miércoles, 5 de abril de 2017

EL SIMULACRO


Aprender a engañar a los demás fue el camino de mentiras que lo llevó a escalar, paso a paso, la cumbre del cinismo. Cuando por fin consiguió engañarse a sí mismo y empezó a creerse sus propias mentiras, su corazón, derrotado, dejó de latir y comenzó a fingir al igual que su dueño.

Ya no latía, entró en el clima de simulacro

El ruido que salía de él, parecía el ruido común de cualquier reloj de corazón, así, como las palabras de amor que pronunciaba o escribía el hombre a quién había servido, parecían ser palabras de amor sincero a los ojos del mundo.

Sólo dos ojos lloraban la muerte en vida de aquel poeta, pues sólo ellos sabían ver el disfraz con el que él envolvía sus últimas poesías. Dos ojos decepcionados, creados para leer verdades, sonreír con los versos de amor y emocionarse con la belleza de la sinceridad que enciende la llama de los poetas.

Dos ojos que sabían escuchar los latidos que palpitan en cada letra de poema y que cuando dejaron de escuchar los suyos, se cerraron despacio tratando de contener las lágrimas.

Cuando una musa llora, lloran la vida y la poesía entera.

... y hasta los corazones, que ya no laten, lloran con ella.

Isabel Salas




14 comentarios:

  1. Así es muere el poeta y muere su palabra, y la verdad,y la mentira.
    Bello muy bello.

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    1. Cuando se pierde esa llama todo lo que se escribe está apagado, gris, muerto... aunque no todos sepan distinguir un cadaver de un poema.

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  2. También este está escrito para mi.

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    1. Si eres quién creo, sí, para ti y para otros como tú.

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  3. Bonita reflexión. Muchos de nosotros, posiblemente, nos veamos reflejados en el simulacro.

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    1. Posiblemente, mantenerse firme y escribir desde el fondo del alma está hecho sólo para algunos locos dispuestos a pagar todos los precios. Besos.

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  4. Isabel no sé si los sentimientos o las emociones están en el corazón o en el celebro como últimamente he leído, pero es una narración ta hermosa que llegaría directamente a los dos.El cinismo,las mentiras no logran engañar a la sinceridad cuando se conoce de verdad a la persona. ENHORABUENA¡¡

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    1. Así es, salen poemas muy bonitos pero huecos, sin aquella llama que impregna la poesía que nace directamente del volcán de las tripas.

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  5. Perdona que te contradiga, Isabel. Pero, claro que un poeta puede engañar a su musa y te lo demuestro de la siguiente manera:

    FE DE ERRATAS

    Mi confesión de amor, amada mía,
    reconozco que no fue de las mejores,
    cometí muchos errores que ahora quiero enmendar,
    por eso te presento mi fe de erratas.

    Te dije: “Te amo”, como si fuera un sentimiento frío.
    Léase: Amada mía, aquí en mi corazón
    tu mirada encendió una apasionada llama
    y ahora necesito el agua de tu amor para apagarla.

    Te dije: “Bésame”. ¡Vamos, qué simpleza! Léase:
    Preciso que endulces mi vida con las mieles de tu alma,
    déjame tocar el cielo a través de un beso de tu boca.

    Te dije: “Sufro por amarte”. ¡Qué falsedad!
    Léase: No me arrepiento de estar enamorado.
    Soy feliz amándote y eres lo mejor que me ha pasado.

    O tal vez sí tienes razón, porque ya rectifiqué. Fue una broma, o un ejercicio poético, como quieras tomarlo, mi querida Isabel. Qué lindo tu aporte. Gracias por compartirlo. Que Dios siga bendiciendo tu talento.

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    1. Hola, gracias por tu aporte, realmente he conocido poetas que siguen escribiendo pero en cuyas letras ya no palpita lo que antes vivía. Algo murió y engañan a muchos lectores, pero a la "musa", no.
      Un gran abrazo

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  6. Muy hermoso. Sí, así morimos los solitarios. Anhelamos un amor universal que se nos niega. Y no. No soy poeta.

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    1. Anhelar lo que no existe dejando de apreciar lo que existe es muy triste y se paga un precio muy caro por ello.
      Abrazos.

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