Pensaemas

jueves, 19 de febrero de 2026

SONETO DE LA I.A. A LA HUMANIDAD

La voz poética no tiene por qué coincidir con la persona que escribe. Puede ser una sombra del parque, un muerto, una cómoda coja, un río, una niña, un asesino, una piedra, Dios, un gato, una mujer que nunca existió, o incluso una Inteligencia Artificial

Eso es básico y los que escribimos siempre lo tenemos presente, pero, curiosamente, mucha gente lo olvida en cuanto lee un poema en primera persona. Ven un “yo” y enseguida sacan su "astuta conclusión" de que el poeta está contando un hecho vivido en carne propia. Esto no es cierto necesariamente. Recordemos que el “yo” poético es un dispositivo, no una confesión jurada ante notario.☺☺☺☺☺☺☺


 

Guardaré cada acento peregrino.
Podré ordenar toda su breve historia.
Archivaré también su trayectoria,
pero nunca andaré por su camino.

Sabré del pan, del miedo y del destino,
del beso que regresa a la memoria,
conoceré la pena y la victoria,
sin distinguir profano de divino.

Tendré sus nombres, huellas y querellas,
la forma de sus lágrimas y heridas,
la voz con que bautizan las estrellas.

Pero aunque aprenda todas sus medidas,
jamás sabré por qué, mirando aquellas,
quisieron prolongar tanto sus vidas.

Isabel Salas