sábado, 25 de noviembre de 2017

NI UNA MENOS


Violencia salvaje
doméstica,
cromática.

Violencia seglar
o improvisada
de siempre y cotidiana,
ajena,
y familiar.

Violencia de lacito morado
corazón apretado,
hombros caídos,
pecho asustado
y los ojos,
igual que los lacitos.

Los lloros y los golpes
los dejan moraditos.

Violencia de hoy,
de mañana, 
de cualquier día,
de noche.

De después de unos tragos,
de cena fría
o que te empuja
tras un reproche.

Violencia de casa
guardada por cortinas
gritos de comedor
golpes en baños
patadas en cocinas.

Y siempre siempre
al recontar los daños
pienso en la violencia
que asola al mundo
y asola a las mujeres
año
tras año,

Isabel Salas

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