lunes, 8 de diciembre de 2014

CORAZÓN







Si tú eres  una partícula  y por azar del destino te ves obligado  a intercambiar tu momento lineal con otra partícula  y además  te interesa, por algún motivo  tuyo particular,  medir la intensidad de dicho intercambio,  según la Física, te hace falta una magnitud vectorial llamada Fuerza  para medir toda esa movida.


Por supuesto que a las partículas les importa una mierda  todo eso, pero a las personas  nos fascina andar midiéndolo todo y antes o después algún hijo de puta se pondrá a medir la magnitud vectorial de cualquier cosa y a tocar los  huevos intensamente a las pobres partículas.

Hay otra definición de fuerza que también me gusta mucho, dice que es todo  agente capaz de modificar la cantidad de movimiento o la forma de los materiales. Por ejemplo, tú estás pacíficamente  viendo la televisión en tu sofá  y llegan a tu puerta unos mormones con su biblia y sus corbatas a sacarte del reposo y a meterte susto con la llegada del fin de los tiempos.

Pierdes la forma de sentado, te pones en movimiento y vuelves  minutos después, endemoniado, a  intentar  pillarle el hilo al  anuncio maldito que ni se entiende que está vendiendo de tan complejamente que fue elaborado.

Pues eso se puede decir de dos maneras, o bien que los mormones te han jodido, o bien que eres un material  modificado  en su forma y su movimiento por una fuerza.
Mucho más fino.
Mas cultural.

Estar jodido por un mormón nunca será lo mismo que estar elegantemente modificado por un agente.
Te pongas como te pongas.

En este universo existen muchas fuerzas. Las que me gustan más de toda la vida son las fuerzas gravitacionales. Las amo. Cuando me enteré que existían me dormía en pánico imaginando que pasaría si algo fallase y de pronto la gravedad se apagase.
¿ Flotaríamos?
¿ Se escucharía algún  chasquido?
Las tejitas de las casas, los tomates de la tienda, nosotros y nuestras madres, que nos cogerían de la mano, los perros, los coches...todos a flotar.

Los niños hay que ver que imaginación tienen.
Yo me preguntaba como reaccionarían los pájaros al ver su espacio invadido por todos los demás.
El agua flotando.
Las estrellas y los caballitos de mar  flotando entre zanahorias y autobuses, camino del espacio infinito. Que susto sería.
Que miedo por Dios.
Por suerte  nunca pasó y aquí seguimos todos felices sin flotar.
Algunos más felices que otros, eso es verdad, pero todos en el suelo.

Las otras fuerzas que existen no es que me caigan mal, es que no me atraen tanto. Comprendo que si eres un imán de nevera, no podrás imaginar tu existencia sin el electromagnetismo y otras tonterías, pero yo a lo que voy es a las fuerzas que necesito cada día para ser yo.
Para sujetarme a mí misma dentro de mí y no salir de mi reposado interior convertida en agente modificador  que lo modifique todo a hostias.

Esas fuerzas que no se miden en Newton.
Las que uso para no volverme loca ante tantas injusticias y no convertirme en uno de esos chalados que se lían a tiros desde la torre.
Los científicos estudian poco esas fuerzas, pero deberían prestarles más atención.
Deberían venderlas por kilos.
Para poder ir a la tienda y pedir tres manojos de fuerzas frescas para no tener que salir reventando capullos.

Me preocupa mucho  que un día esas fuerzas fallen, como cuando era niña temía que se jodiese la gravedad.

Veo como día a día, por fugaces momentos de pánico creo que ya no tengo.
Me invade la ira y una furia ciega se apodera de mí.

Veo como a los fuertes se nos pide más y más mientras la ayuda que se nos deniega va destinada a débiles llorones que saben hacer más ruido que nosotros. Especialistas en  llamar la atención mientras  lo ensucian todo con sus mocos depresivos.
Cobardes sin escrúpulos que amenazan continuamente con suicidarse si son desatendidos sus caprichos.
Los típicos chantajistas  emocionales, que nunca tienen freno, nunca tienen bastante y siempre están necesitando algo.

Y siempre lo consiguen.
Porque siempre hay alguien cerca que no quiere cargar con la culpa del suicidio del débil.
Porque saben dar pena y consiguen ser el centro atención.
Lo quieren todo.
Lo roban todo.
Lo exigen todo.
Y yo estoy cansada.
Cansada de entender que ellos necesitan más que yo.
Cansada de ponerme en el lugar de los que priorizan salvar a un suicida antes que salvarme a mí, porque tienen miedo de la culpa o porque tienen asco de que les salpique la sangre.
Cansada de decir no importa, lo comprendo.
Cansada de ser fuerte.

 ¿Dónde se buscan las fuerzas que amarran mi cordura?
Ya dije hace días que no me quedaban tripas para fabricar más carne de corazón.
Pero no fue bastante.

Hoy saqué mis arterias y mis venas.
Las dejé secar y fabriqué unas cuerdas. 
No para tejer un corazón improvisado, de esos que parecen corazones normales llenos de fuerzas que evitan la locura.
Llamé a una araña amiga que un día me ayudó a fabricar una tela de penas de araña y le dije que me tejiese a mí dentro del corazón. Me miró raro, pero entendió que hablaba en serio cuando miró en mis ojos y vio el abismo.

Es una artista.
Ahora  no necesitaré ningún esfuerzo.
Es imposible salir de esta madeja para matar a nadie.
Los suicidas están a salvo.
Los locos.
Los mormones.

