitos, perpetuos, perennes como las hojas imbatibles, el mío, tal vez no llegue a tanto, pero me gusta saber que aún me recuerdas y que me lo digas, me hace sentir de nuevo ganas de agradecer por haber sabido amarte cuando lo pude hacer.

No sé si lo bastante, o si lo necesario, pero te amé y te amo como lo puedo hacer, a mi manera, sin alardes ni gritos, sin cobranzas ni celos, sin decir que te quiero pero sabiendo que sabes que lo hago y sé que tú también.


Isabel Salas






miércoles, 5 de junio de 2019

MUERTE INSTANTÁNEA


Al doblar la esquina de la zapatería, justo al lado de la puerta de la farmacia, hay unas palabras pintadas a ciento diez centímetros del suelo. Están pintadas con bolígrafo rojo y en el punto de la i, la misma mano dibujó unos ojitos y una sonrisa. La niña que las pintó ha pasado miles de veces por esa fachada al ir o al volver del cole... y siempre las ha mirado de reojo.

Sin pararse, para que nadie sospechase que fue ella, pero sin dejar de saludarlas una sola vez. A veces  ha sonreído recordando como sacó la puntita de la lengua para concentrarse mejor en el dibujo...el ruido de su corazón por el miedo de ser sorprendida.

TIC TAC

El reloj de carne.
El susto tan grande.
El orgullo de ser tan radical. Tan grafitera. Fue en pleno verano a la hora de la siesta. Ni un alma en la calle. Buena hora para salirte de la ley. Ha pasado en bici, con patines...de la mano de su padre. Con las amigas, con hambre y con un helado en la mano. Pero hoy por primera vez, ha pasado con zapatos de tacón.

Sus primeros zapatos de mujer. Hipnotizada con el ruidito de sus tacones en la acera ni se ha acordado de mirar hacia la pintada.

TIC TIC 

Cada latir de sus zapatos nuevos la aleja de su infancia. Su mente sueña sueños nuevos, y cada nuevo deseo empuja los recuerdos de niña hacia atrás. Se aleja caminando,  sintiendo como su corazón adapta su ritmo al de los pasos,  estrenando nueva banda sonora mientras en  la pared, el corazón de la carita de la i,  se queda apretado escuchando como se aleja esta mujer desconocida.

La sonrisa que aguantó tantos años con su tinta roja se apaga de pronto. Los ojitos se cierran al no encontrar por vez primera la mirada de su niña... y la muerte llega.

Por la mañana, el barrendero que barre las hojas y las colillas ni se da cuenta, pero entre lo que barre están las letras caídas de aquel  T E  Q U I E R O   J O R G E, asesinado cruelmente de un taconazo directo al corazón.

TOC.


Isabel Salas
Del libro
EL CANARIO Y LA MÁQUINA DE COSER

sábado, 1 de junio de 2019

EDUCADA


Tragar, ingerir, 
devorar, 
engullir.

A veces con ganas 
y otras, 
muchas, 
por no tener las fuerzas,
 necesarias, para huir. 

Y así, trago palabras, 
respuestas, 
semen, 
y otras cosas impuestas.

Aunque me quemen 
las ganas de escupir
 y prefiriera esputar, 
blasfemar, 
maldecir 
o mandar a la mierda. 

Salir por la tangente, 
murmurando, 
y girar a la izquierda, 
renegando. 

Así soy yo, 
cuando soy educada, 
bonita,
urbana, 
necrosada. 

Vistiendo de seda 
a la mona de pana. 

Pero otras veces, 
me olvido de las formas, 
me cago en el acuario 
donde guardas tus peces, 
me río de tus dioses, 
y me burlo del tono 
con que gritas tus preces. 

Así soy yo, 
unas veces muy buena, 
y otras, 
mejor.

Isabel Salas

Del libro
PAGINARIO

sábado, 18 de mayo de 2019

TRISTEZA DE GOMA

He estado tantas veces triste y por tantos motivos que al final mi tristeza ha evolucionado, ya no es abstracta ni inmaterial, se transformó en algo tangible, rebota como una bola de goma y antes de que me de tiempo a sentirla, da un bote, se escapa por la ventana y sale corriendo calle abajo. Parece una de esas piedras que saltan en los ríos, sin ruido ni futuro.
Las piedras se las traga el agua y a mi tristeza se la traga el mundo, con su hambre de monstruo que todo lo engulle, hambre de cosas feas o bellas, todo le sirve.

Hasta el derecho a saborear mi tristeza intangible, me ha sido vetado con el tiempo, como si ya se hubiera gastado mi cupo de sinsabores y el Dios de las bolas de goma hubiera encontrado ese recurso milagroso para mimarme. Misericordiosamente transforma mis penas en pelotitas de colores y es todo tan rápido, que a veces tengo que esforzarme mucho si quiero mirarlas, pues dispongo de pocos segundos antes de verlas saltar alejándose de mí. Corren tanto que antes de saber porqué estoy triste, las penas malditas ya se alejan sin decirme adiós. 

Ni hola me dicen, ni cómo estás... y yo no sé que hacer...si correr detrás de ellas para mirarlas o cerrar mis ojos y empujar las lágrimas para adentro antes de que salgan a desperdiciarse  llorando penas que se van sin despedirse.

Isabel Salas