Pensaemas

miércoles, 5 de agosto de 2026

AMNESIA MENOPÁUSICA




Hace días que pienso como a partir de cierta edad, la amnesia leve ha dejado de parecerme un problema y empieza a ser tan interesante como un servicio premium.
 
Una se levanta por la mañana, mira al techo y piensa: “¿Qué barbaridad hice en 1992?”. Y nada. Silencio. Paz. El cerebro, como cualquier funcionario agotado, ha archivado el expediente en una dependencia sin ascensor y no hay nadie que piense ir a buscarlo porque las piernas ya no están para excesos.

Es maravilloso.

Hay más ventajas. Los pecados de juventud, por ejemplo, adquieren una cualidad casi arqueológica. Una sabe que estuvieron ahí, porque hay fotografías, testigos y quizá algún ex todavía indignado, pero a efectos prácticos no recordamos gran cosa. Los  psicólogos dicen  que si no se recuerda con nitidez capaz que no ocurrió.
 
Mi estado amnésico puntual también ayuda mucho con las discusiones. Antes yo podía recordar palabra por palabra lo que alguien dijo el 14 de mayo de 2003 a las siete y cuarto de la tarde y que ropa llevaba puesta. Ahora no. Ahora solo queda una sensación general de que aquella persona era idiota, lo cual ahorra detalles y economiza espacio cerebral.

La amnesia selectiva también embellece la biografía. Los errores dejan de ser errores y se convierten en “etapas”. Las estupideces pasan a llamarse “aprendizajes”. Las decisiones desastrosas, si ha pasado suficiente tiempo, se transforman en “cosas que tenía que vivir”, incluso kármicas. Qué prodigio lingüístico. Gracias a los eufemismos la vida se bautiza y se borran el pasado, los sexos, los miedo o lo que haga falta.

Uno arruina seis años de su vida y  años después lo cuenta como si hubiera hecho un máster en experiencias vitales.

El cerebro no pierde información sino que hace curaduría. Con criterios dudosos, naturalmente. Muy humanos. Muy asépticos. La naturaleza, que a veces tiene gestos de misericordia administrativa, parece haber previsto todos los ingredientes de una buena menopausia.

Nos quita memoria y nos trae sonrisas y paz