viernes, 10 de marzo de 2017

COHETES


Algunas tristezas explotan como fuegos artificiales. 

Asustan a los perros como los estruendos de fin de año, marcando el fin de algo, de la paciencia, de la capacidad de soportar desmanes o simplemente explotan porque todo explota a la temperatura adecuada. Transforman en furia la frustración, convierten la rabia en colores temblones y hacen que los ojos brillen con chispitas de luz. 

Son peligrosas esas tristezas tan explosivas.

Algunas veces producen universos y ya se sabe que los universos, como otras cosas, los carga el diablo.

Isabel Salas

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