jueves, 17 de septiembre de 2015

AMO UN POETA


Abordaré hoy un asunto muy peliagudo, complicadísimo y delicado. Es uno de esos temas en los que cualquier mujer usaría la típica frase de la amiga, a la que le pasa tal o cual cosa, y en los que quienes la escuchan aceptan lo de la amiga sabiendo que  es mentira, así como saben  que todo lo que venga después de esa introducción, será verdad. Una verdad que al disfrazarse de mentira coge fuerza de puño y golpea como sólo las verdades saben.

Amante de las letras como soy, siempre supe que los poetas son unos perros desgraciados que usan su arte para engatusar incautas y levantar su ego. Adoran rodearse de admiradoras y escriben apuntando directo al corazón femenino sin compasión ni remordimientos, por eso, por ser tan lista y haberme dado cuenta de como realmente son esos cabrones es que hace muchos años decidí buscarles una buena definición que me sirviera de hechizo protector para salvarme de su embrujo.

Inspirada en el diccionario y en frías descripciones científicas, concluí que poeta es el tipo indecente alrededor del cual las mujeres vuelan como  mariposas hipnotizadas hasta quemarse las alitas y caer muertas, de amor o desamor, a los pies del infeliz. 

Reconozco que como definición deja mucho que desear, no parece muy parcial y puede que le falten hasta comas, pero a mí me sirvió durante años como un impermeable de pescador de altura para no mojarme con los versos cargados con tinta hecha de miel de abeja venenosa, que es con la que estos seres despiadados suelen llenar sus plumas. 

Todo fue bien hasta que una noche unas amigas me hablaron de un poeta de pelo negro y versos de colores que según ellas era la dulzura hecha poema y amor convertido en letras plateadas que brillaban con la luz de los rayos de luna llena. Me acerqué curiosa y descuidada, segura de que mi escudo protector funcionaría y me mantendría a salvo. Incauta y torpe no vi que me estaba acercando demasiado y demasiadas veces. No noté tampoco la frecuencia cada vez mayor con que lo buscaba y trataba de llamar su atención ni percibí la tristeza infinita que me invadía los días en que él no me miraba porque al hablarme disipaba todas nubes y el cielo se llenaba de soles bailarines.

Los días fueron pasando y cuando quise darme cuenta ya estaba completamente enamorada. Ni poco ni muchito, toneladas de amor desesperado, desgarrando mis entrañas mientras mi obsesión por sus letras me impedía percatarme del tamaño del problema.

A las pocas semanas los estropicios eran evidentes, empecé a hablar en rima y a suspirar entre lágrimas ante cualquier flor o cualquier estrella. Lo observaba todo atentamente por breves instantes y enseguida salía volando del local. Atravesaba rauda los cielos árticos o antárticos deseando llevarle a mi poeta aquellas impresiones lo más frescas posible para que él las transformase en poemas con perfume de nieve recién cortada. 

Nunca se vio una musa más intrépida.
Me deslicé por cráteres abiertos para observar la sangre del planeta corriendo por las venas ardientes de los volcanes y amparada en mi inmortalidad me dejé picar por los venenos de cientos de arañas y serpientes para describirle a mi amor las mil formas de agonía más espectaculares.

Hice tantos méritos que pronto fui su preferida. Las otras musas se fueron retirando aburridas buscando otros artistas, pues él sólo tenía oídos para mí. Las mujeres mortales disputaban celosas quien de entre ellas era la inspiradora de aquellos versos bellos y en desacuerdo discutían hasta el agotamiento mientras yo era feliz con mi amado escritor, su blanca piel y sus negros cabellos. 

Él me esperaba ansioso cada noche y yo ansiosa corría a susurrar en su corazón las palabras más amorosamente pronunciadas jamás por ninguna musa para cualquier hombre y todo estuvo bien hasta que el segundo mal me acometió. 

No me bastaba amar.
No.

También los celos se adueñaron de mí y comencé a sufrir cada vez que me iba, sospechando de todas las almas femeninas mortales o inmortales. Dejé de demorarme respirando las flores para besar a mi poeta con perfume de vida y poder regresar más rápido. Dejé de revolcarme en la arena del desierto para llevarle la piel ardiente del deseo animal y me convertí en una musa común llena de prisas y ansiedades que ya no le servía para nada.

Empezaron así las discusiones.
Cortas al principio y demoradas más tarde, hasta hacerse eternas. Él bebía, yo lloraba, él me aseguraba que yo era la única  y yo le exigía pruebas de fidelidad. Él me juraba amor suplicándome confianza mientras yo lo atormentaba de todas las maneras conocidas, le robé el sueño, lo dejé inservible, arrugado, irritado, con el miedo feroz en su pecho instalado.

