Algunas fotos simplemente me gustan mucho. No tienen los mejores colores ni el mejor encuadre, pero tienen música y el poder de llevarme de nuevo a determinado tiempo y lugar.
En ésta estamos en el parque, en Marilia, una ciudad de Brasil. Era domingo. Comimos en un kiosko que había cerca del área de juegos. Atravesamos un pequeño arroyito caminando en fila por un puente de madera que parecía de una película de Indiana Jones. Nos reímos.
Recuerdo algunos detalles con todos los pormenores y otros seguramente se confunden con otros domingos y otros paseos, pero una cosa recuerdo con absoluta claridad, mientras posábamos para la foto mis manos tocaban a mis hijas y mi piel cantaba. 💙
