sábado, 1 de julio de 2017

PARA TI


Pasito a pasito vamos llegando a los tres años de blog. En Julio de 2014, yo no podía imaginarme lo que pasaría en los tres años siguientes. Hasta ese momento ni siquiera se me había ocurrido la posibilidad de publicar mis cosas. Entre Julio y Septiembre revisé mis textos y pensé que podía intentarlo, separé algunos y el 13 de septiembre abrí mi cuenta en Facebook.

El primer texto que leí aquel día se llama PARA TI, el preferido de mucha gente y posiblemente uno de los más enamorados que escribí hasta hoy. El tiempo pasa, los amores pasan, los recuerdos quedan y un día, como hoy, sirven para celebrar haber vivido horas magníficas con las personas importantes de nuestra vida o festejar el éxito de un blog.

Acabo de subirlo por si os apetece volver a leerlo. Gracias a todos por tanto.





Acumulo palabras deseando contártelo todo. Mis novedades, las preocupaciones, los nuevos planes, las angustias del día a día y de los días del futuro cuando los hijos no estén y la madre se haya ido. 

Necesito explicártelo ahora porque tal vez en ese futuro tú tampoco estés y no sé si podré aguantar. Confío en que si me explicas hoy como hacerlo, podré recordar tus palabras y ser capaz. Quiero llegar y sentarme para decirte lo mucho que me importas y lo esencial que eres. Comer contigo, cocinar para ti, tocarnos en el sofá mientras me cuentas cosas de tu trabajo. Me imagino allí, atenta a tus palabras, haciéndote comprender con mi actitud lo mucho que te quiero y lo interesante que es todo lo que me cuentas.

También he pensado en la ropa que vestiré la próxima vez que te vea, que perfume usaré. Planeo pintarme las uñas unas horas antes de nuestro encuentro para que estén impecables pero secas, el pelo limpio, la depilación perfecta.

Y llega el día, me dices ven mañana, tú puedes, yo puedo y el universo gira y se expande como nunca, perfecto y flotante. Paso horas impaciente, contenta, duermo mal pero me despierto bien y me levanto cansada pero fuerte. Todo organizado. Llego a tu casa con mis palabras, mis planes, mis angustias, mis uñas, mi ropa, mi pelo limpio, mi depilación y mis ganas de cocinar. Y como siempre , mi ropa ni la miras y antes de darme cuenta ya ni sé donde está, el peinado no dura ni un minuto en tus manos, las palabras no salen, se esconden todas juntitas porque es hora de que otros sonidos salgan por la boca, suspiros, sollozos y risas. 

No comemos, nadie cocina porque no hay tiempo, en esas pocas horas nos amamos y nos miramos. Ni siquiera nos decimos si nos queremos.¿Para qué? Si no nos quisiéramos no estaríamos allí.

En vez de contarme las cosas de tu trabajo en el sofá antes de besarnos, me las cuentas en tu cama después de comernos vivos, con tu mano en mi cabeza jugando con mi pelo y dejándolo más despeinado todavía.

Yo no te cuento nada, parece que necesitas hablar más que yo, pero no me explicas nada extraordinario ni trascendental, me hablas de tus compañeros de trabajo, de un programa que oíste en la radio y de tu abuela que está vieja y cada día más canija. Yo lo escucho todo pero estoy atenta a tus dedos, disfrutando anticipadamente cada vez  que se mueven y tratando de adivinar donde me vas a tocar, sin que eso me impida captar tu dolor por la futura muerte de la abuela.

Se acaban nuestras horas y debo irme. Me miras mientras me preparo. Sonríes. Me preguntas si quiero agua. Nos miramos más y reímos de nuevo, varias veces. Nos duelen esos músculos olvidados que sólo se usan para hacer amor y sabemos que mañana dolerán más porque siempre es así, nos duele, pero nos gusta, entendemos que ese dolor es el regalo del cuerpo agradecido después de unas horas de fiesta.

Al regresar me doy cuenta de que mis angustias por el futuro, los miedos, los disgustos que deseaba compartir contigo en palabras , ya no están. Como siempre has neutralizado todos los males con tus besos poderosos. Me siento en paz, feliz, amada, afortunada, brillante. Pienso que el dolor del cuerpo es como analgésico para el dolor del alma y lo disfruto.

En el camino que me lleva a la parte de mi vida donde no estás, voy empezando a acumular nuevos temas de conversación y otras palabras para la próxima vez. Palabras que no saldrán de mi boca porque tú estarás usando mi boca para otras cosas. Sé que no hablaré, pero que estar contigo es mejor que hablar. Que eres la mejor terapia para mi.

Llego delante de mi casa llena de gratitud y de alegría, antes de entrar aún quiero escucharte por última vez antes de sumergirme en lo cotidiano. Atiendes el teléfono medio dormido y te pregunto:
- ¿ Te gustó el color de mis uñas?
Y me dices:
- ¿Pero tú tienes uñas?. No me había fijado.

Nos reímos de nuevo y entro en casa pensando que además de besar muy bien, tienes el maravilloso poder de hacerme reír con cualquier tontería y eso sí es imprescindible para que el universo flote ordenadamente. 

Al menos el mío.

Isabel  Salas


















15 comentarios:

  1. Me recuerda un chiste...
    de recién casados...
    Cariño: ¿cenamos o qué?
    Primero que y luego ya cenaremos.

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  2. !Que bien te lo pasas!, yo también me lo paso bien leyéndote, continua así, tiene en mi una fiel seguidora

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  3. Esta la fuerza en tus historias, esta la vida y realidad.
    Me atraen tus pensamientos y como los plasmas.
    Besos muchos

    tRamos

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    1. Agradezco mucho tus palabras.
      Las fuerzas hacen falta para todo.
      Escribir...vivir...aguantar...
      Al final todo se resume a eso

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  4. Bonito relato, y maravillosamente bien narrado, aunque no puedo evitar pensar que en la vida real, por propia experiencia lo digo, ese juego es una lenta tortura que acaba en decepción. A los hombres suele bastarles "la fiesta"; las mujeres acabamos por necesitar algo más, y entonces es cuando nos convertimos en un fastidio para ellos y todo deja de ser tan divertido. Ainssss quién pudiera mantener el eterno noviazgo intacto, justo en el punto de disfrute y perfección que tú nos muestras, sin querer ni necesitar nada más de una relación!

    Precioso, Isabel, un auténtico regalo hecho letras.

    Un abrazo!!

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    1. Entrenando un poquito, tal vez conseguimos dejar de querer tanto y querer lo que hay.
      Que es más sano.
      Un abrazo Julia, muchas gracias por tus amables palabras.

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  5. Un hombre así es encantador, que sea tierno, buen amante y haga reír, todo un tesoro jejeje.

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  6. Respuestas
    1. Assim mesmo...que nem presta atençao se tem unha?

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