Pensaemas

sábado, 31 de marzo de 2018

SIN RESPIRAR



Hace horas que no respiras.
Te falto yo.
Ese aire puro 

que cambiaste por perfume.

Morirás perfumado.
Ahogado 

por exceso de esencias estrambóticas.

Serás el muerto 

más sofisticado del cementerio.
Muy elegante, 

pero muy muerto.

Parece que sin aire 

hay cosas que se ahogan.

Y tú , 

sin respirar, 
te mueres.

Isabel Salas


miércoles, 7 de marzo de 2018

HORA DE MÁS





Que interesantes son las caricias lascivas. Rozan por fuera y queman por dentro. Afectan al entendimiento, a las ansias. A la sangre.

Te dicen quién eres.Te recuerdan lo que quieres y a quien quieres. Y cuando se apagan de tu piel... aún iluminan tu sonrisa durante horas. Basta recordarlas y las sientes de nuevo. Te envuelven, te acompañan. Te recuerdan que te aman, a quién amas.


Y cuando se vuelven lágrimas...

...es la hora de ir a buscar más.

Isabel Salas



jueves, 1 de marzo de 2018

RELACIÓN COMPLICADA


Conozco gente que define su vida sentimental en las redes sociales de la forma más estrambótica posible, escogiendo de todas las posibilidades que  nos dan los sociólogos que preparan el menú de opciones, eso de "relación complicada".

Hace unos días disfruté uno de los mejores ratos de los últimos meses pasando unas horitas de tertulia con una gente muy divertida que analizó, inesperadamente y sin piedad, que tipo de información se esconde, realmente,  detrás de esas palabras tan misteriosas. Voy a resumir sus conclusiones, y si alguien tiene otras teorías se aceptan comentarios.

En primer lugar, según se concluyó, puede querer decir que tienes un lío con alguien pero no lo puedes contar porque la otra persona está casada o comprometida con alguien y tú no puedes asumir públicamente que estás metido en un triángulo amoroso, más que nada por lo mal visto que está y porque tu amante se puede mosquear y dejarte para preservar la paz de su hogar adúltero y adulterado.

Otra opción es que el adúltero seas tú y claro está, a tu media naranja oficial le debe mosquear sobremanera que definas tu estatus civil con esa expresión tan inadecuada. En pocas palabras, si una persona casada ha comenzado a evitar disimular, en la medida de lo posible, que tiene un lío fuera y parece que está loco por formar un follón para que lo pillen faltando a tus juramento conyugales, es que está loco por terminar y se vale de esa estrategia para darle un empujoncito al inevitable final.

Una alternativa muy factible es que el que presume de relación complicada no tenga ningún tipo de relación en absoluto. Es decir, se lo ha inventado,  no tiene a nadie en su vida, ni complicado ni descomplicado, pero le da vergüenza reconocerlo, ya que por razones muy peregrinas e irracionales, hoy en día reconocer públicamente que estás sin pareja te convierte automáticamente en según que círculos, en un ser antisocial, problemático,  arisco o insensible del que muchos desconfían, y por eso escoger la insinuación de que se tiene a alguien (por supuesto) pero no se puede contar (explicar) mejor, te hace parecer normal. Complicado pero normal.

En realidad todavía queda mucha gente normal en el mundo que no se siente obligado a anunciar públicamente que se casa, se descasa o que tiene sexo complicado con alguien casado, o sexo maravilloso con personas complicadas (esto último es bastante común y ya me ha pasado, si FB considerase la opción, sexo magnífico con un loco desgraciado, tal vez lo anunciaría yo como "acontecimiento importante" cada dos por tres).🙌

Hay otra posibilidad, tienes una relación con alguien que vive lejos y eso es realmente muy complicado. Todos sabemos que el amor a distancia envuelve terceras, cuartas y quintas personas y sobrevivir a eso para tener un día una relación real de pareja que vive en la misma casa es casi imposible. Según las personas que me explicaron esta modalidad, verse cada dos o tres meses y  pasar el resto del tiempo diciéndose tonterías (o prometiéndose amor eterno) por el teléfono es para gente con escasas ganas reales de estar juntos o un nivel de libido muy bajo o casi nulo. Cuentan ellos, que hay más personas así de lo que creemos y que pueden ser felices viendo a su pareja cuatro veces al año, y aquí paz y después gloria. 

