Violencia salvaje
doméstica,
cromática.
Violencia seglar
o improvisada
de siempre y cotidiana,
ajena,
y familiar.
Violencia de lacito morado
corazón apretado,
hombros caídos,
pecho asustado
y los ojos,
igual que los lacitos.
Los lloros y los golpes
los dejan moraditos.
Violencia de hoy,
de mañana,
de cualquier día,
de noche.
De después de unos tragos,
de cena fría
o que te empuja
tras un reproche.
Violencia de casa
guardada por cortinas
gritos de comedor
golpes en baños
patadas en cocinas.
Y siempre siempre
al recontar los daños
pienso en la violencia
que asola al mundo
y asola a las mujeres
año
tras año,
Isabel Salas