Entramos en la fase del odio.
Lo dejé sin virilidad.

Sinceramente no podía comprender como las cosas habían ido degenerando hasta llegar a aquel punto y una mañana partí exasperada. No lo hacía para alejarme de él definitivamente sino para tratar de encontrar una solución a tamaño tormento que bien me diese paz para seguir amando a aquel despojo, o bien arrancase de a mí aquella obsesión y me permitiese retomar mi vida de musa frívola y coqueta sin ningún sonrojo.

Me informé con otras musas y todas me indicaron el mismo camino: debía subir la  montaña Melt´s y allí pedir consejo y orientación al más veterano asesor de musas enamoradas, El Sabio Ahmed, famoso erudito que en muchas cuestiones trascendentales había aportado la correcta solución tanto en días pasados como en actuales.

Llegué a su presencia llena de esperanza y agradecida comprobé que él no me apremiaba de ninguna manera, sin interrumpirme me dejó hablar, llorar y contarle con detalle cada uno de los episodios que yo consideraba imprescindibles para una perfecta comprensión del drama que hasta allí me llevaba envuelta en roja llama. 
Él me miró con total comprensión.

Me habían dicho que era un varón de pocas palabras que cuando hablaba lo hacía con voz muy firme y que muchas veces respondía el dilema que le era presentado con una frase mágica que llevaba escondida en los pliegues el germen de la respuesta que necesitaba el visitante.

- Dime como te sientes con todo esto.
Y yo sin mucho reflexionar, respondí  con total sinceridad.
- Estúpida.

Tanta conversación,tanto llanto y frustración para que al final en eso se resumiese todo. Casi estaba a punto de irme cuando él habló de nuevo.
- Cualquier estúpido puede amar, pero para confiar hay que estar loco.

Comprendí que tenía razón, con toda justicia  lo llamaban Sabio. Cualquier mujer llegando a este punto recularía, pero yo no soy una mujer, soy una musa y estaba ante un dilema vital: desamarrar mi cordura para poder vivir mi amor con plenitud, confiando de alma abierta en mi poeta o mantenerme en el camino racional de la musa tradicional y alejarme de ese amor exigente que requería ese último paso más allá del estricto cumplimiento del deber para el que había sido creada.

Miré al Sabio Ahmed suplicante. Mi decisión no era fácil y él lo adivinaba , yo no sabía que hacer pero el anciano, con un gesto elegante, señaló dos copas que estaban servidas en una mesa cerca de donde nos encontrábamos.

- Permite que el destino decida por ti. En una copa tienes el licor de la locura y en la otra el que te dará la paz que tanto ansías, acércate, toma una , bebe y sal de aquí, tus pasos estarán guiados por el destino que escojas al beber y yo estaré feliz de haberte servido.

Cuando salí de allí dos minutos después, yo era la musa desquiciada que soy hoy. Gracias a eso mi poeta dejó de ser un escritor más y ahora es un genio.

Tiene una de las musas más loca de la historia, y  como mis hermanas que bebieron antes que yo la copa del Sabio Ahmed, descubrí pasado un tiempo, que aquel sabio desgraciado me engañó.

En sus licores solo hay locura y jamás una musa encontró la paz después de visitarlo.


Isabel Salas

Dedicado al Pinche Ahmed, que persigue la sabiduría mal abrigado.






49 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Eres malditamente brillante....si quieres ser justa escribe también de ustedes, las ladinas mujeres que son poetas, algunas putas mentirosas (por vengarme de tus insultos al genero masculino)....Es claro que son ópticas distintas al escribir, la poesía delas mujeres que de los hombres. En mi opinion sentimos distintos, ya para empezar con el sexo, ustedes es mientras quieren porque tienen corte y simulan muy bien el orgasmo....nosotros cuando podemos y a veces ni el Viagra nos ayuda.... finalmente digo que nos ganan por goleada en el número de mujeres que con sus poesias y fingidas pasiones "matan" de amor hombres que a la inversa.....así que afloja la mano con los epítetos a nuestros poetas. Nota; escrito medio en broma ...medio en serio.-

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    2. Gracias por lo de brillante. Cuando escribo lo que menos pienso es en ser justa o injusta, escribo y ya está.
      Un abrazo

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    3. En cierto modo conoci casos en que esos cabrones" poetas"utilizan la poesía para seducir mujeres.alejados de la lectura y opuestos a este arte.da pena!