Desde aquí les deseamos suerte y que todo acabe bien, sea consiguiendo estar juntos, matando miles de perdices para celebrarlo o terminando  esa relación, verdaderamente complicada, para tener otra más normal y diaria.

Y por último están las verdaderas relaciones complicadas, de las que nadie presume porque son secretas, tóxicas, raras, envuelven situaciones que no queremos hacer públicas en las redes sociales y las vivimos discretamente en silencio. Me sorprendieron tantas teorías socio-patológicas desarrolladas a partir de un simple estatus de red social y me pregunto que parte de razón y que parte de chorrada envuelve cada una de ellas.

Si tienes otra teoría y deseas compartirla, no lo dudes, aguardamos con mucho interés.😁😂

sábado, 24 de febrero de 2018

PERSIANAS


Los cascabeles mueren.
Lo sé,
los matas tú.

Al dejar de latir,
son corazones
que dejan de sufrir.

Bailes parados,
suspendidos.
Paraguas olvidados.

Matas cascabelitos
y mariposas.

Pisas sonrisas
y revientas mis cosas
con tus palabras
que parecen preciosas.

Ya no hacen ruido mis campanitas
cuando te acercas.
Ya no hay olas de risas
ni miles de palabras
que amarren nuestas prisas.

Aplastaste el sonido
de las canciones.
Dejaste sin volumen 
las emociones
y nada
nos quedó.

Solo las ganas
de lo que no pasó.

Bajaron las persianas
y la distancia, 
convertida en desgana,
nos separó.

Isabel Salas


lunes, 19 de febrero de 2018

AÑO TRAS AÑO


La araña y el araño
se besaron.

Juraron respetarse,
amarse,
acompañarse
y nunca separarse.

La araña enamorada,
año tras año,
vivía en la ilusión 
de ser amada.

Nunca esperó
el daño del araño, 
sólo cariños
y salud para juntos,
ver crecer a los niños, 
sus arañitos, 
que nacieron tan verdes,
y tan bonitos.

Hasta que un día,
el araño traidor,
se fue con otra
y la dejó solita,
sin importarle nada
la tristeza infinita
de su carita.

La araña y el araño
se separaron.

Ya no hay amor ni risas
sólo estupor,
dolor
y desengaño.

Isabel Salas


martes, 6 de febrero de 2018

LOCOS BAJITOS



"A menudo los hijos se nos parecen, y así nos dan la primera satisfacción; ésos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor"

                                                                               Esos Locos Bajitos

                                                        Joan Manuel Serrat



Algunos de esos "locos bajitos" van por ahí, (a ratos), con nuestros gestos, nuestro pelo y nuestra camisa. Dejo un link a la canción para quien no la conozca.

Besos



martes, 30 de enero de 2018

A TUS PIES



..Y aquel amor, 
cansado de esperarte, 
desplomado y exahusto, 
ahogado de estupor,
cayó sin vida 
sin tiempo a saludarte,
cubierto de sudor
frío  e infausto,
a los tardíos pies 
de tu regreso. 


Después de tanto esfuerzo 
por mantenerse a flote,
muere en la orilla, 
el valeroso bote
que tu descaso humilla.



Isabel Salas



domingo, 28 de enero de 2018

ZAPATA


Juan Diego Hernández Sarcos dejó de llamarse así cuando entró a trabajar en la Lemon Car Company y se convirtió en Zapata.

