miércoles, 7 de enero de 2015

DIENTES DE LECHE

Al perder la confianza, me perdí yo. Así de fácil y de sencillo. Porque yo no era así, gris y llena de agurejitos, tan hueca, llena de aire, tan piedra pómez. Yo era maciza, fuerte, compacta. Sintiéndome segura en medio del follón. 

Sin saber distinguir follón de vida. 

No sabía lo que era estar perdida, pensaba que sabía donde estaba. Confiaba en todo y en todos. En la vida, en las palabras, en las miradas y en los besos. Confiaba en tus manos y en las mías, en las letras y en mi instinto.
Hasta instinto tenía en esa época.
Confiaba plenamente,  sin una sombrita de duda en lo que mis ojos veían y mis oídos escuchaban. Hasta que dejé de confiar, y no pude más creer en las palabras y en las letras. Miraba las miradas y eran indescifrables. Los besos se convirtieron en intercambio de bacterias, como  rehenes de  guerras siendo devueltos en campos de batalla improvisados en  camas enemigas.
Y descubrí, cuando perdí la confianza que quien se había perdido era yo. Me perdí no sé donde y tuve que andar el camino al contrario,  buscando entre las piedrecitas de las aceras como cuando buscas llaves que se cayeron en el camino y duele el cuello y no sabes que hacer.

Pues así estuve yo, desandando el camino dentro de mi cabeza, rebuscando en cada rincón los pedacitos del rompecabezas de la confianza que se fueron cayendo por el camino. Ya tengo un montoncito y aunque me faltan muchos, voy recuperando algunos muy bonitos. Los guardo en una caja de galletas y cuando estoy tranquila los saco y los recuento, como una colección de cromos que tengo en otra caja.
Tengo cajas de fotos, de cromos, de monedas. Cajas de cartas, de entradas de cine. Cajas de cosas mías que no tienen valor para  más gente  y que tal vez por eso,    son tan valiosas para mí. Y entre todas ellas, la cajita de galletas donde guardo los pedazos  encontrados de la confianza perdida.
Hace unos días los saqué y en la mesa de la cocina monté el rompecabezas mellado. Faltan pedazos pero por primera vez reconocí el dibujo, así como en las sonrisas con mellas de los niños se entiende la alegría aunque les falten dientes.
No me sorprendió el dibujo que vi.
Me dio alegría.
Me confirmó lo que mi instinto recuperado ya sabía.
En el dibujo aparece mi cara con siete años y el pelo corto, una sonrisa de dientes de leche.
Y un poncho de colores.
Faltan cachitos, pero se entiende. 

 Isabel Salas





34 comentarios:

  1. El rompecabezas de una vida tarda más en descomponerse que en juntar los trozos. Bonita entrada.

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  2. Cachitos que duelen más que los dientes perdidos.

    Muy poética tu recreación, Felicidades.

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    1. Los dientes raramente duelen, pero todo lo demás que se va cayendo...sí que duele.
      Y mucho.

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  3. Es una buena comparación. Mi niña esta ahora mellaita y me encanta. A ella le hace ilusión porque piensa que es un paso más para ser mayor. Yo no quiero que crezca rápido. La infancia es preciosa. Me encanta como escribes. Permiteme que te recomiende una novela "un náufrago en Albión " la forma d escribir de el escritor es tan bonita como la tuya. Feliz año. Eldiariodevirgapa.blogspot.com

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    1. Muchas gracias Virginia. Mi hija menor también está liada con los dientes, aún no se han caído los colmillos pero ya sonríe con dientes grandes. Es una fase mala para comer bocadillos y una metáfora buena para muchas cosas de la vida y del paso del tiempo.
      Tendré en cuenta tu recomendación. Gracias por tus palabras.
      Un abrazo.

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    2. si llegas a leer la novela, hazmelo saber, me gustará saber tu opinión. Si es buena metafora. estoy haciendo una entrada en el blog eldiariodevirgapa.blogspot.com por un premio que me han otorgado y quiero nominarte, ya te informaré

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    3. Pues muchísimas gracias Virginia.
      Claro que te aviso. Será un placer.

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  4. Estupendo viaje a través de las sensaciones y los trocitos de vida que nos regalas..La vida es así, lineal y maleducada, olvidadiza y reconcorosa al tiempo..pero siempre el mayor reto al que nos enfrentamos..Hermoso, como siempre Isabel

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  5. Esa sonrisa la entiende todo el que tenga corazón...
    Muy hermosos tus sentimientos y la forma de redactarlos.
    Un abrazo Isabel.

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    1. Esas sonrisas de dientes de leche siempre tocan el corazón, como bien dices, cuando lo hay.
      Tiene que estar por allí para ser tocado.

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    2. Faltan cachitos, pero se entiende. Curiosa frase, Isabel, a todos nos faltan cachitos cuando miramos una fotografía del pasado. Maravillosa mirada hacia atrás con ternura. Y vuelve a ser maciza, fuerte y compacta, pero dejándote mojar por esos agujeritos de la piedra pómez. Un fuerte abrazo, perdón, muchos besos.

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    3. No sabes tú bien la falta que me hacen hoy.
      Otro montón para ti, Alfredo.

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    4. La cultura és el motor que nos puede hermanar

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    5. Eso es una gran verdad. Los sentimientos son muy parecidos en todos los seres humanos.

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  6. Gusto y regusto el camino desandado, necesario esté en nuestra memoria por las veces que hay que retornar.
    Besos muy cariñosos

    tRamos

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    1. Otros para ti.
      Quien no se ha dejado unos cachitos por el camino.
      Un abrazo

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  7. http://eldiariodevirgapa.blogspot.com.es/2015/01/premio-me-quedo-contigo.html
    hola, he recibido el premio "me quedo contigo" por eso tengo que nominar a varios blogs y como tu blog me encanta, te he nominado, en el enlace podrás encontrar toda la informmación. Espero que aceptes la nominación. Un beso

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  8. Olé tú!!
    No dejas de sorprenderme con esos retales de tu vida que ties' en ese cajón desastre que hay al laíto de la máquina de coser.

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  9. Agradecido por tu entrada a mi blog de fantasias
    Juan

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  10. Me encanta la alegoría de los dientes Isabel. Los de leche se caen para dejar paso a los del juicio y esos si duelen. Un abrazo grande grande.

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    1. del juicio sólo me salió una muela, durante el embarazo de mi hija mayor... fue horrible
      nació torcida...hubo que sacarla
      por eso será que me falta juicio... va a ser eso
      Muchos besos María

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  11. Me gustó mucho cómo has llevado este texto, y el final lo cierra de maravillas.
    Y sí, a veces vengo.
    Un beso.
    HD

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