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  2. Vengaaa! Musa, escritora, entrevistadora...Grande canario. Increíble relato con muuuucha verdad! Besos enormes!

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  3. Muy , muy bueno !fantastico!

    Besos locos

    tRamos

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    1. Gracias, como siempre cualquier parecido con la realidad es puta casualidad.

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  4. jajajajajajajaajajajaj...no pare de reir, me encanto muchisimo, como es costumbre en tus escritos, chusco, fresco, irónico, divino... gracias señora !!!

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  5. Qué chulería..otra más jajaja..!!! Me pregunto si el sabio Ahmed no tendría algo de poeta disfrazado?? :) Besos, genia!

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    1. El Sabio Ahmed no lo sé, pero el Pinche Ahmed, que fue el muso de este cuento sería un gran poeta si se pusiera.

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    1. Hola Salvador, cualquier parecido con la realidad es pura carambola cósmica, ya lo sabes.

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  7. Algun día creo todas las admiradoras del Poeta consultamos a ese sabio... Genial Isa. Bibi

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    1. Se refiere claramente a las muchas Bibi, las humanas nos vamos a comer helados....jajajajaa

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  8. Te felicito Isabel, me encanta tus escritos, si hay alguna coincidencia, todos los protagonistas se le han cambiado sus nombres, saludos

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    1. Casi todos. Uno se salvó de ser rebautizado, el Sabio Ahmed existe y se llama así.
      Gracias por tu bello comentario. Abrazos.

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  9. Genial Isabel, cuanto de sabio tendrá Ahmed. De poeta tiene mucho.

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  10. Mi querida musa que lograste convertir a tu porta en genio no podía ser menos....eres esa musa que corre traz su poeta por amor y también por amor viertes tus versos en copas de licor para que otras musas también enloquezcan y puedan entender la magnitud de tu amor pot tu poeta ..quien pudieres beber ese licor de locura y poder lograr lo que tu musa impresionante logras con tus canarios y tu mula...muy sabiamente ...felicidades muy interesante

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  11. Ya lo leí, querida amiga. Lo compartí en su dia; y lo vuelvo hacer porque simplemente. ..me encanta!

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    1. Ahora más de una quiere la dirección del sabio Ahmed.
      tendré que preguntarle si me deja dar su teléfono...jajajaa

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  12. me ha encantado. tienes una forma muy directa y divertida de exponer la realidad. yo para ahorrarme problemas uso musas imaginarias, así no hacemos sangre. un beso

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    1. Los problemas son gratis, no hay que escatimar.
      Un beso Alex.

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  13. Wuauuu buenisimo me dejaste sorprendida Isabel Salas
    Felicitaciones

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  14. me encantó, el hecho de creerse invencibles y luego caer en tan hermosa casualidad suele pasarme a menudo y realmente me siento estúpida. por cierto también quiero la deireccion del sabio

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    1. Pues sí, todos nos hemos sentido así alguna vez.
      Y hemos caído como lirios.
      Un abrazo

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  15. Oye tu eres un peligro enorme para quien te lee...tu eres "el poeta" de tu historia y nosotros, tus lectores, las "desgraciadas victimas de tu talento"......nosotros somos las pobres bar boletas que seguramente quemaremos nuestras alas en el calor de la luz que de ti emana....simplemente, con leer algunas páginas tuyas caigo, ya sin alas, muerto de amor a tus pies...(amor o contagiado de tu pasión...no lo se).-

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    1. Debe ser contagio, no te preocupes, en un par de días paras de estornudar. Una abrazo Jorge.

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  16. Isabel...cuanto más te leo..mas "estornudo" (así lo llamaste tu al sentimiento que te conté experimento al leer lo que escribes)...no se va solo lo que según tu es un contagio , es un "birus " fuerte el que me contagiaste...(broma)....¿puedes curarme?

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    1. Bueno, por lo menos sabemos que no es mortal.
      Eso seguro.
      Abrazos, feliz 2016.

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  17. ..UNA BUENA ...YA NO ESTORNUDO....AHORA TENGO FIEBRE....LA COSA SE AGRAVA CUANTO MÁS TE LEO....¿TALENTO O BRUJA MALIGNA?....(SE QUE ES TALENTO Y ADMIRACIÓN)

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  18. estoy aquí, observándote tras tus añiles cristales, dentro, el alma que lo dice todo... una sola palabra: amor

    Muy convincente, plácido, congruente y hermoso relato. Mil besos. EPEV-Poerrante

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  19. Genial, cómico y tierno al mismo tiempo. Sorprendente el argumento, tan inaudito, tan real y cotidiano simultáneamente.

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