Ser taxista nunca estuvo en sus planes, ni emigrar, ni mucho menos llorar como un pendejo el día que llevó al desguace su viejo taxi. Parado en pie, delante de su coche, sintió que un ciclo se cerraba, señalando la hora exacta de regresar a su ciudad natal, recuperar su nombre, decir adiós a los limones amarillos y sobre todo, de volver a Jimena.

Ese día se sintió un poco poeta, al intentar poner en palabras el extraño sentimiento que lo embargó al comprobar que un taxi casi muerto, o casi a punto de ser asesinado, es mucho más que un simple cadáver o un ataúd. Lleva dentro muchos más difuntos  que cualquier coche fúnebre llevará jamás, pues cada una de sus piezas está impregnada con tantas impaciencias, tantos sueños y tantos deseos o reproches de cada una de las personas que pasaron por él, que al llegar al desguace, a Juan, le pareció que su  viejo compañero lamentaba y temía el momento que estaba por llegar en nombre de todas aquellas vidas que aún vivían en él.

Zapata, no sabía si era él quien sollozaba o era el coche que lloraba como él nunca había visto llorar a nadie. Podía sentir cada una de aquellas bocanadas como estertores que naciesen de sus propios pulmones obstruidos por el llanto de los veinte años que lo separaban de su linda Jimena.

Se preguntó, mientras apartaba sus lágrimas de un manotazo, si otros taxistas tendrían la costumbre de hablar con su coche como él había hablado durante tantas horas con el suyo. Él, que era el hombre más callado que sus pocos amigos conocían, había sido incapaz de decir en voz alta el nombre de su novia, en ninguna circunstancia, y sin embargo, había pasado horas y horas contándole a su taxi la salida precipitada de su ciudad, la noche en que su padre lo despertó y le dijo levanta que nos vamos.

Durante sus primeros años en California llorado, con amargura, la imposibilidad de haberse despedido de su novia. En las primeras semanas en su nueva tierra, recreaba en su mente una y otra vez la forma apremiante en que su padre y su madre les habían pedido a él y sus hermanos que vistieran varias prendas y se metieran en los bolsillos las dos o tres cosas que se quisieran llevar, ya que iban a cruzar la frontera en pocas horas  en busca del sueño americano y el equipaje debía ser leve.

El Juan de aquellos primeros días, imaginaba, abochornado, las lágrimas de Jimena cuando horas después de su partida hubiera descubierto la  marcha de su novio y su familia, y cómo, y en qué grado, debió sentirse traicionada. En parte por vergüenza y en parte porque no sabía cómo pedir perdón, había dejado que los años pasaran sin entrar en contacto y sin dejar ni un sólo día de pensar en ella.

El muchacho de quince años, se había convertido en un hombre de treinta y cinco, con veinte años de duras experiencias y diferentes empleos a sus espaldas. Supo a través de amigos en común que ella se había casado y que tenía tres hijos, supo también que el marido era un buen hombre cuando no bebía y que cuando el demonio del tequila le nublaba la razón convertía a Jimena en saco de boxeo. Supo que a uno de sus hijos lo atropelló una moto y que en el entierro ella se desmayó y al caer se rompió dos dientes.

Supo también que ella nunca más había vuelto a pronunciar su nombre y que si alguien intentaba darle noticias de Juan o su familia, ella se daba la vuelta y se alejaba.

Y ahora,  esperando el momento en que la máquina compactadora acabase con todos los miles de alientos que aún vivían en la respiración de su coche, supo que solamente una cosa sobreviviría a aquel impacto mortal: su deseo de volver a Jimena.

Un golpe fuerte le recordó el portazo de su casa veinte años antes, cuando su madre cerró con lágrimas y sin llave la puerta del único hogar que Juan había conocido.

Un portazo metálico que le decía sin lugar a dudas que los caminos se pueden andar en los dos sentidos y que era la hora de volver.

Zapata murió allí mismo, junto al taxi amarillo.

Juan Diego Hernández Sarcos, pronunció por primera vez en tantos años el nombre de su amada seguido de una promesa.

Isabel Salas