Y yo también.

Isabel Salas








26 comentarios:

  1. Veo como la ayuda ...........joder. ......esto es mucho.....lo has sacado todo......me encanta. ....Y ME CABREA....ME ENRABIA....Gracias Isabel ( Prima )

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  2. Genial. Sería maravilloso que fallase la gravedad y sutilmente nos eleváramos como las zanahorias en busca de no se sabe qué. Felicidades, Isabel, las fuerzas que necesitamos siempre están dentro de nosotros mismos, lo que ocurre es que las desconocemos porque nos miramos poco. Deberíamos mirar más hacia adentro y menos hacia afuera. Un besote. Comparto y asisto al entierro.

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    1. Te aviso de la hora. Será de etiqueta negra.
      Como un jamón de luto.

      muchas gracias Alfredo

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  3. Tratar la realidad con genialidad .
    !te felicito!

    Besos muchos

    tRamos

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    1. Muchas gracias.
      A ti tampoco te dan miedo las arañas por lo que veo.
      Besos

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  4. Lo cierto es que hay casos de extrema gravedad, casos de personas que necesitan hacérselo mirar, pero en vez de con lupa, con microscopio.
    Hay demasiadas personas a las que les gusta "vivir del cuento", que se aprovechan.del sistema sistemáticamente y que hacen que quienes realmente lo necesitan no tengan las ayudas que deberían corresponderles.
    Es normal que un@ se cuestione el funcionamiento de una sociedad en la que vale todo y tenga ganas de que esto cambie de una vez.

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    1. Tener deseos,
      es tener sonrisas preparadas para brillar
      cuando llegue la hora.
      Son semillas de alegrías que un día vendrán,
      cuando broten y crezcan
      y nadie las aplaste.

      Yo tengo muchos,
      deseos no me faltan.
      Sólo falta una cosa,
      según la norma impone.
      Sólo falta la vela
      y que al soplar, funcione.

      Isabel Salas

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  5. Yo también tengo muchos deseos, uno es que los tuyos se cumplan.
    Que el viento te llevé a buen puerto y que puedas vivir feliz y haciendo lo que te gusta.

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  6. Dame el tf de la araña Isabel, yo quiero también mi tela cardíaca, me encanta tu, fuerza, tu chispa y me sorprende gratamente cuanto nos parecemos!!! Besos mi niña

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  7. La "inteligancia" de las letras. Me gustan tus irrealidades como armamento contra el día a día...

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  8. Ser siempre fuerte con la sonrisa pintada es una actitud que uno asume, pero muchas veces cansa y mucho. Yo pase 40 años escuchando las demandas que me llegaban desde el otro lado del escritorio y tolerando que mis respuestas fueran cuestionadas, cuando eran las únicas posibles.
    Todos necesitamos que nos tejan una coraza para seguir en un mundo de demanda y quejidos.
    Lo que escribiste es realidad pura, doy fe.

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    1. Muchas gracias Mirta, sé que son palabras duras, pero estoy hasta los cojones de suicidas y llorones.

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  9. No hay nada mejor que exteriorizar con palabras -y si pueden ser escritas, mejor que dichas- aquello que te frustra, te hace infeliz y sobre todo los pensamientos hacia aquellas personas que utilizan tu inteligencia para moldearla a su favor, haciéndose las víctimas de una sociedad cruel, y paradójicamente en la que todos entramos.

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    1. Yo me he vuelto muy dura con esos llorones, las ex novias suicidas...las suegras que miran mal a cualquier mujer que haga sexo con sus hijos, los fabricantes de abrigos de piel...los que me quieren salvar y en general todos los que joden con sus quejas infrahumanas.

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  10. Hay una leyenda tan antigua como el hombre, la de un pájaro convertito en mito. Su nombre, Huyhuyhuh. Sus colosales proporciones, sus pequeñas alas, y sus enormes huevos hacen que le resulte casi imposible remontar el vuelo. Su enorme fuerza, hace que lo consiga. Conseguido y conseguida su ansiada altura, se enseñorea con el panorama que sus pequeños ojillos le permiten visualizar: es corto de miras.
    El gran problema, la angustia que le produce la solución del mismo le sobreviene cuando tiene que tomar la decisión de volver a tomar tierra. Cuando lo hace, aterrado, cuando siente como sus enormes y pesados huevos rozan minimamente la tierra, como en un último estertor, un terrible y angustiante graznido brota de su pequeño piquito : huy, Huy, uhi, uhi, uhi. De ahí su nombre.
    Reunidos un selecto grupo de expertos para tratar de salvar a la especie de su inevitable extinción, sin llegar a solución alguna, desde un rincón de la enorme sala, una vos firme y bien modulada, dice :
    - Señores, Señoras. Este espécimen, si en lugar de tener esos enormes huevos , hubiera tenido lo que auténticamente hay que tener, un par de güebos, hoy no estaríamos dirimiendo sus extinción. ¡ un par de güebos, éstos y no los otros, los que tanto abundan y dan las gallinas son los valiosos.

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    1. Haré como los periodistas de prensa rosa, contrastaré esa información sobre el tamaño adecuado de los huevos, sea para aterrizar o para sobrevivir a los mormones. Muchas gracias por tu comentario. Saludos..

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  11. Los llorones, y los mormones no tienen tus armas para tirar de la

    cadena y no matar a nadie.

    Un saludo

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    1. Siempre tiro de la cadena en defensa propia jajajajaa
      un abrazo

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