miércoles, 16 de noviembre de 2022

FERICIRE, RECUNOȘTENȚĂ ȘI SPERĂ

 


Se va terminando 2022 y cada vez estamos más cerca de las uvas, los deseos de Año Nuevo y los regalos de Reyes. Estos últimos años están siendo tan densos y raros que sólo el hecho de estar a punto de vivir una Navidad más ya me parece motivo de sobra para celebrar y agradecer.

Nunca imaginé vivir una menopausia apocalíptica y sin embargo aquí estoy, en plena distopía globalista, viendo cada vez menos con mis ojitos cincuentones y viviendo cada vez más con mi cuerpo jaranero y mi mente bullanguera. Os cuento que estoy con el estrógeno y la progesterona por el suelo a causa de la edad y con la adrenalina por las nubes con tanta pandemia, tanto infarto y tanta repentinitis. Osea, jodida pero entretenida,  disfrutando los altibajos hormonales y sus correspondientes escarpaduras y tratando cada día de sacarle el jugo a esta nueva anormalidad repleta de limones inclusivos y con elles, hacer limonades.

Como sabéis los amigos de este blog me gustan los diccionarios y el sonido de las palabras conocidas en idiomas desconocidos, por eso traduje al rumano mi estado de ánimo y lo usé como título para esta felicitación de Navidad tempranera y sincera: Felicidad, gratitud y esperanza. 

Así me siento, feliz por mis millas acumuladas, por todo lo vivido y por las victorias y derrotas que tanto me enseñaron pues con el tiempo he aprendido que ambas son igualmente didácticas. Agradecida por mis hijas, mi compañero, mi yerno, mis amigos y por todos los seres a los que amo o que me aman, esos seres queridos sin los cuales la vida no tendría pelos de gato ni  mensajes que suenan a las tres de la mañana. 

Y flotando encima de todo, como un papel celofán envolvente y ruidoso, se encuentra la esperanza, pero no una esperanza cualquiera, sino definida como lo hace el diccionario, es decir, como ese estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible aquello que deseamos. Maravilloso. Que sea posible, que de verdad pueda ser y sea.

Que realmente pueda suceder y suceda eso que tanto anhelamos.

Sé muy bien que no siempre querer es poder. Soy especialista en fracasos, y he tenido que aprender a vivir con demasiadas frustraciones. Sin embargo, tantas decepciones no han perjudicado mi capacidad de desear (gracias a Dios).  Por tanto, mi deseo para este fin de año es, en primer lugar, que tú que me lees sepas convertir tu esperanza en un motor voluntarioso que te mueva e inspire para lograr tus aspiraciones. En segundo lugar que tengas muchas cosas que agradecer ahora y en el próximo año y por último, lo más importante, que seas y estés feliz.

Que a pesar de lo mucho que nos toman el pelo las farmaceúticas, los gobiernos, los políticos y los catastrofistas del clima, tú consigas encontrar la felicidad y atesorarla. Osea, que tu ánimo sea el de quien se siente plenamente satisfecho por gozar de lo que desea o, como dice la rae,  por disfrutar de algo bueno.

No hagas caso de esos que dicen que lo bueno y lo malo son conceptos relativos. Sabes como yo que eso es mentira, lo bueno brilla, trae paz y nos hace sentir vivos y plenos. Lo malo es lo contrario.

No nos dejemos engañar, creamos en lo que nuestro corazón nos dice, hagamos caso a nuestra intuición y celebremos la oportunidad de vivir cada día en esta época apasionante. 

Sin duda es un privilegio. 

Drumul este frumos: El camino es hermoso.


Isabel Salas