lunes, 26 de diciembre de 2022

MANCHAS MOJADAS

Aunque la lluvia azote a un leopardo, nunca la quitará las manchas

PROVERBIO AFRICANO


Exactamente así me siento mirando hacia atrás, satisfecha con mis manchas mojadas pero indelebles, bastante azotada y un poco leoparda, si es que podemos sentirnos levemente leopardos, como a veces nos sentimos un tanto abejas obreras o un poco sapos de otro pozo. 

En realidad no me refiero sólo a las manchitas de mi piel que todos pueden ver, esas pecas anaranjadas que con las estaciones y los años  cambian a veces de tono o de número. Me refiero también a esas otras manchas que sólo yo sé dónde están y cómo son.

Yo misma las pinté hace mucho tiempo. Para que lo entiendas, te puedo decir que son pinturas de guerra parecidas a esas que habrás visto en alguna película. Se pintan "a dedo", a veces con sangre, a veces con tierra y se suelen realizar cuando por azares del destino algún guerrero o guerrera se  prepara para irse a alguna batalla que requiere su participación o que se le cae encima como un meteorito. 

La pintura ayuda a entrar en el papel en cierto modo. Es en parte un disfraz de camuflaje y en parte un recordatorio de que hay una guerra y no podemos desconcentrarnos. Son el tipo de manchas que se pintan en el alma y que no se borran ni con la lluvia  ni con las lágrimas. Tampoco con la sangre que a veces se derrama hacia adentro cuando las heridas son aparentemente no letales pero mortíferas de maneras inesperadas.

Ahí están, las veo.

Mis pecas nunca me hicieron sentír como un leopardo, pero estas otras manchas sí. Cada día me gustan más y aunque la guerra se acabó, no quiero borrarlas, me gusta verlas ahí, resistentes a tantas cosas y tan brillantes o más que el primer día. Empezaron siendo casi un juego artificioso para darme valor y hoy ya son tan parte de mí como las que tengo sobre la piel.

Ya no hay lluvia que las borre y hoy como tantas veces, un proverbio o un refrán (en este caso africano) sirve para resumir magníficamente un sentimiento o una experiencia vital. Hoy, como Ivy Compton-Burnett, creo que "Un leopardo no cambia sus manchas, ni cambia su sensación de que las manchas son más bien un mérito".

Así las veo hoy, como medallas.


Iabel Salas